Alimentación

Necesitamos que el Bosque Modelo sea una zona de agricultura ecológica libre de transgénicos

Ponencia a la Cámara de Representantes de Puerto Rico, 6 de junio 2014

La propuesta de la organización Casa Pueblo denominada Bosque Modelo es un esperanzador rayo de luz, es una oportunidad de oro para realizar el sueño de un desarrollo verdaderamente sustentable, armonizando la ecología y la economía. Encontramos particularmente positivo que esta iniciativa busca implantar modelos de agricultura sustentable y ecológicamente sana y que sus terrenos serán zona libre de cultivos transgénicos.

Sin embargo, nos preocupa grandemente que la propia secretaria de agricultura Myrna Comas ha expresado reservas acerca de la agricultura sustentable y la prohibición o limitación a la siembra de cultivos transgénicos en el Bosque. Nosotros en el movimiento agroecologista abogamos por la agricultura ecológica en pequeña escala como respuesta a los retos de la seguridad alimentaria, las crisis económica y energética, y el cambio climático. Los oponentes de esta nueva agricultura de avanzada, que incluyen burócratas del Departamento de Agricultura, alegan que ésta no puede alimentar al mundo, ya que supuestamente es ineficiente, impráctica y que no es más que un ideal romántico, inapropiado para estos tiempos modernos, en los que se buscan urgentemente soluciones al problema apremiante de nuestra inseguridad alimentaria.

Pero quienes dicen eso están simplemente equivocados. Deberían educarse y hacer lecturas sobre el tema, y tengo algunas que puedo recomendar.

En primer lugar, un informe minucioso publicado la semana pasada por GRAIN, una organización internacional sin fines de lucro con sede en Barcelona, que establece que la agricultura campesina alimenta a la mayor parte de la población del planeta, y que apoyarla y expandirla es indispensable para combatir el hambre.

El Programa Ambiental de Naciones Unidas, la Organización de Agricultura y Alimentos de la ONU y el Relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, todos estiman que los pequeños agricultores producen hasta 80% de la comida del mundo. En un informe reciente el Relator concluye que la producción mundial de alimentos puede ser duplicada en una década si se implantan políticas que favorezcan a los pequeños productores. Tras una masiva revisión de las investigaciones científicas publicadas, De Schutter encontró que las iniciativas agroecológicas de los pequeños agricultores ya han producido un aumento promedio en rendimientos de 80% en 57 países no industrializados, con un aumento promedio de 116% entre todas las iniciativas africanas estudiadas. Proyectos recientes realizados en 20 países africanos duplicaron rendimientos de cultivos en tres a diez años.

Del informe de GRAIN se desprenden varias conclusiones: 1) la vasta mayoría de los que proveen alimentos son productores de pequeña escala; 2) las campesinas y campesinos están confinados a un cuarto de la tierra agrícola global; 3) las parcelas campesinas son en general más productivas que las grandes granjas industriales y 4) la mayoría de los campesinos son en realidad, campesinas.

“Los campesinos en un pequeño espacio producen, crían y recolectan una gran diversidad de cultivos, plantas, frutos, animales, que significan un volumen mucho mayor de alimentos por superficie. Pero incluso sin tomar esto en cuenta, en muchos países los campesinos producen la mayor parte de las hortalizas, algunos granos, leche y animales domésticos. GRAIN calculó que si todos los productores de Kenya tuvieran la productividad de sus campesinos, el país duplicaría su producción agrícola. En América Central, la misma ecuación triplicaría la producción.”

Los pequeños agricultores logran esta producción y aumentos en rendimientos bajo condiciones extremadamente adversas. “Las campesinas y campesinos del mundo no solamente alimentan a la mayoría de la población; además lo hacen con menos de un cuarto de toda la tierra agrícola del planeta”, según Silvia Ribeiro, del Grupo ETC, organización internacional sin fines de lucro con sede en Canadá. “Si se retiran de la estadística mundial a China e India, el promedio global es que proveen el alimento de más de 70 por ciento de la población mundial, con sólo 17 por ciento de la tierra.”

Por lo tanto, el que diga que la pequeña agricultura campesina sustentable produce menos, está mal.

En cuanto a los transgénicos, he investigado esa problemática desde hace 20 años, cuando hacía mi maestría en ecología social en Goddard College, en el estado de Vermont, EEUU. Sobre este tema me voy a limitar a la documentación más nueva. Hay varios informes recientes, con amplias referencias científicas, que tiran al suelo los supuestos beneficios de los cultivos biotecnológicos genéticamente modificados.

Lean la nueva edición del informe científico de la organización europea Earth Open Source, titulado “GMO Myths and Truths”, publicada el mes pasado.

