Entrevista a la periodista chilena Claudia Aranda

«La solidaridad es nuestro primer y gran triunfo de esta lucha»


Con estas palabras, la periodista chilena Claudia Aranda, resumió en su primera charla del 12 de febrero, en Gotemburgo, el agrandamiento de la plataforma de solidaridad internacional con las movilizaciones del pueblo chileno, que desde octubre pasado exige mejoras sociales y una nueva constitución e impulsar Asamblea Popular Constituyente.

Claudia Aranda se encuentra en Suecia, invitada para ofrecer charlas acerca de la situación en Chile. Habla del importante rol de las mujeres, que no se dan tregua en este revolucionario el proceso del estallido social, iniciado en octubre pasado. Pone énfasis sobre la primera línea, las necesidades de apoyo para la lucha por la dignidad del pueblo de Chile, de la denuncia y defensa de los derechos humanos. Así lo reafirmó este lunes, también en la ciudad de Malmö.

¿Por qué el tema que elegiste para tu charla: “la mujer en la primera línea

Ya he realizado tres exposiciones, un par de charlas y esta ponencia sobre la mujer en la línea. Ese tema me lo propusieron, me pareció interesante hablar de todo lo que vine a hablar desde esa perspectiva como eje porque justamente soy una mujer en la primera línea, una de las pocas que la mayor parte del tiempo puede estar sin capucha gracias a que tengo una credencial de prensa que de alguna u otra manera me protege un poco, y porque además estamos en un punto mundial de inflexión feminista del cual Chile, en el mismo contexto del estallido social, hoy es referente, especialmente debido a la performance de Las Tesis, replicada en todo el mundo, además de la masividad del movimiento.

¿Visitaras otros países de Europa, para tu charla de denuncia?
Hasta ahora no me han invitado, pero si me invitan, a esto vine, cuentan con toda mi disposición.

Perteneces a algún partido político o movimiento de solidaridad

Esta pregunta me encanta porque me obliga a hablar justamente del Chile que despertó. Primero que nada no milito en ningún partido político, y sobre la solidaridad, mi vida entera tiene que ver con este principio. Me llamo Claudia Aranda, algunos dicen que soy un referente en redes sociales, pero el caso es que soy periodista corresponsal extranjera residente, lo cual quiere decir que estoy en los registros oficiales para ello, trabajo ad honorem al igual que todos mis colegas en 50 países del mundo entero para la Agencia Internacional de Prensa PRESSENZA, somos periodistas activistas de un montón de causas y principios, pertenezco también al Colegio de Periodistas de Chile, me vine a Suecia luego de cumplir 100 días en las calles en donde básicamente hago 5 cosas: reporteo; hago registros para redes u organismos de apoyo a la lucha y a los ddhh, que denuncien el terrorismo de Estado, o bien que den muestra de la legítima y constante movilización de mi pueblo; protesto como todos; me encargo de entregar el agua para hidratar a mis compañeros de la primera línea, especialmente a los cabros que pasan ahí horas peleando y se deshidratan fácilmente, y luego me sumo a otras cosas que no voy a poner por escrito y la verdad da lo mismo, es caso es que ahí estamos; y finalmente me he encargado de coordinar ayudas para distintas brigadas de voluntarios de salud de la zona cero.

El caso es que se trata de un movimiento bastante inorgánico, y hablo de la primera línea. Nadie puede decir que es representante de este grupo. A diferencia de estas otras expresiones de violencia, quienes pelean en la Primera Línea no han sido considerados como violentistas y delincuentes por un importante sector del movimiento social, sino como sujetos comprometidos y valientes que arriesgan su integridad física para defender de la violencia policial al resto de las personas que se manifiestan en el espacio público. Aquí no se toleran banderas de partidos políticos. La verdad es que en la Plaza de la Dignidad tampoco, pero sí a políticos que se han ganado algún grado de validación por parte del pueblo. Cabe subrayar que en la última encuesta CEP los partidos políticos obtuvieron un 2% de apoyo o credibilidad de la ciudadanía. Eso es un margen de error estadístico, es decir, vale lo mismo que cero.
Entonces, además de la organización espontánea e inorgánica, está también la organización de diversos y variados movimientos sociales y agrupaciones de la sociedad civil que incluyen hasta a las barras de fútbol que han sido fundamentales en la manifestación callejera. Pero a fin de cuentas nadie manda en Plaza de la Dignidad. Desde los primeros días todos percibimos y nos percibimos diferentes, algo había surgido colectivamente, y eso es lo que despertó: la consciencia del otro, reconocerme en el otro. Y eso ha provocado dinámicas constantes en las cuales todos le hacemos espacio a los demás, le apoyamos y nos hacemos parte. La solidaridad es el común denominador y eso, eso precisamente, es nuestro primer y gran triunfo de esta lucha, porque es ese punto el que le hemos ganado al sistema neoliberal a ultranza que ha regido el país y que te orilla al individualismo inhumano de lo caracteriza. Este triunfo, este cambio, este paradigma de mierda hecho trizas y que dio paso al florecimiento del carácter del chileno, aferrador y solidario, es algo que no nos podrán volver a robar jamás.
Así es que si me preguntas a qué movimiento de solidaridad pertenezco, te respondo que a este, al del pueblo.

