¿Mesa detrás del guion de Guaidó de la autoproclamación?

A escasos momentos de conocerse el resultado final de la votación llevada a cabo el pasado domingo, y en la que la diferencia entre Evo Morales y Carlos Mesa tiende a marcar algo más del 10% de diferencia, y que ya no daría lugar a la segunda vuelta; la pregunta es, ¿qué paso le toca dar a Mesa si pierde en las elecciones?

Tendemos los bolivianos -y no sé si es por nuestra mediterraneidad- a mirarnos el ombligo, y periféricamente a perder de vista lo que pasa en nuestro contorno; estando además en ese nuestro contorno nuestros aliados como es Venezuela, que, aunque sin ser un vecino contiguo a nosotros es un entrañable hermano, tal como el libertador Simón Bolívar nos consideraba, como “un amor desenfrenado”.

Es en ese sentido que, si hacemos un alter análisis de lo que ha pasado en Venezuela, después de que fuera electo el presidente Nicolás Maduro, y lo que al parecer paralelamente puede pasar en Bolivia; no sería nada raro que aparezca un “autoproclamado” presidente que quiera gobernar Bolivia, como ocurrió en Venezuela.

Las similitudes entre Bolivia y Venezuela están, en este último tiempo, dadas a partir de sus roles contrahegemónicos con los EE.UU., ya que el gobierno estadounidense ha impuesto en Sudamérica gobiernos doblemente dóciles, pues sirven a las oligarquías y los intereses yanquis, por lo que presidentes como Evo Morales como Nicolás Maduro (no se puede dejar de mencionar al comandante Hugo Chávez), han tenido una abierta crítica y oposición a las políticas imperiales de los EE.UU.

En Venezuela el manual que aplica los EE.UU., es tener a un aliado incondicional a sus intereses, como es ahora el “autoproclamado” presidente Juan Guaidó, quien representa el instrumento de sus intereses. En el caso de Bolivia, Carlos Mesa ha demostrado tener una inocultable inclinación pro Trump -lo calificó como un “grande” de la historia durante una entrevista en Tv-; pero, además, es en los EE.UU. Donde está el mecenas de Mesa: Gonzalo Sánchez de Lozada, junto a Sánchez Berzaín y todos los homicidas operadores del agonismo, quienes están a la espera de volver al país, esta vez montados sobre él.

Pero además que Mesa es indiscreto en indicar que es el más interesadísimo en volver a tener relaciones con EE.UU., pues para él: “no puedes darte el lujo de no tener relaciones con la primera potencia del mundo”. Es más, es un secreto a voces, que más temprano que tarde se conocerá, que Mesa ha recibido dineros de los EE.UU., para su campaña; incluso para pagar 50 $ US por voto en Santa Cruz; amén de los 10 millones de la “kermesse” que provendrían de los EE.UU.

Prácticamente las cartas están echadas, y no es que falta saber quién será el ganador; sino que si Mesa pierde tengan por seguro que tendremos a un “autoproclamado” como Guaidó.

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