Argentina busca alternativas ante el caos dejado por Mauricio Macri y la crisis que produce la pandemia

Las negociaciones y apuestas del ministro Guzman

La orden del presidente Alberto Fernández es clara: se deben conseguir la mayor cantidad de dólares para que los utilice el país. De allí una serie de medidas tendientes a desalentar la compra de dólares (y alentar el ahorro en pesos).

SANTA FE-ARGENTINA (PrensaMare) La orden del presidente Alberto Fernández es clara: se deben conseguir la mayor cantidad de dólares para que los utilice el país. De allí una serie de medidas tendientes a desalentar la compra de dólares (y alentar el ahorro en pesos).

La decisión es clara y para llevar adelante esta política se negocia con quien se debe negociar, se ‘presiona’ sobre quien se puede presionar, y se impone a quien se puede imponer.

Es lógico que la derecha y el neoliberalismo va a protestar siempre. Porque lo que desean es la total libertad… del zorro en el gallinero. A todo ello, el gobierno hace lo coherentemente posible, en medio de una economía de doble crisis (por lo que dejó Mauricio Macri y por la pandemia).

En el último trimestre de 2018 el sector rural liquidó divisas por 3.034 M de dólares. En el último trimestre de 2019 fueron 6.386 millones de dólares (record desde el 2002).

Ahora el gobierno negoció con el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) y la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), que en conjunto suman el 45% de las ventas del país al exterior. De allí salió la baja de retenciones (hasta fin de 2020) para el complejo sojero. Con ello se busca que el sector liquide alrededor de 6.000 M de dólares (en este trimestre). De ocurrir así, se llegarían a los 21.000 M en el año (hoy están en 15.134 M U$S).

En 2018 la liquidación fue de 20.219; en el 2019 llegaron a los 23.719 M de dólares.

En el último trimestre del 2019 el sector se ‘apuró’ a liquidar imaginando que la llegada del nuevo gobierno peronista haría aumentar las retenciones. Igualmente esa disponibilidad de dólares en plena retirada macrista no le permitió garantizar un dólar estable. El país que dejaba era tan incenidado que pese a la disponibilidad de dólares, el mismo igual siguió aumentando.

Cuando se conoció…

La quiebra de Vicentín, la maniobra del gobierno fue acudir en el ‘rescate’ del grupo; y la intervención en el mercado cambiario a través de las eportaciones del grupo (y su disponibilidad de divisas). Pero la tibia maniobra quedó a mitad de camino y resultó un fracaso. En ese momento, tanto CEC como Ciara (junto a la oposición neoliberal) se opusieron a las intenciones del gobierno.

Ocurre que a los exportadores no le gusta (y rechazan de manera extrema) cualquier intento en el que el Estado busque ser partícipe (disponiendo de una empresa propia, como iba a ser Vicentin); porque de participar de esa forma el Estado, se iban a conocer en profundidad la forma en que negocian, especulan y manipulan en el mercado, bajo el lema de “libertad total”.

El Gobierno evidencio sus debilidades, su falta de coherencia y sus errores de comunicación. Y perdió una oportunidad histórica.

Ello, sumano a la constante política de ‘guerra de guerrillas’ diaria de los medios hegemónicos y la derecha/neoliberalismo políticos, fueron llevando al gobierno a una posición de defensiva. De allí que la tarea fue concentrarse en tratar de dar tranquilidad en la economía, evitando devaluaciones y buscando la reducción de la inflación.

Está visto que desde el gobierno se hace lo que se puede; no lo que se quiere.

Lo que sí está perfectamente claro es que el gobierno busca generar una mejor situación social y económica para amplios sectores de la sociedad excluídos; particularmente en los 4 años macristas (2015-2019). Frente a ello, los que reinaron en ese período y los que también se beneficiaron obsenamente, pretenden instalar una realidad que no existe. Exigen (disfrazando de “libertad”, “democracia”, “anticuarentena”…) la defensa de intereses de la burguesía y la oligarquía (rural y/o financiera), haciéndole creer a sectores medios que están defendiendo los intereses “de todos”.

Son dos caminos diferentes, que desde hace meses están colisionando constantemente. Y que seguirán haciéndolo, porque se trata de la construcción de dos modelos de país. Todo lo hecho por Alberto Fernández hasta el momento ha sido importantísimo para mantener una Argentina en pie, en medio de una situación interna grave, dentro de una región en crisis, y en un mundo derrumbado que no se sabe hacia dónde marcha.

Pese a ello la derecha y el neoliberalismo le cuestiona todo al gobierno. Además, son muchos los votantes del peronismo que se manifiestan disconformes (con razón) con ciertas tibiezas oficialistas…

Lo que nadie puede negar es que se trabaja y se hace todo lo posible para que el diesmado aparato productivo que dejó Mauricio Macri y sus aliados políticos, se mantenga en pie y se reactive. Que los sectores sociales más desprotegidos cuenten con comida diaria. Que los jubilados y pensionados y los que venían asistidos por planes sociales, mejoren su realidad. Que la producción sea el eje de la re-construcción del país quebrado. Que Argentina vuelva a ser un país exportador con balanza comercial favorable (o al menor: no en “rojo caliente”.

No es un camino sencillo pero se enhebra con el importantísimo acuerdo con los acreedores y con las actuales negociaciones con el FMI. Todo tiene que ver con todo. Pero también se están dando mensajes claros hacia la obra pública, la construcción y las industrias.

La necesidad de Fernández está en poder demostrar que tiene capacidad para controlar y dominal ‘al dólar’. De allí que se instrumentan medidas para reducir la salida de divisas. Con lo cual se busca también, hacer bajar el interés sobre tal divisa (lo que no es fácil). La baja (transitoria) de las retenciones y la devolución de retenciones a pequeños produtores le significan al Estado una ‘pérdida’ de alrededor de 300 M de dólares.

En este camino, a la famosa ‘mesa de enlace’ solo le interesa sus bolsillos, las no-retenciones y mantener su alineamiento derechista/neoliberal en lo político. No le interesa diálogo alguno ni proyecto (algo)nacional.

Por ello, Fernández apostó a un acuerdo otros jugadores de peso como son CEC y Ciara. Habrá que esperar la respuesta de éstos, que solo se demuestra (sea para bien o para mal), con liquidación de exportaciones por unos 6.000 M de dólares.

Todo lo demás, sea analizado desde pensamientos izquierdistas o derechistas, apuestas sin sentido. Una vez más (por ahora), “la realidad es la única verdad”.