Autor: Búsqueda de “Ilka Oliva Corado”

Las Insurrectas: Doña Vicky, la primera fotógrafa de Ciudad Peronia

Apareció con su cámara colgada del cuello y comenzó a ofrecer sus fotografías, como quien ofrece queso fresco cuarteado, flores recién cortadas, escobas, limar cuchillos, comprar botellas y papel periódico; así simple en un día cualquiera de arrabal. Fue para la década del noventa cuando en Ciudad Peronia solo existía un fotógrafo que llegaba de la capital los domingos a retratar y regresaba a las semanas a entregar las fotografías que dejaba fiadas y que le iban pagando por pocos.

La explotación de los otros

¿A qué tendrá derecho el cortador de caña al que se le va la vida entre el sol, el lomo curtido y los sueños rotos? ¿El jornalero golondrina que va de finca en finca cortando frutas y verduras a cambio de un pago que no le alcanza ni para lo básico? Ese jornalero al que humilla constantemente el caporal que se cree dueño de la finca. ¿No tienen derecho a una cama esos jornaleros que duermen en galeras amontonados en el suelo como leña aperchada?

Cuando la víctima es indígena

Qué vamos a hacer el día que nos enteremos que el acosador es nuestro hermano, padre, abuelo, esposo, compañero, novio, amigo. Puede pasar en cualquier momento puesto que estamos inmersos en sociedades patriarcales, ¿los vamos a evidenciar como hacemos con los acosadores con los que no tenemos ningún lazo sanguíneo ni afectivo? ¿O vamos a acusar a la víctima re victimizándola, colocándonos del lado del acosador y del sistema patriarcal?

La descomposición social que somos

Es descomposición social la insensibilidad humana. Ver vertederos de basura llenos de familias viviendo y comiendo ahí y simplemente voltear hacia otro lugar. Saber que en los bares y casas de citas se viola a niñas, niños, adolescentes y mujeres y no hacer nada como sociedad para que no existan. Llamar trabajo sexual a la explotación sexual.

En el culo del guindo

La crueldad se volvió el común denominador, las canalladas son lo habitual en cualquier espacio porque la justicia, la dignidad, la certeza, la decencia y la integridad fueron enterradas porque solo estorban en el día a día de la mezquindad humana. La misión de vida es acaparar lo que más se pueda, dejando a quien sea en el camino. La utilización de la tragedia del otro para beneficio propio.

Guatemala

Giammattei, el criminal y terrorista

Imagine que un presidente recién electo, el día de la toma de posesión en su primer discurso le afloren los aires de dictador y le grite a la ciudadanía que va a declarar a los niños y adolescentes del país como terroristas, ¡válgame!, pues eso pasó en Guatemala, lugar donde la novela de Miguel Ángel Asturias, El señor presidente, se queda corta comparada con el día a día del país donde todo pasa y la gente ni se mosquea, porque llegaron a asimilar lo inverosímil con la naturalidad del realismo mágico de las finconas latinoamericanas.

El peor gobierno de la historia

En Guatemala cada vez que termina un gobierno decimos desahuciados después de la aporreada de cuatro años: que se va el peor de la historia del país, como si con eso les diéramos donde más les duele a los pícaros, pero a ellos ni cuillo.

Graduaciones de verano

Los graderíos del campo de fútbol americano de la escuela se llenaron de gente, el sol de los días de verano estaba sazón, en su mero punto, el clima era perfecto, los asistentes iban en sus mejores galas, no era para menos pues se graduaban de la escuela secundaria los retoños de la familia.

Somos lo mismo que juzgamos

En las manifestaciones en Colombia en días pasados, varios migrantes venezolanos fueron vapuleados por gente que los acusó de robar y crear disturbios, esa misma gente que exigía derechos humanos a Duque, mientras otros ensalzados por el amor patrio denunciaban en redes sociales que esos migrantes tales por cuales atentaban contra la seguridad nacional; actuando con esto de la misma forma en que lo hacen los caucásicos racistas en Estados Unidos contra los migrantes indocumentados latinoamericanos y los mismos caucásicos europeos contra los afros en Europa. ¿Habrían vapuleado a los migrantes de haber sido estos caucásicos, estadounidenses o europeos? Ajá, eso mismo.

Daniela y su delantal

Dentro de las nefastas noticias que ocurren en Latinoamérica en los últimos días apareció como una pócima de esperanza, la sonrisa de una niña salvadoreña de 16 años que decidió ir a recibir su diploma de tercero básico con su delantal puesto, pues es vendedora ambulante.