La importación de mano de obra en Suecia

La importación de mano de obra a Suecia trae como consecuencia la disminución del nivel de los salarios en Suecia, el dumping de los salarios. Los trabajadores que llegan en esa condición a Suecia son explotados trabajando a sueldo más bajo y a peores condiciones que los trabajadores locales. El objetivo es aumentar las ganancias de las empresas a costa de los trabajadores.

Hace poco Ulf Kristensson dirigente de los Moderata, es decir el partido Conservador acuso al gobierno de la amplia importación de mano de obra y pidió que se ajusten las reglas.
Sin embargo los Conservadores son responsables de la actual situación.
En el otoño de 2006, el gobierno de la Alianza, dirigido por el partido Conservador acordó con el Partido del Medio Ambiente nuevas normas para las importaciones de mano de obra de países fuera de la UE, un acuerdo que en 2008 condujo a una legislación que en la práctica hace que estas importaciones sean completamente casi sin control.
La LO, la central de trabajadores sueca, exigía que la importación solo se permitiese si se probase que hubiera escasez de mano de obra adecuada en Suecia
Hasta el 2008 fueron organismos estales los que determinaban si había o no escasez de mano de obra en algún sector
El ministro del trabajo en ese momento Oto Littorin del partido Conservador les otorgó a los empresarios que importaban la mano de obra la facultad de poder determinar ellos mismos si había escasez de mano de obra. Es decir le dio vía libre que importaran la mano de obra que quisiesen.
Como consecuencia de la reforma del 2008 Suecia pasó a ser uno de los países europeos con las normas más liberales al respecto de la importación de mano de obra.

Un sector más afectado por la importación de mano de obra es la construcción.
Las grandes empresas constructoras como Skanska, Peab, Veidekke, JM och NCC despiden trabajadores y terciarízan el trabajo. Así aparecen un sin número de pequeña empresas muchas de ellas con trabajares cobrando salarios muy inferiores a los normales en Suecia y también muchos trabajadores en negro. El negocio de esas empresas no solo es pagar bajos salarios y ofrecer pésimas condiciones de trabajo sino también evadir impuestos. Sus trabajadores trabajan en condiciones muy precarias de seguridad, por ejemplo en lugares peligrosos sin seguridad, manipulando asbesto, etc., etc.
Por ejemplo una empresa polaca está renovando una fachada sacando asbesto. Las reglas de protección no se siguen en absoluto. Los desechos no se manejan adecuadamente y no hay rutinas para la ropa protectora.
Hay 30 mil trabajadores de la construcción solo en Estocolmo que llegaron como importación de mano de obra. En toda Suecia la cifra es de unos 100 mil. Muchos de ellos son empleados de compañías que podrían considerarse como criminales.
Y esto es general en toda Europa. Los trabajadores polacos vienen a Suecia a trabajar por salarios debajo de lo normal y a Polonia llegan los trabajadores de Uzbekistán a realizar trabajos por sueldos inferiores a los normales en Polonia.
Las llamadas cuatro libertades de la Unión Europea son la base del neoliberalismo en la Unión Europea. Son la libre circulación de las personas, bienes, servicios y capitales.

La libre circulación de personas es una de las libertades que da pie a la importación de mano de obra y al dumping de los salarios. Y quizás la que crea más oposición a la existencia de la Unión Europea y una de las razones por las cuales en Inglaterra el pueblo voto por salir de la Unión Europea.
Estas libertades permiten que empresas extranjeras con trabajadores con bajos sueldos y muchos en negro tomen trabajos en Suecia.
En 2019 el grupo que recibió más permiso de residencia fue la importación de mano de obra. El año pasado, 43 mil personas recibieron permisos de residencia relacionados con el mercado laboral en Suecia. Eso representa el 36% de la inmigración durante el 2019.
Hay cientos de miles de trabajadores invitados en Suecia con estadía provisoria. Los encontramos en la construcción, en las carreteras, en el bosque, como limpiadores en los hoteles, en la salud y en la industria. Algunos quizás tienen buenas condiciones. Pero muchos son explotados descaradamente.
Los convenios colectivos de trabajo suecos se tienen que aplican a todos, no al dumping de salarios.

Un libro al respecto: “Vi, skuggorna”, “Nosotros, las sombras” escrita por Elinor Torp que describe la sociedad paralela a la del normal mercado de trabajo. En el libro se pueden leer relatos de trabajadores en negro en Suecia.
Dos trabajadores de Uzbekistán trabajan en la renovación de una escuela, cortan un caño de asbesto. Cunde el pánico. Asbesto, que es eso preguntan los de Uzbekistán. En la lista de los trabajadores ellos no figuran, han utilizado prestado un permiso de trabajadores polacos. Y son empleados de una empresa tercerista que a su vez es tercerista.

Para finalizar ya que hablamos de la explotación de los trabajadores, en la última semana salió a la luz en la televisión casos de empresas inescrupulosas que contrataban jóvenes como practicantes a los cuales no les pagaban sueldo. Los jóvenes pensaban que después de 3 meses recibirían empleo pero nada de eso ocurría sino que terminaban de trabajar y tomaban a otros.

Sin embargo la situación es peor de lo que mostro la televisión. Lamentablemente esa práctica de contratar practicantes sin darle sueldo no solo lo hacen empresas inescrupulosas sino también organizaciones prestigiosas como por ejemplo organismos de Naciones Unidas suelen emplear practicantes sin sueldo por periodos de 3 meses. No tienen capacidad esos organismos de Naciones Unidas de pagarles un sueldo a sus practicantes.
Vivimos en un sistema donde lo principal es la ganancia y esto se aumenta a expensas de los trabajadores.

Rolando Zanzi/suramericapress