Grecia, el pueblo que no quiere vivir de rodillas

No busque la crisis griega, lo que hallará será el más grande fraude armado sobre la base de un sistema financiero que se está trisando por la presión a la que está siendo sometido.

La suerte de Grecia, desde la distancia duele y nos recuerda los tiempos en que se resolvió en nuestro país el encuentro de dos visiones, con un resultado que nos obligó a vivir sometidos casi 18 años bajo las metralletas. En la Europa del 2015, los países pequeños dentro de grandes bloques son sometidos a enormes presiones, con engaños y mentiras que difunden en campañas de terror por las medidas efectistas que toman instituciones que se suponen neutrales y que no lo son. Están bajo el control de poderosos líderes y organismos que operan volúmenes bancarios de dinero que cuesta imaginar.

El amedrentamiento lo percibe la gente en forma de corralito, cierre bancario, la salida del euro, etc., como medidas que producen un efecto inmediato en la población, sin embargo, los verdaderos problemas de los griegos provienen del establishments financiero, formado por el Banco Central Europeo, (BCE), el Fondo Monetario Internacional, (FMI) y los políticos europeos de la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Eurogrupo, este último dominado por el gobierno alemán. La crisis de pago que sufre Grecia no es reciente. Lo explicó Philippe Legrain, antiguo asesor del que fuera Presidente de la Comisión Europea, el Sr. José Manuel Barroso, que participó en las negociaciones del entramado urdido para expoliar a los griegos a partir de mayo del 2010. Ya en ése año el FMI sabía que el Estado griego no podría pagar nunca su deuda pública acumulada, lo que impactaría gravemente en los bancos privados que la habían comprado, motivados por su codicioso afán de ganancia.

Alemanes y franceses son parte del plan urdido para expoliar a Grecia. Entre los bancos extranjeros que más deuda pública griega habían adquirido estaban los alemanes y los franceses, por las ganancias que les reportaría los altos intereses aplicados a los créditos, en momentos en que sus propias economías reales languidecían por los efectos de la crisis del 2008. El plan diseñado no fue salvar a Grecia, sino construir una estrategia que permitiera traspasar la deuda griega, en poder de los bancos privados Alemanes, Franceses y algunos españoles, para transformarla en deuda pública de cargo del Estado griego, es decir, a la espalda de toda la ciudadanía, revitalizando el viejo principio muy conocido entre nosotros de, “privatizar las utilidades y socializar las pérdidas”.

La mentira está en la conciencia de los políticos franceses y alemanes. Entre ellos de Dominique Strauss-Khan, quien pensaba dejar el FMI para presentarse a las primarias del 2011, como paso previo para las elecciones presidenciales de Francia 2012, cuando una acusación de violación en Nueva York, le cortó su carrera. El otro personaje fue el Presidente del Banco Central Europeo, el Sr. Jean-Claude Trichet, quienes con plena conciencia del desastre que podría ocurrir para sus propósitos políticos, si colapsaban los bancos franceses y alemanes, estos últimos con una enorme influencia sobre el Estado Federal alemán, diseñaron el “rescate” de Grecia a través del FMI y el BCE, comprando la deuda pública, fue un acto “ficticio” dirigido a rescatar la gran banca francesa y alemana.

Hace pocos días Paul Krugman, premio Nobel de economía, dijo, “Sabemos que la austeridad cada vez más dura es un callejón sin salida: tras cinco años, Grecia está en peor situación que nunca”. Tal vez sea una de esas raras veces en que P. Krugman concentra en pocas palabras, un acierto tan grande como lo expresado. Sobre Grecia se aplicó un plan que contenía el mayor y más intenso costo para la población, con brutales recortes fiscales, solo comparable con tiempos de guerra. La presión fue encaminada a que se pagara la deuda a los bancos privados, luego a los países europeos que habían comprado los bonos públicos griegos, lo cual implicaba aplicar restricciones que afectarían un 5% del PIB griego, según las estimaciones del FMI. Las medidas aplicadas fue una recesión con un resultado mucho peor. El PIB griego descendió nada menos que un 20% y algunos estiman que puede llegar a 25%.

La caída del producto interno bruto, tuvo un efecto contrario a lo deseado, (tal vez debiéramos decir, calculado), la deuda pública aumentó de una manera muy notable, alcanzando el 150% del PIB en el año 2013. Como indicó el Sr. Legrain en su declaración frente al Parlamento griego, ninguno de esos “expertos” del FMI ha sido penalizado por sus errores, errores que definió como “estupideces” y como consecuencia de la aceptación acrítica del dogma neoliberal. Este modelo de rentabilidad financiera casi igual al que se aplica en norteamericana, prioriza por sobre cualquier otra necesidad, en su finalidad de nutrir primero las utilidades de la gran banca, sobre la cual se ha montado el aparato que genera la mayor riqueza, que se tenga registro, para la elite de altos ingresos. Cualquiera sea el resultado del referéndum en Grecia, la Directora Gerente del FMI, que ha liderado la presión contra Grecia, debido a su incapacidad y obsecuencia ideológica, falta de credibilidad al FMI, debiera renunciar.

