Perú

Historia oficial: fujimonte-cinismo y SL

Hace semanas, con el macartismo de la Guerra Fría, voceros del fujimonte-cinismo en el Congreso exigen una Comisión Investigadora de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Imputan toda clase de cosas a quienes trajeron abajo al régimen más corrupto y violador de los DDHH del siglo XX y abrieron paso a la transición democrática. Ahora último dijeron que el mando militar senderista abatido, ‘William’, era Rolando Cabezas Figueroa, a quien la CVR habría calificado como víctima, denunciando la “absoluta irresponsabilidad” de su trabajo y su contubernio con el senderismo. Pero la mentira duró 48 horas pues no es Rolando Cabezas Figueroa.

Paralelamente, como compitiendo con estas campañas, el gobierno propone una Ley del Negacionismo para sancionar a quien niegue o minimice los actos terroristas de SL o MRTA, ignorando las acciones de terror del Estado en los aciagos años de la violencia como Accomarca, Cayara o Cabitos. Dicha norma –obviando la existente ley de apología del terrorismo– pretende imponer una visión unilateral, una historia oficial única que difumina las responsabilidades específicas que tuvo el Estado en la espiral de violencia desatada por el senderismo. Ello ocultaría también el manejo que el fujimonte-cinismo hizo del senderismo para crear las condiciones y justificar el golpe del 5 de abril de 1992: un régimen cívico-militar y corrupto que impuso al país –fraudulentamente– la Constitución del 93.

La grita contra los organismos de DDHH, contra quienes abrieron paso a la transición democrática o contra la CVR, y pretende reivindicar para sí la pacificación del país mientras oculta los obscuros manejos que el gobierno de Montesinos y Fujimori tuvo con SL. Por ejemplo: ya en junio del 90 (al final de García) el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) había intervenido un local en Monterrico que ocupaba el “grupo de apoyo partidario”, encargado de la logística y organización, donde cayó también un importante archivo. Se había identificado a Arana (Academia César Vallejo), importante responsable económico que abriría pistas claves para llegar al comando senderista. A fines de noviembre, con el gobierno fujimonte-cinista, se ubicó la casa de Buenavista en la que –sabemos hoy– se estaba reuniendo la dirección nacional de SL, en lo que denominarían un congreso. El 3 de diciembre celebraron el cumpleaños de Guzmán y el equipo de inteligencia constató, examinando basura y restos de manuscritos, que había mucha gente e indicios de la letra de Abimael Guzmán.

Entonces, el Gral. Oblitas –jefe de la Dincote– dispuso intervenir la vivienda, operativo conducido por los oficiales Félix Murazo, Elías Cuenca y Díaz Marín. Pero recibió la orden del Gral. Pablo Rivera Portal (Policía Fiscal) para suspender la operación. Oblitas la rechazó pero el jefe de la PNP, Gral. Cuba, intervino y le quitó el mando de Dincote para colocar a Héctor John Caro, traído del interior del país. Era la orden de Montesinos, socio de Fujimori, para no actuar. Quería mover cambios militares y policiales a fin de año y crear las condiciones que hicieran posible el golpe militar que se preparaba desde antes para tomar control total del poder. El senderismo y su manejo eran funcionales a sus objetivos políticos: cortarle las alas afectaba sus planes de empoderar un aparato militar bajo su control.

Previo aviso, de origen no aclarado en Buenavista, la cúpula senderista se esfumó y evacuó la casa a mediados de diciembre dejando archivos dentro. El local fue allanado el 31 de enero de 1991.

Abimael Guzmán seguiría libre hasta setiembre de 1992. Su captura quiere legitimar el golpismo. Entre diciembre del 90 y esa fecha morirían miles de personas, entre ellas, María Elena Moyano, en febrero de 1992, y las víctimas del brutal atentado de Tarata en junio. ¿Cuántas muertes se hubieran evitado si el régimen fujimonte-cinista hubiera capturado al mando de SL en diciembre del 90?

Varios policías involucrados e investigaciones dan fe de lo dicho, así como los vladivideos dejaron testimonio imperecedero de la torta y las canciones de Frank Sinatra para Guzmán, de cómo operó ese régimen y de la sujeción de notorios políticos y empresarios a Montesinos.

Una historia oficial que solo señale los crímenes del terror senderista y obvie su manipulación por intereses políticos de la alianza fujimonte-cinista, así como los crímenes cometidos en función de sus intereses, es una burda mentira.