Bolivia

Proceso contra el Ministro de educación

El Ministro de Educación, dijo que los maestros sin actualización pedagógica no tendrán ítem seguro y tampoco podrán ascender de categoría. Los dirigente del magisterio paceño (trotskistas todos ellos), se sintieron profundamente heridos en su dignidad profesional y de inmediato anunciaron un proceso contra la autoridad, por no ocuparse de ellos.

El proceso de cambio que se ejecuta en Bolivia con grandes dificultades por la oposición que surge de todos los sectores, sobre todo de aquellos que pretenden que las cosas sigan como antes, acaba de tener otro tropezón por parte de un sector importante de la nación.

El Ministro de Educación, dijo que los maestros sin actualización pedagógica no tendrán ítem seguro y tampoco podrán ascender de categoría. Los dirigente del magisterio paceño (trotskistas todos ellos), se sintieron profundamente heridos en su dignidad profesional y de inmediato anunciaron un proceso contra la autoridad, por no ocuparse de ellos.

El sindicalista José Luís Álvarez, dijo que el proceso administrativo contra el ministro Roberto Aguilar, será por incumplir con sus funciones. “Gana diez mil bolivianos y está rascándose la panza con viajes estériles cobrando enormes viáticos, sin hacer políticas serias para la actualización”.

Como si fuera poco, el dirigente anunció que se exigirá al ministro la subvención total de los cursos de actualización para cada uno de los docentes. Poco faltó para exigir que el ministro lleve de la mano a cada uno de los maestros hasta el aula de actualización, para garantizar que no se aplacen, no copien exámenes, ni lo compren al ser convocados a las tan temidas evaluaciones.

Álvarez no sólo dijo eso, también acusó al ministro de tener poses demagógicas y ser irresponsable al dejar de lado la capacitación pedagógica de los educadores públicos y faltó poco para llegar a las lágrima al indicar que los profesores asisten a cursos de posgrado, diplomados y licenciaturas por iniciativa propia, invirtiendo parte de su salario.

Cabe una pregunta, ¿La educación pública en Bolivia es buena?. Si es así ¿Por qué hay tantos establecimientos privados?. ¿Por qué escuelas y colegios privados crecen como hongos todos los años? Si se nos ocurriera realizar una investigación, fácilmente comprobaremos que hasta los maestros llevan a sus hijos a esos establecimientos.

Los estudiantes en nuestro país asisten a clases sólo cuatro horas por día y anualmente 200 días, que casi nunca se cumplen por los infaltables paros y huelgas que además, son pagados por el Estado, previa presión y amenaza de más paros y huelgas. En las áreas rurales, los maestros difícilmente cumplen 200 días de trabajo.

Estamos lejos de otros países, donde las horas diarias de estudio son más prolongadas y a distancia sideral si nos comparamos con China. Allí los estudiantes ingresan a clases a las 7.30 de la mañana y salen a las 15.30 de la tarde. Los que tienen dificultades de aprendizaje, se quedan una o dos horas más con los profesores del establecimiento.

Si los padres están verdaderamente interesados en que sus hijos tengan una buena educación, los envían a centros privados de tutoría. Total, los estudiantes chinos alcanzan entre diez y doce horas diarias de estudios. Eso no lo podemos conseguir aún en Bolivia, pero sería deseable.

En nuestro país, el maestro recién egresado, tiene el puesto asegurado de por vida, porque es obligación del Estado. En otros países no es así. Los maestros son evaluados todos los años y de acuerdo a su rendimiento, reciben incrementos salariales o quedan estancados en el que tuvieron. Los más flojitos, pueden ser despedidos. Eso no ocurre aquí.

Todos estamos conscientes que para lograr el éxito educativo, el secreto son “los maestros”, pero en Bolivia los maestros nos tienen “fregados”, pues la educación está controlada por un sindicato nacional que bloquea todos los intentos por cambiar y modernizar el anticuado sistema. Son clásicas las oposiciones a cualquier cambio que se anuncie, sea bueno o regular.

La confederación de maestros controla a unos doscientos mil maestros, todos afiliados automáticamente y por lo tanto contribuyentes con una cuota sindical, cuyo único beneficio es la defensa para no ser despedidos, por más malos que sean.

Sería provechosa una certera información de las autoridades si revelaran la cantidad de dinero que se transfiere mensual y anualmente a la confederación de maestros y a las federaciones departamentales. Esta información, nos permitiría conocer las verdaderas razones de los dirigentes trotskistas para eternizarse en su liderazgo y mostrar gran “ferocidad” en sus manifestaciones callejeras. Razones existen, pero no parecen ser pedagógicas.