Brasil

Golazo de Lula

Emir Sader    27.Dic.2019    Opinión

En diciembre de 2017, en la Escuela Nacional Florestan Fernandes, del MST, en el municipio de Guararema, cerca de la ciudad de Sao Paulo, fue inaugurado un campo de fútbol, al que se le dio el nombre de Doctor Sócrates.
Jugaron el partido inicial el equipo de amigos de Lula contra el equipo de amigos del MST. Fue un duro partido; a pesar de que el equipo de Lula contaba con Chico Buarque, entre otros cracks, el juego termino empatado. Lula hizo un gol, de penalti.

El año pasado no hubo partido porque el capitán de uno de los equipos estaba arbitrariamente detenido en Curitiba. Además, aunque hubiese pedido licencia para poder liderar su equipo, seguramente no se la habrían dado porque desconocían la importancia del evento. No hubo partido, una razón más para terminar el año tristes.

Este año, con Lula libre, pudimos recomponer nuestro equipo y el partido se realizó finalmente el domingo 22, en vez del sábado, para no robar audiencia de la final de la Champions, en la que jugaba el Flamengo. Hubo transmisión directa para la redes.

Jugamos, al igual que hace dos anos, bajo un sol inclemente, con un gran contingente de combatientes en la militancia política desde hace décadas. No hubo control antidoping.

Lula pudo demostrar que el encierro no le mermó las condiciones ni físicas ni técnicas. Jugó como si no hubiera estado sin jugar, por persecución jurídica, durante 20 meses. Nosotros hemos tratado de acompañarlo, cada uno con su ritmo, sus condiciones y sus técnicas.
Como estaba previsto, el partido se inició a las 13 horas, bajo el sol del verano. Comenzó con ritmo relativamente lento, para que administráramos nuestras energías. Cada equipo, felizmente, ha contado con un elenco numeroso, dada la fuerza de la izquierda, lo que hizo posible variaciones tácticas y ahorro de energía física. Una novedad importante fue la participación de mujeres, entre ellas Mônica Benício, viuda de Marielle Franco.

El estadio, que reúne a 4 mil personas, estaba repleto. Un público entusiasta, que cantaba todo el tiempo, animaba a los jugadores. Antes del inicio, unas breves palabras de Joao Pedro Stedile, el dirigente histórico del MST, de Lula y de Chico Buarque. Chico hizo una petición muy especial: dirigiéndose a los defensas del equipo del MST, les pidió que dejasen a Lula libre.

Se podían leer comentarios semejantes en los carteles que exhibía la hinchada: “Pase la pelota a Lula, porque Lula está libre!”. “Yo no he visto jugar a Pele, pero he visto jugar a Lula!”.

A parte de los ya mencionados, también jugaron Fernando Haddad, Afonsinho –el primer jugador de fútbol brasileño político-, músicos como Chico Cesar, gente como yo y mi hijo Miguel y tantos más. El partido duró el tiempo suficiente para que todos pudiesen jugar.

Lula sufrió un penalti, lo cobró y abrió así el marcador. El equipo del MST empató y, al final, Chico Buarque hizo el gol que dio la victoria a nuestro equipo. Fue un juego muy disputado, que contó con un gran cronista deportivo como arbitro.

Al finalizar el partido, se sirvió un arroz para las cuatro mil personas presentes en el comedor que la Escuela del MST usa para las personas que hacen cursos de formación. Fue un domingo lindo, alegre, inolvidable para quienes lo vivimos, más aún para quienes hemos demostrado que mantenemos nuestra combatividad y nuestra técnica dentro de los límites de las cuatro líneas del excelente césped del estadio Doctor Sócrates.

Con el encuentro con intelectuales y artistas del día 18 en Río de Janeiro y con este partido y esta fiesta del día 22 en la Escuela Florestan Fernandes del MST, Lula cerró con un golazo este duro año de 2019, con perspectivas bastante mejores para el 2020.