12 Octubre- “Hispanidad”

Nietzsche se mofaba de los Reyes Católicos por acabar con el legado de Al-Andalus

Cuentan los cronistas que poco antes del 29 de junio de 1520, Hernán Cortés dijo a Moctezuma:“Los españoles tiene una enfermedad del corazón que sólo se cura con el oro”. A lo que el emperador azteca le contestó: “Ya os habéis comido todo el oro. (Vuestro apetito es insaciable). Aunque la nieve de todas las montañas del mundo fuera de oro y os lo entregara, no tendríais bastante”… Aquel día Moctezuma, quien llevaba el cuerpo cubierto con la piel de un jaguar, murió a causa de las pedradas que le lanzó su propio pueblo (por arrodillarse, humillarse, ante aquel espectro) o tras recibir varias puñaladas de la guardia pretoriana de Hernán Cortés, hecho que todavía es objeto de discusiones académicas.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche se burlaba de los Reyes Católicos por haber expulsado a los moros de Al-Andalus, ya que consideraba que, durante muchos siglos, la civilización árabe fue muy superior, en todos los aspectos, a la europea. En su obra El anticristo, el asesino más célebre de Dios escribió esto de los cristianos:

Rechazaban (los placeres de) la carne y rechazaban la limpieza, ya que esta es sensual. La Iglesia es (era) enemiga declarada de la limpieza. La primera medida cristiana después de la expulsión de los moros españoles fue la clausura de todos los baños públicos, sólo en Córdoba había doscientos setenta
(1).

El profesor de Basilea continúa diciendo que el cristianismo (al que considera el vampiro del Imperio Romano) después de arrebatarnos la herencia del genio de los antiguos (griegos y romanos) nos robó el legado del Islam. Tras analizar el daño que produjo el cristianismo al desarrollo de Occidente, Nietzsche agrega:

La maravillosa civilización árabe en España fue pisoteada -no diré por qué pies- (Los Reyes Católicos)…porque decía sí a la vida (…) Los cruzados lucharon también contra algo que debían adorar con las frentes en el polvo, contra una civilización que haría parecer nuestro siglo XIX muy pobre y atrasado
(2) .

Es necesario señalar que para Nietzsche, al igual que para muchos librepensadores, hay un antes y un después de los Reyes Católicos, pues los monarcas cristianos que les precedieron mostraron una gran tolerancia hacia los judíos y musulmanes. Prueba de ello es la Escuela de Traductores de Toledo, creada en el siglo XII por Raimundo Sauvetât, monje cisterciense de origen francés que fue arzobispo de Toledo y gran canciller de Castilla.

Ese espíritu de convivencia en armonía que marcó las relaciones entre cristianos, judíos y musulmanes fue aprovechado por Alfonso X El Sabio (siglo XIII) para impulsar su mecenazgo de “La Escuela de Traductores de Toledo”, que produjo un milagroso renacimiento de la filosofía y las ciencias, primero en España, y luego en todo el mundo occidental.

Tras la rendición de Granada a las sandalias de los Reyes Católicos, los musulmanes acabaron atribuyendo su expulsión de Al-Andalus (cuyas maravillas arquitectónicas se hicieron inspirándose en su idea del paraíso) a un castigo de Alá, (al igual que lo siguen haciendo hoy con el “coronavirus”, “ya que los árabes se habían alejado de los principios de El Corán”, libro que le fue revelado a Mahoma en una cueva.

Pero, antes de que los árabes emprendieran el viaje de regreso a los Tiempos de la Oscuridad ya habían plantado las semillas de lo que ahora conocemos con el nombre de El Renacimiento.

Sin su aportación, éste probablemente no habría tenido lugar, y ahora seguiríamos recibiendo hostias de la Santa Inquisición. Una vez expulsados de España los moros (la gran civilización de la Edad Media) y los judíos (la columna vertebral de la economía), “Colón pisa el continente sin nombre creyendo que ha llegado a India por la espalda”, dice Galeano. (3)

Cuentan los cronistas que poco antes del 29 de junio de 1520, Hernán Cortés dijo Moctezuma: “Los españoles tiene una enfermedad del corazón que sólo se cura con el oro”.

A lo que el emperador azteca le contestó: “Ya os habéis comido todo el oro. (Vuestro apetito es insaciable). Aunque la nieve de todas las montañas del mundo fuera de oro y os lo entregara, no tendríais bastante”.

Aquel día Moctezuma, quien llevaba el cuerpo cubierto con la piel de un jaguar, murió a causa de las pedradas que le lanzó su propio pueblo (por arrodillarse, humillarse, ante aquel espectro) o tras recibir varias puñaladas de la guardia pretoriana de Hernán Cortés, hecho que todavía es objeto de discusiones académicas.

-1-El Anticristo. Pág. 43 (Ed. Brontes, 2012)
-2-Idem, pág. 120.
-3-Eduardo Galeano señala en las “Las venas abiertas de América Latina” que antes de la llegada de los españoles a América había unos 70 millones de nativos y, que sólo un siglo y medio después, la población se redujo a 3,5 millones. También nos dice, en la misma obra, que “los turistas adoran fotografiar a los indígenas del altiplano vestidos con sus ropas típicas, pero ignoran que la actual vestimenta indígena fue impuesta por Carlos III a finales del siglo XVIII. Los trajes femeninos que los españoles obligaron a usar a las indígenas eran calcados de los vestidos regionales de las labradoras extremeñas, andaluzas y vascas, y otro tanto ocurría con el peinado de los indios, con raya en medio, impuesto por el virrey de Toledo”.

Blog del autor Nilo Homérico