Ante el ultimátum y Chantaje

La propuesta de Tsipras

Niko Schvarz    03.Jul.2015    Mundo

El primer ministro griego Alexis Tsipras acaba de proponer a su pueblo, el viernes 26 de junio, la realización de un referéndum, que se realizaría el domingo 5 de julio, para decidir acerca del ultimátum y chantaje a que pretenden someter a su país las autoridades de la “troika” (Fondo Monetario Internacional,

Unión Europea y Banco Central Europeo) tras el fracaso de las prolongadas negociaciones en busca de un acuerdo para impedir que Grecia caiga en default en la fecha límite del 30 de junio. Esta decisión ha sido refrendada por el gabinete griego en forma unánime, y también por el Parlamento.
El mensaje mediante el cual Tsipras se dirigió a su pueblo en la fecha indicada es un modelo de democracia, simbólicamente proferido en la cuna de la democracia. Como tal ha sido acogido en toda Europa, y particularmente en los países víctimas de los mismos planes de austeridad (como España, Portugal, Irlanda). En muchos países se han desarrollado en los últimos días grandes manifestaciones en solidaridad con el pueblo heleno, con la convicción de que el desenlace de la batalla en curso contra la política de austeridad determinará no solamente el futuro de Grecia, sino también el de los países europeos en lucha por más democracia e igualdad.
Las negociaciones entre Grecia y sus acreedores europeos se llevaron a cabo en forma intensa hasta el último momento, cercano a la fecha del vencimiento de los plazos. Más aún: en las últimas instancias, por ejemplo el martes 23 de junio, se informaba que “Grecia y el Eurogrupo se acercan a un acuerdo” y se citaban en ese sentido expresiones de la canciller alemana Angela Merkel y del presidente de la Unión Europea, Jean-Claude Juncker, que daban como un hecho que se lograría un acuerdo con Grecia en el correr de la semana, que según el Eurogrupo en la propuesta griega había una buena base de entendimiento y que el acuerdo sobre el alivio de la deuda griega, firmado por el Eurogrupo a finales de 2012, se podría aplicar.
Coincidentemente, el jefe del gobierno italiano Matteo Renzi se mostraba optimista considerando que estaban reunidas todas las condiciones favorables a un acuerdo beneficioso para todas las partes, en tanto el presidente francés François Hollande señaló que se estaba haciendo todo para que el acuerdo fuera global y duradero. Ya a esa altura el tiempo apremiaba, dado que Grecia debía reembolsarle al FMI el 30 de junio unos 1.500 millones de euros, pero para ello necesitaba recibir los 7.200 millones de euros correspondientes al último tramo de la asistencia financiera de sus acreedores. Tsipras declaraba entonces que el FMI tenía una “responsabilidad criminal“ por las medidas de austeridad impuestas a Grecia y que sumieron al país en seis años de recesión, y ya en ese momento anunció que esas medidas debían ser juzgadas no solo por Grecia sino por toda Europa.
En la instancia final, las negociaciones se frustraron. La “troika” dijo no. Contra todos los pronósticos, y contra el interés común, se cerró a la banda. En esas condiciones, Tsipras anuncia su decisión de apelar al pueblo para resolver el diferendo. Su breve alocución es un ejemplo de validez universal.
Se dirigió a sus queridos compatriotas y de entrada definió los campos: “Durante los últimos seis meses el gobierno griego ha estado presentando batalla en medio de unas condiciones creadas por una asfixia económica sin precedentes para poner en práctica nuestro mandato del 25 de enero (fecha de las últimas elecciones griegas). Fue un mandato para negociar con nuestros socios con la misión de poner fin a la austeridad y restaurar la prosperidad y la justicia social en nuestro país.
El objetivo era conseguir un acuerdo viable que respetara tanto la democracia como las normas europeas y condujera a una salida definitiva de la crisis. En todo este período de negociaciones nos pidieron que adoptáramos los acuerdos de rescate que habían sido acordados con anteriores gobiernos a pesar de que habían sido condenados de forma rotunda por los griegos en las recientes elecciones. Pero nosotros, ni por un momento contemplamos ceder. Eso hubiera sido lo mismo que traicionar vuestra confianza. Después de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios presentaron desgraciadamente en el Eurogrupo antes de ayer una propuesta, un ultimátum a la República Helénica y el pueblo griego.
