La caída de los ídolos entre ignorancia e historia

Las manifestaciones que siguieron a la muerte de George Floyd, desataron en los Estados Unidos un debate cultural, político y social sobre el racismo cuestionando símbolos e íconos. Los monumentos afectados han tenido que ver principalmente con la Guerra Civil americana mientras que en Europa se trataba de figuras de colonizadores y traficantes de esclavos.

El primero a ser destruído fue la estatua de Jefferson Davis, primer y único presidente de los Estados Confederales del Sur en tiempos de la Guerra Civil americana como el monumento del célebre general Robert Lee, comandante del Ejército de los Estados Confederados..

En Tenesse fue la estatua de Edward Carmack, político y editor de periódicos que ha siempre sostenido su posición racista. En Philadelphia las protestas fueron contra Franklin Rizzo, alcalde italo-americamo de los años 70 acusado de violencia hacia ciudadanos afro-americanos..
Lo mismo sucedió en Europa. En Bélgica fue vandalizada la estatua del Rey Leopoldo II, el soberano de la colonización más sangrienta de la historia que ha llevado a la muerte más de 10.000 congoleños.

En Bristol, en el Reino Unido, la estatua de uno de los comerciantes de esclavos del siglo XVIII Edward Colston, fue arrojada al río, también el de Robert Milligan. En la famosa Universidad de Oxford, ha sido retirado el monumento de Cecil Rhodes, gran defensor de la colonización, fundó el país que a su muerte llevaría el nombre de Rhodesia y durante el gobierno de la famosa reina Victoria sentó las bases del aparthein en Sudafrica.

Otro capítulo merecen dos personajes ilustres del pasado, nos referimos a Winston Churcill, gran estadista británico, recordado como uno de los hombres más influyentes del Reino Unido por su gran carisma y enorme habilidad como político. Practicamenre solo, se opuso a la tiranía nazista prometiendo a su pueblo “lágrimas, sudor y sangre”, logró elevar la moral de sus tropas durante la II Guerra Mundial y de la población civil. La imagen de su estatua en Londres, delante a Westminster, fue manchada y ensuciada por vándalos que deseaban derribarla,

Igualmente está sucediendo con el hábil marinero y cartógrafo, el genovés Cristóforo Colombo que tuvo la brillante intuición de dirigirse hacia el este navegando hacia el oeste. Inesperadamente encontró en medio al Océano un continente desconocido a lo largo de su supuesta ruta hacia las Indias. Este marinero pensó que el mundo no era plano y no tenía intenciones de descubrir un “Nuevo Mundo”, navegando hacia Occidente, podía llegar al mismo lugar circunnavegando los mares. Este hecho ha cambiado el mundo y el destino de la humanidad. En estos últimos tiempos, en varias ciudades de los EE. UU. y otras partes del mundo están decapitando sus estatuas. Mucha responsabilidad de esta autocrítica póstuma es debida al trabajo “sutil” de muchos intelectuales que tienen como único objetivo la “criminalización” del “hombre”, Cristóbal Colón. La historia no se cancela, usar el “descubrimiento” para acusarlo del exterminio de centenares de tribus indígenas, parece poco generoso hacia un hombre que no obstante todo ha cambiado la faz de la tierra.
Todo esto es una señal de los tiempos oscuros que estamos viviendo y es también un signo de la ignorancia de la historia. Sería bueno y necesario reflexionar si esta es la forma correcta de combatir a estos dos ilustres personajes como Winston Churchil y Cristóbal Colón.

RODOLFO FAGGIONI
Corresponsal en Italia
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