¿De octubre del año pasado a la fecha, el estallido social, se mantiene o perdió fuerza?
Es un proceso. Si a fuerza te refieres a cuánta gente hay en las calles, o a cuánta presión se ejerce hoy en el gobierno, o a cuánto apoyo internacional tenemos, o a cuánta gente hemos sumado desde las consciencias (asunto que se puede palpar por medio de encuestas), o cuánta organización hemos logrado construir luego del estallido inorgánico inicial…. Francamente no hay respuesta porque es un proceso. De todo lo que menciono ha ocurrido.
Cuando digo que es un proceso, me refiero a que creo que esto ha pasado y va a pasar por diversas instancias y situaciones y va para muy muy largo. Es un proceso de cambio de sistema, de modelo, porque ese justamente es el fin de todo esto. La desigualdad y todos nuestros problemas pasan por eso. Incluso el problema planetario de cambio climático, pasa por eso, toda vez que el capitalismo y peor aún, neoliberalismo a ultranza parte considerando que el planeta no tiene límites y aquí estamos ahora, a 100 años de la extinción de la raza humana si no paramos esta locura y con la mierda hasta el cuello.
Lo central es que el proceso ya comenzó, la represión y lo que clásicamente ocurre luego de un estallido social, sabemos que también. Entonces una cosa lleva a la otra. Hoy ya no es tan simple llenar la plaza de la Dignidad todos los días porque la represión es fuertísima, sin embargo no ha habido un solo día en que ahí no pase algo y la plaza misma no sea recuperada una y otra vez. Hay hermanos y hermanas que llevan 121 días durmiendo bajo ese caballo.
Es un proceso y es un proceso revolucionario clásico, a la francesa, tal cual. Por eso te digo que va para largo y nada lo va a detener. Habrá momentos oscuros, sin duda. Tendremos más muertos, todos lo sabemos y ahí estamos, dispuestos. Vendrán horrores y errores, pues claro. Y habrá más estallidos sociales, te lo doy firmado. Los cabros más chicos tienen la película tan clara que se te erizan los pelo escucharlos y verlos actuar. Ellos lo quieren cambiar todo y no se van a rendir. Dicen clarito: o nos morimos en Baquedano o en una lista de espera. Y la verdad es que la plaza es un enorme y gran simbólico, porque debes saber que en las poblaciones se ha estado dando una pelea tenaz, brutal. El cerco informativo de Piñera ha sido riguroso para no exponer esta situación, y por eso el trabajo de la prensa alternativa es tan vital en estos momentos.
Así es que no, no ha perdido fuerza, sólo ha seguido el proceso.

Te cito a Roberto Ávila. La desobediencia a la autoridad por vías de hecho ha sido conceptualizada, y muy bien: un motín es la desobediencia por vías de hecho a un acto de terminado de la autoridad (el motín de la escuadra chilena el año 1932 respecto al gobierno de Juan Esteban Montero que pretendía rebajarles sus remuneraciones), un alzamiento es la desobediencia generalizada de todo o parte de la población respecto de medidas concretas de la autoridad (el reciente alzamiento ciudadano en Ecuador contra las medidas de Lenín Moreno que recortaban el gasto social). Una revolución es un proceso largo que pone en cuestionamiento las estructuras políticas, económicas jurídicas, culturales e ideológicas de una sociedad. En síntesis, se trata que un sector importante dice ya no quiero vivir en esta sociedad. Inicialmente, puede no tener claro lo que quiere pero la voluntad de rechazar lo existente es rotunda y va en aumento. A lo cual habitualmente contribuyen la represión gubernamental y la negativa a asumir la realidad de abusos que le acompaña.
En esto estamos, de esto se trata, nada más y nada menos. Y el Presidente Allende tenía toda la razón: los procesos sociales no se detienen. Y ya no es la monarquía la que caerá para, luego de largo tiempo, dar espacio a la democracia. Ahora caerá el sistema neoliberal, demore lo que demore, porque ya no se sustenta a sí mismo, y eso va para largo. Estamos en los primeros grandes escalones.

¿Qué futuro, según tu evaluación profesional, será el desenlace de esta situación?
Venceremos. Pero en lo inmediato, apuesto porque el dictador no termina el periodo y no pasa agosto. Marcando alrededor de un 5% de apoyo a su mandato en las encuestas serias no adscritas al oficialismo, Sebastián Piñera evidentemente ha perdido el apoyo incluso de su propio sector político. Se trata de un porcentaje que normalmente entra en la variable de “margen de error” de cualquier factor evaluado en un estudio estadístico. Plantea por lo tanto un problema grave de gobernabilidad y, junto con eso y más grave aún, de legitimidad. Así también, estudios competentes de opinión pública arrojan que un 70% de los chilenos sigue optimista con las movilizaciones y más de un 80% apoya el estallido social y las demandas, pese a que el gobierno se las ha ingeniado para presionar a los medios de comunicación masiva tradicionales para dejar de cubrir manifestaciones, creando la idea en extranjero de que la crisis ya fue superada, y ha implementado un costoso y amplio plan comunicacional interno y externo que dé cuenta de una suerte de “normalización virtual” del país, aumentando drásticamente los niveles de represión y violencia en contra de los ciudadanos que se congreguen en las calles a protestar en todo Chile.
El pueblo quiere un cambio profundo, estructural y quiere todo lo demás sin este gobierno y gobernante como líder. Piñera cruzó la línea de lo que es aceptable, tolerable, resistible. Y el pueblo no ha conseguido otra cosa que la más brutal y constante y cruel y cobarde represión de la cual tenga memoria desde los días más oscuros de la dictadura de Augusto Pinochet, de la cual aún no sabemos el destino de miles de detenidos desaparecidos. El derecho de rebelión, derecho de revolución o derecho de resistencia a la opresión es un derecho reconocido a los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo o que teniendo origen legítimo han devenido en ilegítimos durante su ejercicio, que autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos y reemplazarlos por gobiernos que posean legitimidad. Eso te da una idea de lo que va a ocurrir.

Jaime PADILLA
Liberacion 20200214 (Suecia)