Es un ultimátum que contraviene los principios fundadores y los valores de Europa, el valor de nuestra estructura común europea. Se pidió al pueblo griego que aceptara una propuesta que suma nuevas cargas insoportables a la población y socava la recuperación de la sociedad griega y de su economía, no solo manteniendo la incertidumbre sino llevando aún más lejos los desequilibrios sociales”.
Agrega Tsipras que las propuestas de las instituciones europeas incluyen medidas que llevarían a una mayor fragmentación del mercado laboral, recortes de pensiones, nuevas reducciones de los salarios del sector público y un aumento del IVA en alimentos, restaurantes y turismo, con la eliminación de las deducciones fiscales en las islas. A su juicio, estas normas violan el derecho fundamental al trabajo, la igualdad y la dignidad de las personas, y tienen como objetivo ”la humillación de todo el pueblo griego”. Ponen de manifiesto, especialmente por parte del Fondo Monetario Internacional, “una austeridad dura y de castigo”. Ante ello, ahora es más necesario que nunca que las principales fuerzas europeas den un paso al frente y tomen iniciativas mediante las cuales trazar una línea firme en relación con la crisis griega, en una crisis que también afecta a otros países europeos y que amenaza el futuro de la unidad europea.
El referéndum, un mensaje de dignidad al mundo
Sobre estas bases, lanza su propuesta al pueblo griego en estos términos: “Asumimos hoy una responsabilidad histórica en favor de las luchas del pueblo heleno y de protección de la democracia y de nuestra soberanía nacional. Es una responsabilidad ante el futuro del país. Y esa responsabilidad nos obliga a responder a este ultimátum con la voluntad del pueblo griego”. La propuesta consiste en celebrar un referéndum para que el pueblo griego decida en forma soberana, lo que ha sido decidida en forma unánime por el gabinete ministerial, y luego por el Parlamento, decidiendo de esta suerte la realización del referéndum el próximo domingo 5 de julio. La pregunta es si se acepta o se rechaza la fórmula de las instituciones europeas.
La decisión fue comunicada al presidente de Francia, a la canciller de Alemania y al presidente del Banco Central Europeo (BCE). Asimismo, el sábado 27 Grecia solicitó a las instituciones de la Unión Europea una extensión de unos pocos días del programa de rescate de la deuda “para que el pueblo griego pueda decidir, sin presiones ni coerciones, como dicta la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa”.
En su invocación final, Tsipras se dirige a sus queridos compatriotas en estos términos: “Ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis en forma soberana y con orgullo, como dicta la historia de Grecia, sobre la aceptación de esta propuesta de austeridad estricta y humillante, que no ofrece ningún fin a la vista ni opción que nos permita recuperarnos social y económicamente. Ante esa dura austeridad autocrática, debemos responder con democracia, serenidad y determinación. Grecia, el crisol de la democracia, debe enviar un claro mensaje democrático a Europa y a la comunidad internacional.
Estoy personalmente comprometido a que se respete el resultado de vuestra voluntad democrática, sea la que sea. Estoy completamente seguro que vuestra elección estará a la altura de la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad a todo el mundo”.
Reitera, en respuesta a versiones tergiversadas, que el lugar de Grecia está en Europa, que este continente es el lugar común de sus pueblos, donde no hay dueños ni invitados; que “Grecia es y continuará siendo una parte indispensable de Europa y Europa será una parte indispensable de Grecia”. Y reitera su convocatoria a que se pronuncien en el referéndum “por nosotros, por las generaciones futuras y por la historia de los griegos”.
La batalla de las Termópilas
Precisamente, hablando de la historia griega, se ha recordado en estos días, como ejemplo de resistencia, la batalla de las Termópilas, en el año 450 antes de Cristo, o sea hace 25 siglos, contra el poderoso ejército persa comandadas por Jerjes, en que las tropas al mando de Leónidas rehusaron entregarse y lucharon hasta el último aliento. Un monumento recuerda estos hechos, así como las palabras del historiador Herodoto: “Aquí se mantuvieron hasta el final, aquellos que todavía tenían espadas usándolas, y los otros resistiendo con sus manos y sus dientes”. Como Artigas con los perros cimarrones.
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