Autor: Búsqueda de “Eduardo Paz Rada”

Bolivia: Revolución nacional-popular versus neoliberalismo

La recuperación de iniciativas, propuestas, organización y movilizaciones del movimiento nacional-popular en Bolivia de agosto de 2020, bajo la conducción social de la Central Obrera Boliviana (COB) y del Pacto de Unidad (PU) y política del Movimiento Al Socialismo (MAS), frente a los consecutivos intentos de prórroga del gobierno de facto y violencia y a pesar de las maniobras, persecuciones, amedrentamientos y amenazas de los sectores más conservadores y oligárquicos de continuar con un esquema neoliberal pro-imperialista; permitió avanzar en la recuperación de la democracia en Bolivia y afianzar la realización de las elecciones nacionales el próximo 18 de octubre.

Aislamiento internacional del gobierno de facto de Bolivia

El gobierno de facto de Bolivia que comenzó, en noviembre de 2019, con el respaldo abierto de Estados Unidos y Brasil, que impulsaron y avalaron el Golpe de Estado, y el apoyo menos decidido de los países miembros del Pacto de Lima, se encuentra, a diez meses de mediocre administración, aislado y sin ningún apoyo de la comunidad internacional al incumplir los acuerdos de ser “gobierno de transición” y “convocar a elecciones en mayo de 2020”.

Elecciones el 18 de octubre

Revolución nacional-popular versus neoliberalismo en Bolivia

La recuperación de iniciativas, propuestas, organización y movilizaciones del movimiento nacional-popular en Bolivia de agosto de 2020, bajo la conducción social de la Central Obrera Boliviana (COB) y del Pacto de Unidad (PU) y política del Movimiento Al Socialismo (MAS), frente a los consecutivos intentos de prórroga del gobierno de facto y violencia y a pesar de las maniobras, persecuciones, amedrentamientos y amenazas de los sectores más conservadores y oligárquicos de continuar con un esquema neoliberal pro-imperialista; permitió avanzar en la recuperación de la democracia en Bolivia y afianzar la realización de las elecciones nacionales el próximo 18 de octubre.

Bolivia. Pueblos en lucha

Derrota histórica de la oligarquía

Los intentos de prorrogarse en el poder del gobierno de facto de Jeanne Añez, su pésima gestión de la crisis de la pandemia y de la economía, complicada con hechos de corrupción en la compra de materiales médicos y en las empresas estatales de telecomunicación y petróleos, así como la persecución a los dirigentes sociales y políticos desde el golpe de estado de noviembre de 2019, han generado una poderosa movilización popular encabezada por la Central Obrera Boliviana (COB) y el Pacto de Unidad (PU) durante las dos primeras semanas de agosto, provocando una derrota histórica de la oligarquía y del imperialismo que impuso al gobierno de facto en Bolivia.

El pueblo boliviano contra el desgobierno de facto

Ante el cuarto intento de prorrogarse en el control de los aparatos del Estado y de suspender las elecciones establecidas por ley para el 6 de septiembre y ante el fracaso del régimen golpista en Bolivia para enfrentar las tareas mínimas de la crisis sanitaria, económica, institucional y política; los sindicatos de la Central Obrera Boliviana (COB) y los movimientos sociales y populares de indígenas, campesinos, mujeres, juntas vecinales e interculturales del Pacto de Unidad han determinado iniciar un proceso de resistencia y movilización en todo el país.

Los infectados y la lucha por la reconquista de la democracia

Mientras el gobierno de facto de Bolivia, apoyado por las corporaciones mediáticas más grandes del país y algunos “analistas imparciales”, ha iniciado una campaña para mantenerse en el control del poder buscando postergar por tercera vez la fecha de elecciones fijada ahora para el 6 de septiembre, las organizaciones populares coordinadas por la Central Obrera Boliviana (COB) y el Pacto de Unidad que reúne a campesinos, indígenas, mujeres y vecinos de los barrios marginales de las grandes ciudades se movilizan y luchan por la supervivencia cotidiana, la recuperación de la democracia y la realización inmediata de los comicios.

¿Quiénes son los que gobiernan Bolivia?

El Golpe de Estado de noviembre de 2019 contra el gobierno democrático de Evo Morales ha sido digitado por el imperialismo norteamericano de Donald Trump en coordinación con el gobierno ultraconservador de Jair Bolsonaro de Brasil e implementado por el motín policial, los militares traidores de la Patria y las oligarquías establecidas en Bolivia. Sus primeras manifestaciones han sido las masacres de Sacaba y Senkata, las manifestaciones de racismo y discriminación en contra del pueblo y el vejamen a la whipala y al Estado Plurinacional.

Bolivia. Pueblos en lucha

En el nombre de Dios: ¿muerte a los pueblos?

La disputa en torno a los proyectos ideológicos y al mismo “nombre de Dios” en la vida política se ha convertido nacional e internacionalmente, en medio de la pandemia, en un recurso para justificar las fechorías mas inhumanas y trágicas y sobre todo para controlar y doblegar los cuerpos, las mentes y los espíritus y, por otra parte, como fenómeno histórico de trascendencia, también es un soporte de vida y solidaridad ante la injusticia y desigualdad construidas por un sistema económico salvaje e inhumano como el neoliberal en crisis.

En seis meses el gobierno de facto hunde a Bolivia

En solamente seis meses, el gobierno de facto de Bolivia está destruyendo los cimientos de la construcción de un proyecto básico de país soberano y digno, capaz de impulsar su desarrollo económico con importantes niveles de autonomía, asegurar la participación democrática de los pueblos y regiones para definir los aspectos más importantes de su futuro, construir mecanismos de redistribución de la riqueza y reducción de la pobreza y enfrentar desafíos que ponen en riesgo la propia existencia nacional -territorial, humana, cultural e histórica- con su debilitamiento y fragmentación.

Nuevos zarpazos de la oligarquía antinacional

Ni la crisis de la pandemia, ni la emergencia sanitaria, ni su carácter “transitorio”, ni el rechazo popular, ni la ilegitimidad e ilegalidad de su gestión han impedido que el gobierno de facto de Bolivia adopte decisiones estructurales de carácter antinacional para favorecer a los sectores de la empresa privada oriental con la aprobación del Decreto Supremo 4232 del 7 de mayo de 2020 que autoriza el uso de transgénicos o semillas modificadas en la producción de soya (monocultivo de exportación masiva) maíz, trigo, caña de azúcar y algodón.