La vacuna cubana no sólo es soberana, sino que inocula dignidad

Soberana como ella es, es digno de imitar el ejemplo de quien la produjo, como es Cuba, que tiene ya hoy su propia vacuna.

Y no digo que sea digno de imitarse el hecho de que deban todos vacunarse contra la pandemia del covid 19, que es a lo único que atinan quienes están a la espera de que las potencias pongan a disposición para que la usen quienes no la tengan, sino que sea digno de imitarse ése ejemplo de Cuba, que eso sí es digno de imitación.

Vale decir que ahora en adelante, que los países que no han desarrollado su propia vacuna, y que están a la espera que todos sean inoculados contra el coronavirus con vacunas ajenas;

¡ojalá!, tuvieran la capacidad de soberanamente tener su propia vacuna, tal cual las potencias están hoy en carrera para obtenerla, sea el caso de Rusia, China, Inglaterra, los EE.UU., etc., que hasta el día de hoy tratan de tener su propia vacuna, a diferencia de la Revolución cubana, que la ha puesto a disposición de todo su pueblo; y como además tenía que ser dado su modelo revolucionario socialista.

Claro que lo que además hace la diferencia con las otras vacunas, y no sólo con el resto de los países que están en carrera de obtener su propia vacuna, sino además con el resto que no cuentan con una propia, y que están a la espera de que quienes las obtengan, les autoricen para ser usadas por quienes no la tienen; es que Cuba ya tiene la propia, pero con la diferencia que lo ha hecho someramente soportando un bloqueo que no soporta ninguna otra nación, y desde hace ¡60 años!

Pero hay una otra razón que le da más mérito aún, es que no sólo sea soberana la vacuna, sino que sea solidaria, pues es esa la inspiración internacionalista y martiana en la que se funda, y sigue fundándose y refundándose la propia Revolución cubana.

Mucho se ha especulado sobre que las vacunas tienen no sólo el propósito de inmunizar contra el coronavirus, sino inocular chips para controlar el comportamiento.

Y ésa es otra de las Razones de Cuba que la hace más saludable, pues el único propósito es seguir compartiendo sus logros en beneficio de la humanidad, tal cual lo ha hecho, a través de una serie de misiones solidarias internacionalistas a lo largo de la Revolución, ya sea enviando las brigadas médicas a otros países para combatir, el ébola en África, como reconoció la propia OMS, el 2010. O la ayuda médica enviada a Haití después del terremoto en 2012; o como ahora mismo para combatir el coronavirus en casi dos veintenas de países de donde han sido despedidos con honores y agradecimientos eternos.

Son estos motivadores motivos por los que no sólo se puede decir que la vacuna cubana, no sólo es soberana, sino que inocula solidaridad y dignidad; y ésa es la explicación por la que no se puede sino desearle: ¡Larga vida!, a la Revolución Cubana.

prudenprusiano@gmail.com

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