España- Elecciones 10-N

Julios Mateos, opositor franquista y ex militante del Partido Comunista de España (PCE) nos habla de las elecciones del próximo 10 de noviembre

Su mayor sueño es ver (antes de subirse a la barca de Caronte) la unión de todas las fuerzas de la izquierda y la instalación de la III República en España (…) Al ser preguntado ¿Tiene alguna lógica que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sea monárquico? respondió “Imaginar una izquierda monárquica me parece tan fantástico (el PSOE es fantástico…) como imaginar a cualquier país del continente americano buscando un personaje de sangre azul con el fin de constituir un régimen monárquico”

Julio Mateos (Vitigudino, Salamanca, 1946) opositor al franquismo desde su ingreso en el PCE, en 1968 (partido donde ocupó varios cargos de responsabilidad y abandonó en 1977, año de su legalización) prosiguió su lucha política en defensa de los trabajadores en la Secretaría General de Enseñanza de Comisiones Obreras (CCOO) de Castilla-León desde 1986 a 1995. Formó parte del proyecto Nebraska (embrión de la web Nebraskaria ) y fue uno de los promotores de Fedicaria, plataforma de pensamiento crítico, en el ámbito de la educación, que ha tenido una marcada influencia en España y América Latina en las últimas décadas. Pertenece al Consejo de Redacción de la Revista ConCiencia Social. Hasta su jubilación (en 2006) en una escuela salmantina, combinó su trabajo de maestro con sus investigaciones en el campo de las Ciencias Sociales. Es doctor con premio extraordinario en Historia de la Educación. Tiene en su haber más de cuarenta publicaciones entre artículos, libros y trabajos colectivos. Entre sus obras destaca, entre otras, “Genealogía de un saber escolar. El Código pedagógico del entorno” (Octaedro, Barcelona 2011). Es asimismo autor de creaciones literarias de extraordinaria calidad humana y estética, como su legendario cuento “El barco que volaba sobre el desierto”, hermoso texto de ficción salpicado de “adagios marxistas”. Según me confesó recientemente, su mayor sueño es ver -antes de emprender el viaje a Los Campos Elíseos- la instalación de la III República en España.

Entrevista realizada por Javier Cortines

P- A tu juicio ¿Cuáles son las causas de que las fuerzas progresistas estén fracasando una y otra vez en la formación de un Gobierno con una amplia coalición de las izquierdas, alianza que no vemos en España desde la Segunda República?

R. Creo que hay causas de tipo externo e interno. Entre las primeras no podemos obviar que existe una conjunción de fuerzas de poder real (lo que en otros tiempos llamábamos poderes fácticos), decididamente empeñadas en que el Gobierno del país no responda a la coalición de izquierdas a la que te refieres. Es decir, el Ibex 35, la CEOE, la gran banca incluyendo “la troika” (Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea) y, sin duda, otros agentes no están dispuestos a permitir un gobierno con presencia de políticos a la izquierda del PSOE. Yo coincido con Julio Anguita (Ex Secretario General del PCE) cuando anunciaba que el Gobierno de coalición, aparentemente cercano durante unas horas en el pasado mes de julio, sería absolutamente imposible. Al hilo de ese acertado diagnóstico quiero subrayar que el PSOE no se ha librado de un viejo y visceral anticomunismo; de una obsesión por eliminar lo que aparece a su izquierda.

Como bien haces en recordar, en España una coalición electoral, el Frente Popular de 1936, en la que participaban partidos de izquierdas y otras fuerzas republicanas, es la primera y última ocasión que permitió formar gobiernos claramente progresistas. Pero tampoco fue de forma inmediata. Quiero recordar que el gobierno del PSOE con presencia de comunistas solo tuvo lugar en plena guerra, primero con Largo Caballero (político sindicalista y marxista, histórico dirigente del PSOE) a la cabeza y, después, con Juan Negrín (presidente del Gobierno de la II República de 1937 a 1945, ya en el exilio). Los detalles son conocidos e inabordables en una entrevista como esta. Pero es necesario apuntar algunos elementos del pasado a tener en cuenta. Las diferencias entre el PSOE y el PCE vienen desde la III Internacional y, aunque la amenaza de los fascismos en Europa propició el acercamiento, la posición del socialismo español respecto a pactos de Gobierno con comunistas dividió al partido: estaban en contra los seguidores de Indalecio Prieto (ministro del PSOE durante la II República, quien tras la guerra civil se exilió en México) y a favor los de Largo Caballero. Hasta el punto de que muchos años después se ha seguido hablando de “prietistas” y “largo caballeristas”. Después, cuando Felipe González se hace con la dirección del partido en 1974 y después consigue, tras un forcejeo interno, la “renuncia al marxismo”, se estaba construyendo un PSOE que definitivamente blindaba una estrategia anticomunista de gran trascendencia para el futuro. Los éxitos electorales lo consolidarían como un cerrojo histórico definitivo. No se trataba ya solo de los viejos recelos “prietistas”. Tras Felipe González se cerraba a cal y canto cualquier idea de colaboración estratégica entre los partidos históricos de la izquierda. En esos años yo viví muy de cerca un persistente y muy virulento ataque público de los dirigentes socialistas contra el PCE (Alfonso Guerra - el brazo derecho de Felipe González- era el rey del insulto). El “felipismo” no sólo trataba de erosionar a los que habían mantenido la resistencia contra la dictadura y así aparecer como la única opción de izquierda posible (incluso pensable) en el marco de la democracia. Trataba de imponer tal hegemonía en total connivencia con todas fuerzas nacionales e internacionales que solo admitían un futuro en el marco del modelo capitalista. Todo empezó con lo que parecía una renuncia a tradiciones doctrinales del “viejo y veterano” PSOE, siguió con la aceptación de la OTAN y de las exigencias de la derecha social y política, y digamos que acabó en un olímpico desfile hacia puertas giratorias que siguen bien engrasadas.