En resumidas cuentas, dice que la investigación científica y la experiencia de la agricultura en el mundo real demuestra que los cultivos transgénicos no han cumplido con sus promesas. No han aumentado rendimientos ni han reducido sustancialmente los insumos químicos tóxicos. Le han presentado a los agricultores no soluciones sino nuevos problemas, incluyendo supermalezas resistentes a herbicida y superplagas resistentes a la toxina transgénica insecticida Bt. Los cultivos transgénicos no son menos dependientes de fertilizantes artificiales que algún otro cultivo no transgénico sembrado con agroquímicos convencionales. No, no son tan sanos e inocuos para consumo como los convencionales. Y además, los transgénicos no proveen solución a los mayores retos de nuestro tiempo: el cambio climático, la crisis energética, y el hambre en el mundo.

Lean además un informe publicado hace un mes por el grupo ecologista Amigos de la Tierra Internacional, titulado “¿Quién se beneficia con los cultivos transgénicos? Una industria fundada en mitos.” Amigos de la Tierra Internacional es una federación de organizaciones ecologistas de base, con más de 2 millones de miembros y colaboradores en todo el mundo, que promueve soluciones que contribuyan a crear sociedades ambientalmente sostenibles y socialmente justas.

“La experiencia de producción de cultivos transgénicos en las últimas dos décadas en América del Norte y América del Sur demuestra que hay un mayor uso de agrotóxicos debido a la resistencia de malezas e insectos; los cultivos transgénicos con tolerancia a herbicidas y resistentes a plagas de insectos (Bt) no representan una solución eficaz frente al problema de las plagas en la agricultura.”

Otra referencia valiosa es un informe de GRAIN publicado el año pasado, titulado “Transgénicos: ¿20 años alimentando o engañando al mundo?” . Cito del documento:

“Persisten los mitos y crecen las mentiras, vivamente alimentadas por la industria, sobre los supuestos beneficios de los cultivos transgénicos. Estos engaños se pueden resumir en cinco: que alimentarán al mundo, que producen más, que eliminarán el uso de los agroquímicos, que coexisten armoniosamente con otros cultivos y que son absolutamente seguros para el medio ambiente y la salud. Desmontar el engaño es sencillo, sólo se trata de echar una mirada, desapasionada y objetiva, a lo que de verdad está pasando en el campo, con datos de la propia industria. La conclusión, después de veinte años de siembra transgénica comercial, es clara: ninguna de las promesas se está́ cumpliendo, más bien todo lo contrario.”

Hay que añadir que la supuesta aceptación de las semillas transgénicas por parte de los agricultores del mundo no es más que una ficción publicitaria. Las cifras del año pasado muestran que a nivel mundial hay 18 millones de agricultores en 27 países que producen cultivos transgénicos. Suena como mucho, pero esa cifra representa menos del 1% de los agricultores del mundo. 92% de los cultivos transgénicos están en sólo seis países. El 88% de las tierras cultivables del mundo siguen siendo libres de transgénicos.

Otra mentira publicitaria de la industria de biotecnología es el pretendido consenso científico en pro de los transgénicos. El año pasado la organización científica europea ENSSER emitió una declaración sobre el tema, estableciendo categóricamente, con referencias científicas, que NO existe consenso científico en torno a la inocuidad de los productos transgénicos. Citamos:

Como científicos, médicos, académicos y expertos en disciplinas relevantes para la evaluación de los aspectos científicos, legales, sociales y de seguridad de los organismos genéticamente modificados (OGMs), rechazamos enérgicamente las afirmaciones hechas por aquellos que desarrollan las semillas GM y algunos científicos, comentaristas y periodistas quienes concluyen la existencia de un “consenso científico” sobre la seguridad de los OGMs, y que el debate en torno a esta cuestión está “cerrado”.

Consideramos que es apremiante desmentir dichas afirmaciones porque el pretendido consenso sobre la seguridad de los OGMs no existe. Afirmar lo contrario es engañoso y no representa de forma adecuada ni la evidencia científica actual ni la amplia diversidad de opiniones entre los científicos sobre esta materia. Además, estas declaraciones fomentan un clima de complacencia que puede llevar a una falta de rigor y de la cautela necesaria en el ámbito regulatorio y científico, potencialmente poniendo en peligro la salud de las personas, animales y el medio ambiente.

Para diciembre la declaración ha sido firmada por 297 científicos reconocidos.

Sí existen alternativas. Sí existen otras maneras de hacer las cosas. Alrededor del mundo, activistas, agricultores, científicos, profesores, campesinos, pueblos indígenas, pescadores artesanales, pastores, cooperativistas, curadoras de semillas, amas de casa, consumidores conscientes, y gente común y corriente de todas las profesiones y caminos de la vida demuestran con su activismo, investigación rigurosa y trabajo consecuente que otra agricultura es posible. Sus múltiples propuestas se aglutinan alrededor de la joven ciencia de la agroecología, la cual ofrece innovadoras respuestas ante las crisis globales alimentaria, económica, energética y ambiental. De eso pueden hablar mejor que yo los miembros de la Organización Boricuá de Agricultura Eco-Orgánica, el Frente de Rescate Agrícola, la Cooperativa Orgánica Madre Tierra y la Sociedad Científica Agroecológica Latinoamericana - capítulo de Puerto Rico.