La Asociación Internacional Poetas de la Tierra y Amigos de la Poesía, saluda a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

Redacción Central    22.Abr.2010    General

La Asociación Internacional Poetas de la Tierra y Amigos de la
Poesía, saluda a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio
Climático y los Derechos de la Madre Tierra, reunida del 19 al 22 de
Abril en Tiquipaya, Cochabamba y expresa su plena solidaridad y más
firme apoyo a todas y cada una de las resoluciones que adopten en
ella los Pueblos Originarios y todos sus hermanos, los seres más
nobles y humanos que pueblan la Tierra.

Sabemos que sus reclamos serán tan necesarios como sensatos, justos y
legítimos, viniendo como vienen de la voz genuina y profunda de los
pueblos de Latinoamérica, la voz de las tierras y el trabajo, del
amor y la vida, la voz de los pueblos indígenas con dignidad y
cultura, la voz de los descendientes de los esclavos negros que
rompieron las cadenas de la esclavitud, de los mulatos y los criollos
que se levantaron por su libertad forjando la primera independencia,
la voz de quienes saben amar y defender los frutos del vientre
generoso de la Tierra, la voz de cuantos han dado y nos dan lo mejor
de sí mismos, los sueños del alma, el amor y la vida, por la
solidaria e imparable marcha de todos los pueblos de la Tierra hacia
su real y definitiva liberación.

Porque las tierras y el trabajo, el amor y la vida, la voz de los
pueblos de Latinoamérica están en la ancestral y profunda sabiduría
de las comunidades indígenas de Oaxaca, Guerrero y Michoacán, de
Chiapas, Campeche y Yucatán, en la cultura y la nobleza, el valor y
la sencillez de los tehuelches y los mapuches, de la población
náhuatl, de los mayas y los guaraníes, de los quechuas y aymarás, en
las razones que sustentan sus reclamos y provocan la más justa
rebeldía que embarga el alma de los hijos de la Tierra: de Perú y
Chile, de Bolivia, Ecuador y Venezuela, de Colombia, Brasil y
Argentina, de Uruguay y Paraguay, de Nicaragua, Cuba y Haití, de
Costa Rica y Panamá, Honduras, Guatemala y El Salvador, de Puerto
Rico y Santo Domingo.

Porque las tierras y el trabajo, el amor y la vida, la voz de los
pueblos de Latinoamérica es la voz profunda y telúrica de los
volcanes, la lluvia y los vientos que defienden la Madre TIERRA; es
la luz de sus ancestros Lautaro, Pelantaru, Lientur y Caupolicán, de
Túpac Amaru y Micaela Bastidas, de Túpac Katari y Bartolina Sisa, de
Manuela Beltrán y José Antonio Galán, de Rigoberta Menchú y mama
Dolores Cacaungo y otros tantos anónimos en el espíritu Pachakuti de
los Pueblos originarios, el nuevo despertar de los hijos de la
Pachamama y el Tata Inti.

Así, los Poetas de la Tierra y Amigos de la Poesía entregan su verbo
y sus manos a quienes desafían el poder del Gran Poder, desde Río
Grande a la Patagonia, enfrentándose a las resistencias y a las
locuras de los endriagos inhumanos.

Porque un hijo de la Tierra ni se humilla ni se vende, alcanza el
nido y los huevos del águila, come frutas, raíces y hierbas
silvestres, bebe el agua de los cactus en el desierto.

Un hijo de la Tierra ni se humilla ni se vende, conoce desde niño la
tierra y el agua limpia, las praderas sin alambradas y el cielo azul,
la Osa Mayor y la Estrella Polar”.
Un hijo de la tierra ante el PODER se levanta y toma la palabra,
ante el débil se humilla y baja la mirada y ante su Madre se inclina
y arrodilla.

Un hijo de la Tierra coge la manzana para alcanzar el don de la
sabiduría y comprender el por qué de las cosas para huir de la nada.