Desde luego entre las filas comunistas las mutaciones de la Transición hicieron sus efectos, pero nunca para ganar sino para perder. De poco valieron sus renuncias y acomodaciones a nuevas situaciones. Los efectos fueron una permanente sangría de dirigentes mayoritariamente absorbidos por el aspirador que movía la maquinaria socialista cada vez más potente gracias a los tentáculos y complacencia de “dioses, reyes y tribunos…” (¡haga el lector traducción final de la épica expresión!). Como es bien sabido la historia del comunismo internacional y español es una historia de desgarros internos, de rupturas que nunca se superan. Sin embargo, las divisiones internas del PSOE al final no dejan más que rasguños superficiales. Recordemos, sin ir más lejos, la crisis que enfrentó a Sánchez con Susana Díaz (dirigente socialista en Andalucia) y las huestes felipistas.

El reciente fracaso de las negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos se explica mejor teniendo en cuenta los motivos (con historia) a los que me he referido. Aunque la formación morada no es el comunismo de ayer, el PSOE y el conjunto de la derecha la ve y la clasifica como ente político de la misma naturaleza. Y, además, no van descaminados. El Partido que lidera Iglesias es hoy el enemigo a batir, por el mismo motivo que antes lo fue el PCE. ¿De dónde procede el pensamiento y las propuestas de Podemos? ¿Del 15-M o de tradiciones teóricas del marxismo y otras corrientes críticas emancipatorias? Luego podríamos hablar de ello.

El caso es que la famosa investidura fallida nada tuvo que ver con el “rollo” de los sillones. Creo que el error de Pablo Iglesias es pensar (y decir), aunque fuera en momentos determinados, que el gobierno de coalición era un acuerdo posible. Ahora que tanto se habla de los dos bloques enfrentados, creo que hay notables equívocos en los componentes. Yo veo que, en realidad, los bloques son: uno donde estaría Unidas Podemos y algunas otras fuerzas de izquierda tendentes a centrifugarse por las periferias. En el otro se perfila un centro-derecha en abanico de matices (cromáticamente hablando del rosa al negro) donde comparecen el PSOE, Ciudadanos, el Partido Popular (PP) y, allá en la “reserva de vieja crianza”, Vox (la extrema derecha). Lo que estoy diciendo (más allá de las metáforas geométricas que hablan de centros, laterales y extremos) es que el partido político que puede decidir la inclinación de la balanza, no es otro que el PSOE. Aunque se maneje con dos cañas de pescar, lleva, desde la “refundación” felipista, abrazado a las estructuras de poder económico, institucional y mediático que presentaron el bipartidismo como la más virtuosa de las pluralidades.

P. ¿Se puede ser de izquierdas y monárquico -caso amplias capas del Psoe con Felipe González y su núcleo duro a la cabeza- o ambas cosas son excluyentes, un oxímoron?

R. Imaginar una izquierda monárquica me parece tan fantástico (el PSOE es fantástico…) como imaginar a cualquier país del continente americano buscando un personaje de sangre azul con el fin de constituir un régimen monárquico.

P. ¿Cómo viste el surgimiento de Podemos? ¿Qué te parece la trayectoria que está siguiendo ahora la formación morada? Entre los logros que han conseguido ¿Cuáles destacarías?

