La pandemia, como arma de guerra

Quiero aclarar, que he leído muchos artículos tanto en libros, en periódicos, en revistas y en canales de YouTube, donde pude escuchar a médicos conocidos hablando sobre este tema y que me han llevado a formar mi propio criterio, del que me hago cargo, con derecho a equivocarme.
Creo que la guerra biológica actual es demasiado pretenciosa, pues quiere quitarle a China su gran poder económico, donde nadie puede competir, inventando y difundiendo por todos los medios de comunicación masiva y adulterada, noticias y estadísticas irreales.

Cuando un país pretende no perder el dominio del mundo, como pretende EEUU, recurre a todo tipo de armas, ya sean bombas atómicas o de otra clase, porque cada guerra debe ser diferente para que nadie sospeche la estrategia. Aunque, a decir verdad, no es EEUU sino el Poder Mundial sionista y neoliberal, el que desde el Wall Street de ese país, esclaviza a mismo pueblo norteamericano para usarlos e incitarlos a las guerras, para que económicamente se hagan cargo de las fabricación de armas físicas o biológicas, creando previamente, el terror en los mismos ciudadanos, de ser atacados por otro Estado y apoye esos proyectos que pretenden llevan adelante.
Es así, como unas pocas familias que integran ese Poder Mundial, se enriquecen a costa de ellos y del resto de la humanidad.

Quiero aclarar, que he leído muchos artículos tanto en libros, en periódicos, en revistas y en canales de YouTube, donde pude escuchar a médicos conocidos hablando sobre este tema y que me han llevado a formar mi propio criterio, del que me hago cargo, con derecho a equivocarme.
Creo que la guerra biológica actual es demasiado pretenciosa, pues quiere quitarle a China su gran poder económico, donde nadie puede competir, inventando y difundiendo por todos los medios de comunicación masiva y adulterada, noticias y estadísticas irreales.

La manipulación no comenzó con la pandemia, sino mucho antes, o sea, con la robotización del ser humano y el uso hipnótico del WhatsApp, hasta convertir a las actuales generaciones en seres totalmente quietos, que solo aprietan teclas en un teléfono para comunicarse con amigos y familiares, constantemente. El envío de fotos suplanta al contacto, a la visita personal, al contacto de la piel, la mirada, la palabra pausada. Ahora la conversación es breve, insulsa, que a la vez, depende y controla al grupo de amigos o a su pareja, de un modo superficial y vulgar, con sólo algunas excepciones.

Los seres humanos de estas nuevas generaciones, están convertidos en zombis, que caminan sin saber adónde pisan, que no miran ni escuchan otra cosa que el chat del celular, que conducen el auto usando el celular, más allá de las prohibiciones.

Y los niños no saben cómo llamar la atención a sus padres, quienes terminan dándoles un aparato para que no los molesten. Es triste y denigrante comprobar esas situaciones, donde el maestro deja usarlo durante la clase, para poder hacer lo mismo, cuando puedan.

La gente se atonta y nos pueden hacer creer que una pandemia de gripe, nos amenaza seriamente en un mundo de 7 mil millones de habitantes, por un virus que enferma a 300.000 y los muertos reales, no llegan a 80.000, con las típicas exageraciones.

Nos pueden decir que no salgamos de casa los mayores de 60, cuando el virus, puede infectar hasta a cualquiera, Que nos lavemos las manos con gel de alcohol, cuando el jabón es más efectivo. Que no salgamos a los supermercados o que no viajemos en colectivos, porque tenemos riesgos de contagiarnos, cuando en mi país se muere la gente por dengue, neumonía y otras clases de gripe o por accidentes de tránsito, por crímenes en ocasión de robo, por efecto del alcohol, de violencia de género y por raquitismo como efecto de los índices de pobreza actuales, heredados del ex presidente.

Las personas entran fácil al juego de las mentiras eternas, sin razonar con su propio cerebro, dejando abiertas todas las puertas para la esclavitud salvaje a la que será sometido, si sigue sin reaccionar ante estos programas preparados por la clase más rica, que nos domina.

No vi a la gente cortar carreteras, donde diariamente mueren muchas personas en accidentes de tránsito. No vi cerrar las escuelas, cuando la polio hacía fiestas y debíamos colocarnos un alcanfor colgado desde el cuello. No ví a la gente ir a las villas de emergencia con comida para los que pasan hambre y no tienen trabajo. Ahora, los veo en pánico. No importa cuántos mueren en los hospitales públicos, porque carecen de insumos o en los Privados, donde los jubilados son pasados por todas las máquinas nuevas que tiene que pagar, y las hacen funcionar, no importando cuanto irradien al paciente.

La medicina se convirtió en un negocio rentable. Mientras más pague la mutual, más enfermedades encuentran. Son una verdadera vergüenza. Por supuesto, que hay excepciones, siempre las hay. Y algunos, nos dicen la verdad en estos casos y escriben desmentidos en revistas científicas, que solo ellos leen, jamás los pacientes.

Claro que el transporte público de trenes, taxis, remixes y colectivos tiene que seguir funcionando, a pesar de que los transportistas son los más expuestos al contagio. Pero no los detendrán porque necesitan que todos vayan a trabajar. Pueden contagiarse para el bienestar de los patrones.

Cosas verdees Sancho, en este mundo, que ya tiene preparada una falsa invasión extraterrestre, por si fracasa la pandemia. Yo aún espero que todos reaccionemos, que no seamos más zombi es y ágamos que estos proyectos fracasen. ¿Será o no será? La pandemia ya no progresará.
¿O preparamos los Platos voladores?

NORMAEF10@hotmail.com
Barometro Latinoamericano