Los medios internacionales, intentan confundir de mala fe sobre las pensiones griegas, como un lujo que no corresponde recibir a los griegos, si no cuentan con los ingresos suficientes para pagar las deudas. Los datos son claros, solo el 14% de los pensionistas reciben más de 1.050 euros al mes, el 86% restante, la gran mayoría, reciben pensiones de menos de 665 euros, que corresponde al umbral de la pobreza del país. La historia es más increíble aún. Detrás de los argumentos que intentan demonizar al pueblo griego como los responsables de acumular deuda y hacer un gasto desenfrenado, esta la cruda verdad. Los gobiernos anteriores a Syriza, el FMI, el BCE, las instituciones políticas europeas, los alemanes y franceses silenciaron totalmente la opción de reducir el gasto militar, porque fueron estos países quienes presionaron a Grecia para proveerlo de armas, aumentando el gasto militar, uno de los más altos después del Reino Unido. La razón es muy simple, dichos países fueron los proveedores de toda la chatarra bélica que le vendieron a Grecia, alimentando un potencial conflicto con Turquía, al punto que hoy Grecia tiene 1.620 vehículos blindados, más que Alemania, de un armamento obsoleto e inútil para enfrentar las grandes innovaciones en armas que poseen otros países.

¿Por qué hoy adquiere relevancia el problema de la crisis Griega? Las trizaduras están invadiendo de una u otra forma al modelo de economía. Cuando en España, Portugal y en otros países las movilizaciones sociales le dieron apoyo al gobierno de Syriza, fue el instante en que los políticos europeos se dieron cuenta que se estaba abriendo un nuevo forado, del mismo tipo que surgió en las tensiones de Estados Unidos con Ucrania y Rusia, que se reforzó cuando la población europea toma conciencia del gran engaño que han montado para establecer las medidas de austeridad. La austeridad está pensada para proteger a la gran banca, la base desde la cual se nutren vastos sectores de políticos europeos, norteamericanos y otros cuya única misión es seguir proveyendo de riqueza a estos sectores de altos ingresos sin que tenga significado para ellos el sacrificio a los que se somete a la población.

Un reciente informe (Greece: solidarity and adjustment in times of crisis) respecto de Grecia, lo deja muy claro: “los ingresos salariales han caído un 27% entre 2009 y 2014, los impuestos han subido en un 337% para los grupos de menor ingreso y menos del 10% para los más elevados. El 10% de la población más pobre ha perdido el 82% de sus ingresos desde 2008”. Es debido a la insistencia ideológica del FMI, de rebajar aún más la castigada población de menos ingresos lo que ha impedido a Alexis Tsipras a aceptar nuevas cargas tributarias y reducciones fiscales, que volverán a reducir el PIB, acentuando el carácter de deuda impagable, porque es una economía, cuya agricultura, naviera, turismo, etc., no son suficientes para amortizar la deuda pública ni la privada.

Sabemos que se trata de una crisis sistémica porque se alimenta de una descomunal falta de ética, que es la misma que asola en todo el mundo. Hicieron negocio con Grecia, con España, con Portugal y varios países más, mientras miraban para el lado cuando les presentaban los estados de cuentas que demostraban la incompatibilidad para incorporarlos al euro. Es la misma crisis que conocemos a nivel mundial, donde Grecia es un ejemplo pequeño comparado con los grandes sucesos que vendrán cuando este modelo neo liberal se termine de tensar por los descomunales déficits y deudas que han acumulado en todo el mundo, sin financiamiento real, pero que rinde colosales utilidades en el corto plazo. Siguen diciendo que la economía está mejorando, citando a Estados Unidos, en circunstancias que llevamos más de 5 años escuchando lo mismo y luego vienen los bajones, como el del primer trimestre atribuido al invierno. Hoy Suecia ha vuelto a profundizar los tipos de interés negativos. El consejo ejecutivo del Riksbank, el banco central del país, ha decidido recortar de manera inesperada las tasas generales, hasta el -0,35% desde el -0,25 anterior, es decir, son cifras negativas, lo que significa pagar por prestar. Es miedo.

Un informe del Congreso norteamericano del año pasado, señaló que el Sistema de Retiro de Empleados Federales está en el aire a partir de 2012, por US$ 790 mil millones para pagos de pensiones, el que actualmente recibe una financiación insuficiente y que dicha cifra subirá a US$ 856 mil millones en una década. ¿Quiénes son los que manejan esto sistemas de fondos? Gigantes como BlackRock con casi US$ 5 millones de millones de dólares en activos bajo gestión y con gran influencia en la FED. Se estima como probable que los empleados federales, los que sirven en las fuerzas armadas, cambiarán su plan de jubilación, cambio que va a enriquecer aún más a BlackRock.

Entidades como la señalada junto a los bancos tienen cautivos al mundo, fijando las condiciones del chantaje financiero, sea en euros o dólares. Es un período en que el modelo de economía neo liberal muestra más fisuras, aunque no las vemos, porque ocurre tras bambalinas. Cuesta decirlo, pero no hay expectativas para un mañana mejor, el estado de bienestar que se pintó en colores en algunos países ha desaparecido, lo que existe es un descomunal fraude montado por los dueños de la riqueza, el dinero y el poder, que se acrecentará apenas suban las tasas. Se conoció la quiebra de Grecia cuando el problema pudo haber tenido una solución relativamente poco costosa y apenas dolorosa socialmente. Su deuda era unas tres veces menor al dinero que los gobiernos francés y alemán facilitaron generosamente para salvar sus bancos. Sin embargo, se aprovechó la situación de obsecuencia de los políticos griegos anteriores para obligarla a suscribir nuevos préstamos con tasas de interés cada vez más altas y expuestas a la manipulación de los mercados, donde los mismos prestamistas eran los operadores de dinero.

Las alarmas están encendidas y provienen de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas españolas, o del panorama político en Portugal, donde el Partido Socialista se prevé será el probable vencedor en las próximas elecciones y que ha prometido anular todas las políticas de austeridad. Los pueblos, cuando toman conciencia que deben sacudirse de tantos parásitos que cuelgan de sus espaldas, sea en Europa, Norteamérica o Sudamérica, son difíciles de parar.