Un hijo de la Tierra es el relámpago en las noches oscuras y es el
trueno en los tiempos del silencio que corta las alambradas y derriba
los muros de la ignorancia.

Por todo, más allá de la distancia, el espíritu de los Poetas de la
Tierra, vuela y llega a vosotros, para daros un cálido, fuerte e
inmenso abrazo, para SER, y ser, al unirse y recorrer juntos, codo a
codo, mano a mano, el irrenunciable, largo e imparable camino de la
restitución histórica en todos sus derechos y tierras ancestrales a
todos los Pueblos Originarios. Y allí donde ésta ya no sea posible,
para exigir que el gran PODER pida perdón a dichos pueblos -en un
acto de compensación moral- y les devuelva económicamente una parte
de lo mucho que les ha robado durante los últimos cinco siglos, con
la ayuda de la cruz y la espada, con sus leyes injustas, insolidarias
e inhumanas; y para exigir también que pidan perdón por todos los
crímenes que han cometido y cometen a diario quienes en su codicia
expolian, destruyen y matan la Tierra a marchas aceleradas.

Y los poetas le entregan a los Pueblos Originarios su poesía, su
“arma cargada de futuro”, que les caracteriza y define como poetas y
seres humanos.

SIN TI, SIN VOSOTROS,

Consciente de lo que digo.
¡Soy! Que sé lo que escribo.
Y sé, que serán tan temidos
Cómo amados mis versos,
en manos de la gente noble
y sencilla de Latinoamérica.

Sé, que en vuestras manos:
mis versos serán al ALBA,
las lágrimas de la Media Luna
sobre los dátiles de la palmera,
las espigas de trigo y de arroz,
la rosa azul y la flor del maíz.

Consciente soy, cómo lo soy,
de que sin ti, sin vosotros,
sin la LUZ y el VIENTO
de Latinoamérica
que alumbra y esparce
el eco lejano de mi verbo.

Que le da alas a mis versos,
para que vuelen, y vuelen,
más alto, más y más lejos,
para que vuelen y lleguen…
Allí donde moran las almas
de los nobles chamanes.

Allí donde no llega la garra
afilada del buitre, ni se oye,
la risa gélida de las hienas,
puñales y siervas a sueldo
de las mitras purpúreas,
de los sapos del Pentágono.

¡LUZ y VIENTO! de mis versos;
Haz!! Que vuelen y lleguen…
Allí donde nacen los ríos,
allí donde nacen y crecen,
los sueños de paz, amor y vida
de todos los niños del Mundo.

Consciente de lo que digo,
¡Soy! Que sé lo que escribo,
y responderé de mis versos,
sabiendo qué ¡Soy!! Si soy,
el eco lejano de vuestra voz
cabalgando la furia del viento.

Sabiendo qué ¡Soy!! Si soy,
el eco lejano de vuestra voz
cabalgando los relámpagos
en las noches frías, oscuras,
cabalgando los truenos
en los tiempos de silencio.

Sabiendo qué ¡Soy!! Si soy,
el eco lejano de vuestra voz
cabalgando la fuerte lluvia
y las olas del mar bravío.
Qué, el poeta es nadie, nada,
no existe ni tiene nombre.

SIN TI, SIN VOSOTROS,
LA LUZ Y EL VIENTO.

Con un cálido y fuerte abrazo del cuerpo y un beso del alma a la luz
de la Media Luna.
Por los Poetas de la Tierra y los Amigos de la Poesía

Olivier Herrera Marín, Presidente
Nicolás Zimarro Brawo, Vicepresidente
César Ulla Cuadra, Coordinador por Castilla La
Mancha
Nilda Correa Vives Coordinadora General de Chile
Alonso Núñez, Coordinador por Chile
William Baccino Coordinador por Argentina

Poetas de la Tierra y Amigos de la Poesía
olivierherrera@poetasdelatierra.org
www.poetasdelatierra.org