Bolivia

Lucha de clases en el Tipnis

El pasado lunes 10 de octubre, representantes de varias comunidades del Territorio Indígena y Parque Isiboro-Sécure (Tipnis), fueron al palacio de gobierno y se reunieron con el presidente de la república, que es indígena como ellos.

Allí, le expresaron su situación y su punto de vista respecto al conflicto que motiva la construcción de una carretera que pretende llevarles progreso e incorporarles a la modernidad.Los corregidores de las comunidades Puerto Pancho, San Antonio, Yuracaré, Tres de mayo, San Juan del Isiboro, San Juan de Dios, Sanandita, Montegrande, San Ignacio de Moxos y otros, le dijeron al presidente, que los que viven en el centro del Tipnis, necesitan caminos porque sufren de aislamiento.

Se quejaron a ese igual que ellos, que sin carreteras están al margen de salud y educación para sus hijos, como ellos mismos crecieron.”Con caminos, vamos a desarrollar nuestras capacidades y podremos vivir mejor. Eso no entienden los que se oponen, ellos nos quieren seguir enterrando”, dijo el corregidor de Puerto Pancho, Yuco Parada. Emilio Vilche de San Antonio, fue claro al criticar a los que marchan y se dicen ecologistas, pidiéndoles que también se declaren humanistas y vean cómo viven.

Estos representantes, ingresaron al palacio de gobierno sin dificultades y sin las trabas que en tiempos neoliberales hubieran encontrado. El indígena que gobierna desde allí, les escuchó y comprobó, una vez más que los habitantes del Tipnis no son humanoides de taparrabo, arco, flecha y carapintada. Les recibió como sus hermanos deseosos de recibir la cuota de progreso que beneficia al resto de Bolivia.¿Y entonces, cómo es que otros marchan y exigen que les dejen vivir su vida selvícola, sin carreteras, sin educación, sin salud y marginados de todo lo que se llama progreso? Tenemos que convenir en que también allí se está librando una especie de lucha de clases entre los propios indígenas.

¿Es de creer aquello? ¡Claro que sí!La lucha viene de muy lejos. Viene desde aquél desgraciado momento en que pocos españoles, llegaron para entrevistarse con Atahuallpa.

Los ibéricos, no estaban solos, venían acompañados por enemigos del Inca, esos “contras” que nunca faltan y entonces provocaron una matanza que significó el derrocamiento del último gobierno legítimo de este continente que ahora se llama Sudamérica.La incansable lucha, viene desde esa derrota. Finalmente en 2005, un indígena volvió al poder, para descontento de los descendientes ibéricos que luchan a brazo partido para derrocar al “Atahuallpa del siglo XXI” y también vienen acompañados de esos “contras” mestizos e indígenas desclasados, siempre dispuestos a ayudar, con la esperanza de prebendas.Hace poco, una revuelta identificada como “golpe cívico-prefectural” provocó la toma y destrucción de instituciones estatales en Santa Cruz.

Un jefe policial fue humillado por sicarios juveniles y los dirigentes indígenas refugiados en el local de la Cidob fueron revolcados a patadas y expulsados de allí.Estos hijos de gamonales, no llegaron a la Cidob solos, estaban acompañados de desclasados que luego tomaron la institución. ¿Acaso no nos acordamos de Marcial Fabricano, Vicente Pessoa, José Urañavi y Valentín Muiba, entre otros renegados? Estos aparecen hoy, denostando contra el gobierno y pasando por genuinos hermanos de los marchistas.

Pero todos estos, viven tranquilos con sueldos que cobran en la gobernación de Santa Cruz.Fabricano, fue chicoteado hace pocos años, por su obsecuencia con la clase de los gamonales. Pero, no escarmienta. Hoy sale a la palestra de los medios para recordar que fue de los primeros marchistas. De aquellos de los años 90. Pero, pasaron muchos años y hoy está al otro lado. Está con los empresarios clandestinos que explotan madera en el Tipnis y contrabandean troncas.Hay muchos intereses económicos y políticos en medio de la marcha por el Tipnis. El gobierno sabe, pero calla.

Es hora de sacar los trapitos al sol, es hora de identificar a los traficantes de lo indígena y sobre todo a sus financiadores. Lo contrario será permitir que los “marchistas” lleguen, tomen el palacio de gobierno y pretendan dar el golpe con que sueñan los descendientes de ibéricos, agrupados en partidos de derecha y ultraderecha.