Bolivia

Izquierda que no se mueve se vuelve derecha, y la que cruza ríos de sangre, ¿que se vuelve?

Fue el hijo de Jaime Paz Zamora Pereira, quien el pasado sábado en el programa: “Dialogo en Panamericana”, le decía al senador David Sánchez del MAS: Senador, la izquierda que no se mueve, se vuelve derecha.

Es en ese secuencial sentido, que bien dice un progenitor proverbio: Lo que se hereda, no se hurta. Y es que el hijo de Jaime Paz Zamora; y no sé si es porque lleva el mismo nombre que el de su padre Jaime Paz -el es Pereira, por parte de madre-; pero ha tenido una “salida”; tan similarmente cínica que las que tenía su padre, cuando desatinadamente decía, en épocas neoliberales: Bolivia país de ganadores. Con visa o sin visa, o master card, etc., que lo que le dijo su hijo al senador Sánchez; ciertamente que son parte de las enseñanzas, y el ejemplo que le dio su padre; por lo que no deja de ser verdad que: una izquierda que no se mueva se vuelva derecha, pues fue su padre; no sólo que se “movió”, si no que: “cruzó” ríos de sangre; precisamente para unirse al más derechistas de los derechistas que ha tenido el país de presidente, como fue: Hugo Bánzer Suárez; nada más, y nada menos que miembro de los países que en el continente conformaron el “Plan Cóndor” en la década de los 70; precisamente para acabar con los izquierdistas, a quienes hoy critica Jaime Paz junior.

Pero demás que Jaime Paz Zamora, no se quedó corto ahí; fue parte del gobierno de Goni: el privatizador neoliberal más nefasto que ha tenido Bolivia, quien no sólo ridículamente rifó el país a precio de gallina muerta, si no que fue genocida consumado, quien junto al otro sanguinario de Sánchez Berzaín, junto a Jaime Paz Zamora, se aliaron para meter bala al pueblo boliviano en octubre del 2003.

Vale decir que Jaime Paz “papá”, ha debido ser quien le ha enseñado ese embustero y solapado sofisma que soltó el pasado sábado, en “dialogo en panamericana”; pero que de ninguna manera justifica esa vergonzosa versatilidad de ir de la izquierda hasta la extrema derecha. Y es que justamente es pues la firmeza filosófica de los principios, valores y convicciones que cada quien tiene que un izquierdista; no -dejo remarcado y subrayado- se vuelve nunca de derecha.

Así que tal vez el hijo del “gallo”, sea aún un polluelo -aunque ya es bien mayorcito- en política, a quien su papá le cuenta “culipanderos” cuentos como ese de “izquierda que no se mueve se vuelve derecha”; pero la izquierda de verdad va a ser siempre izquierda, y la derecha siempre derecha. No hay donde perderse.

Rolando prudencio briancon
Bolivia
prudenprusiano@gmail.com