R. Que el espontáneo y sorprendente movimiento del 15-M dio lugar a la creación de Podemos es solo parcialmente acertada. Ciertamente la coyuntura pedía propuestas y perfiles nuevos en el campo de la izquierda, pero la mayor y más determinante parte de los dirigentes de Podemos, tenían desde la adolescencia una intensa experiencia de activismo ligado a las Juventudes Comunistas. Eran jóvenes muy aplicados al estudio político, bastante más leídos y curtidos en batallas diversas que aquel Felipe González vestido de pana y que todos los personajes que a las mismas edades llegaron a ocupar la Moncloa. Digo esto con toda la boca y reto a consultar solventes fuentes biográficas. De forma que el argumento último de los socialistas para no admitir a Unidas Podemos en el gobierno: “no tienen experiencia, no tienen la solera histórica de un socialismo centenario, son jóvenes ambiciosos que acaban de nacer a la política y no garantizan los valores de la estabilidad y lealtad, etc, etc.” es tan fariseo por mentiroso como por soberbio y prepotente. La afortunada coalición que han impulsado especialmente Alberto Garzón (militante del PCE y de Izquierda Unida (IU) y Pablo Iglesias (con costes importantes en cada una de sus formaciones políticas) reúne en términos de cultura política colectiva un legado tanto o más largo y rico que el del socialismo hispano.

Al principio las cadenas de TV llevaron a Pablo Iglesias con su coleta y verbo lúcido como una especie de pimienta para animar el menú de la audiencia. Pero resultó que aquél vallecano (se refiere a un barrio de Madrid) iba en serio y en unas elecciones europeas consiguió un inquietante éxito. ¡Se acabo la broma! Los grandes medios, el Ibex 35, la Europa de los mercados empezó el acoso y derribo.

Me preguntabas sobre los logros de Podemos. Como expresivo botón de muestra la convocatoria de la “Marcha del Cambio” en Madrid, en 2015 fue sin duda un logro de movilización, claramente liderado y, que yo recuerde, no alcanzado por ningún otro partido. Fue su apogeo y, sinceramente, en ese momento pensé que vendría poco a poco la cuesta abajo. No me alegro de haber acertado. Pero también es un logro haberse mantenido a pesar de las campañas de desprestigio sistemático en los medios y el apoyo canalla de las cajas de serpientes y cloacas del Estado.

La evolución de Podemos ha mantenido una firmeza (no inmovilismo) en las líneas generales de su proyecto. Han corregido errores y aprendido a bregar en los espacios institucionales. Más difícil les está resultando integrar las demandas de una organización unitaria a escala nacional con elementos muy diversos, mecanismos de participación y adopción de decisiones procedentes de culturas refractarias a la homologación. Ese es un escenario propicio a confrontaciones intestinas, a campeonatos de “yoes”. En fin, un vía crucis autodestructivo que también sufrió el PCE. Pero eso no se va a evitar a base de disciplina o recortes de hábitos asamblearios. Nadie tiene la alquímica fórmula de combinar una organización bien cohesionada, con un modelo muy descentralizado y pluralidad sin límites. Si el partido de Pablo Iglesias fomenta los ritos y mitos del 15-M puede sufrir un permanente desgaste. Y si, por el contrario, pone el acento en el control, al modo, sin ir más lejos, del PSOE, podría llegar a explotar en cuatro días. Dicho en forma que viene al pelo para el núcleo de nuestra conversación: Si Unidas Podemos no hubieran consultado a sus bases la decisión sobre un Gobierno de coalición hubieran tenido que pagar una factura enorme. Y si el PSOE hubiera hecho lo mismo, una consulta a sus votantes y/o afiliados sobre el mismo asunto, es muy probable que a estas alturas no estaríamos emplazados a otras elecciones. ¿O no?

Sería un éxito que solo es posible valorar a largo plazo si Podemos consigue sobrevivir o, simplemente, no retroceder en el apoyo social. Todo parece indicar que la intensidad de la vida política en España continuará después del 10N.

Pero la batalla para los cambios es cosa de más organizaciones. Debo mencionar una gran ausencia: la de los sindicatos de clase. Es lamentable que en los terribles tiempos de crisis, de salvaje explotación de los trabajadores, de reformas laborales tan regresivas no esté presente el sindicalismo español. Ni están ni se los espera.

P. El cambio climático, el animalismo, el feminismo, etc., están relacionados con las ideologías, con dos universos ideológicos bien marcados, el de la derecha y el de la izquierda, según me comentaste una vez. Se que tú apoyas sin reservas la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia de los animales. ¿Te puedes extender un poco sobre lo anterior?

R.- El sufrimiento de los animales no es una entelequia sino algo plenamente avalado por la etología. Cuando oímos decir, por ejemplo, que «un toro en la plaza no sufre sino que realiza un destino para el que ha sido criado a cuerpo de rey en la dehesa, y que se crece por su bravura en banderillas y finalmente morir para mayor gloria de nuestra cultura, etc.» No hay que darle muchas vueltas, estamos oyendo idioteces. Pero ¡ojo!, que con este tipo de garbanceras tonterías se tejen consistentes estructuras ideológicas que roturan las realidades políticas.

