No dejemos que el periodismo sea una causa perdida en el mar de los intereses económicos

Mikel Itulain    30.Abr.2013    Mundo

Cuando se comparan dos sistemas políticos antagónicos como el capitalismo o el comunismo, se suele admitir que el primero aventaja en algo claramente al segundo, en la libertad de expresión. Pues se vive en un mundo libre donde cada cual puede hacer y decir lo que él mismo quiera y decida.

Cuando se comparan dos sistemas políticos antagónicos como el capitalismo o el comunismo, se suele admitir que el primero aventaja en algo claramente al segundo, en la libertad de expresión. Pues se vive en un mundo libre donde cada cual puede hacer y decir lo que él mismo quiera y decida. Esto queda muy bien a nivel teórico y mejor como campaña publicitaria, sin embargo, los hechos, la realidad de los hechos, dice cosas bien diferentes.
Así, comenta el historiador norteamericano Michael Parenti:

Los publicistas, eruditos y profesores pueden trabajar libremente en tanto se mantengan dentro de ciertos parámetros ideológicos. Cuando entran a territorio prohibido, manifestando o haciendo cosas iconoclastas, experimentan las restricciones estructurales impuestas a su subcultura profesional por la jerarquía social más elevada.(1)

En el momento que alguien rebasa estos parámetros ideológicos, marcados por los intereses económicos de la élite en el poder, empieza a tener problemas. Puede ser demandado judicialmente, pero puede, más comúnmente, ser silenciado, no dejándole publicar o expresarse en los medios de comunicación de masas que están ferreamente controlados y vigilados por ese poder económico, además también será atacado y vilipendiado por colegas de profesión a sueldo que le harán recapacitar sobre su actitud o lo marginarán. Esto es así porque las corporaciones que dominan la economía en nuestras sociedades tienen también el poder y control sobre los medios de comunicación y sobre la mayor parte de las instituciones, incluidas las políticas y las docentes. Ante este panorama difícilmente se puede hablar de libertad de expresión, ¿no lo creen?
Michael Parenti habla en su libro La lucha por la cultura sobre el caso del periodista estadounidense Gary Web, un profesional con una brillante carrera que se truncó por desvelar una verdad incómoda: la vinculación de la agencia de inteligencia norteamericana, la CIA, con los contrarrevolucionarios en Nicaragua y el tráfico de drogas a los Estados Unidos. El periodista exponía con claridad, tras su aleccionadora experiencia, en qué se ha convertido la profesión periodística, del periodismo corporativo, que es el que ocupa prácticamente la totalidad de los grandes medios de difusión:

Si nos hubiéramos conocido cinco años antes, no podrían haber encontrado un defensor más firme de la industria del periodismo que yo… Estaba ganando premios y dinero, dando conferencias, aparecía en la televisión y formaba parte de jurados de periodismo… Y entonces escribí algunas historias que me hicieron darme cuenta de lo tristemente equivocado que estaba. La razón por la que había disfrutado de tanto prestigio durante un tiempo no había sido, como yo presumía, por mi trabajo bueno, cuidadoso y diligente… La verdad era que todos esos años yo no había escrito nada lo suficientemente importante como para ser censurado.(1)

La presión, amenazas incluidas, persecución, acoso, difamación y marginación de Gary Web por el mundo de los medios de comunicación, condujeron finalmente a su suicidio en el año 2004.

La nota completa está: http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/2013/04/no-dejemos-que-el-periodismo-sea-una.html