Se puede enumerar una constelación de actitudes y opiniones que están ideológicamente situadas. Imagínate que se hace un amplio cuestionario sobre diversos problemas que forman parte de debates que están más vivos en gran parte del mundo: el cambio climático; el ecologismo; la emigración de los seres humanos; las guerras; el reparto de la riqueza; el feminismo; la educación pública / privada; los derechos de gays y lesbianas; el control público sobre la banca; la caza “deportiva”; el uso de las fuentes de energía; el aborto; la eutanasia; la sanidad pública / privada; el consumo; y, por no olvidar el tema con el que empezamos, el trato a los animales. Seguramente las respuestas a ese cuestionario darían una radiografía dicotómica, definiendo dos universos. El aspecto general de resultados no sería aleatorio. Mostraría dos tendencias separadas, lo que podemos llamar una consistencia estadística de cuerpos ideológicos bien diferenciados. Es decir, dos mentalidades básicas que se corresponderían con lo que desde siempre hemos llamado izquierdas y derechas.

El caso es que a esas mentalidades, con matices y tonos, responden los partidos. Es falso aquello de que los partidos políticos no nos representan. Nos representan a la perfección. Los partidos dirán lo que sus electores quieren y éstos repetirán a su modo los lemas de sus partidos. Y como intérpretes, los medios hacen de caja de resonancia en este concierto siempre disonante.

P. Mi caro amigo, el científico José Carrión (es el español más citado, en la especialidad de Paleobotánica, en revistas académicas internacionales) no se cansa de repetir que solo comamos animales que “hayan sido tratados con dignidad” y que “hayan vivido en libertad” ¿Tienes algo que añadir al respecto?

R. Comparto lo que dice tu amigo, aunque reconozco que soy en este punto más creyente que practicante. Una vez te comenté algo que decía Albert Schweitzer, un curioso personaje pionero de la causa animalista: «No sé si un animal puede razonar, sólo se que es capaz de sufrir, y por ello, lo considero mi prójimo»

P. ¿Cómo ves el futuro ahora “que frisas con los 73 años” y has pasado por “casi todas” las etapas del devenir hispano?

R. Me asusta la posibilidad de un corrimiento general a la derecha en el cual los planes y peso institucional y mediático de Vox sean determinantes. Me reconforta la idea de una resistencia general y transnacional al resurgimiento de un fascismo que no tiene que adquirir las formas que se dieron en el siglo XX. Mantengo la esperanza de contener la destrucción de libertades, de frenar la rampante desigualdad en la distribución de la riqueza. Puede imaginarse cierto paralelismo entre la enorme tarea de detener el cambio climático y la tarea de parar ese patente proceso de fascistización: o se hace ahora o será demasiado tarde. Mi mirada se dirige muchas veces hacia América Latina y otras latitudes, pero no dejo de pensar en una inexorable constante histórica: cualquier proceso de cambio profundo será un proceso violento.

¿P. ¿Celebraste la remoción de la momia de Franco del Valle de los Caídos (el pasado 24 de octubre) o acaso te pareció “too late” (demasiado tarde), y sólo te arrancó un ¡Joder, ya era hora!?

R. Esto último que dices: ¡Joder, ya era hora!!

P. ¿Qué te dice tu bola de cristal sobre los resultados de las elecciones del 10-N? ¿Y tu “yo profundo”, ese que no sabe mentir cuando mantenemos un diálogo interior?

R. Esta convocatoria electoral ha sido tan innecesaria como arriesgada. Arriesgada incluso para Sánchez a no ser que “en el pactómetro de la Moncloa” estén desde hace tiempo pergeñando fórmulas de gobierno acordadas con la derecha. ¿Puede extrañar tal cosa a quien quiera ver lo que tiene delante?

No vivimos tiempos de profecías y los “analistas” eluden dar números. Acuden a comentar lo que dice la ortopedia tecnicista de las encuestas. Hasta el mismo Tezanos dice sobre la última encuesta del CIS que «no es en absoluto un modelo de pronóstico de los resultados». Ciertamente, la precipitación de acontecimientos como la convulsión social de Cataluña, pueden acarrear sorpresas de última hora. No obstante, sin precisar la distribución de los escaños, me atrevo a presagiar una situación en la que, nuevamente al PSOE le corresponda decidir. De forma que lo importante no es tanto prever los colores del futuro arco parlamentario sino la ingeniería de los pactos. “Mi yo profundo que no sabe mentir” me indica que los acuerdos se harán con la derecha. Es decir, implementar la intención latente ya en el mes de julio, pero ahora “sin complejos”.

Pero no nos queda más que la gestión del pesimismo y la esperanza de que las elecciones del 10-N sirvan, al menos, para dejar a los ojos de la población las cosas un poco más claritas.

(A la izq. foto de Julio Mateos)


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