Sorpresa británica: No a la UE

Ricardo Daher    25.Jun.2016    Europa

Pese a la intensa campaña que atribuía la autoría de la propuesta de abandonar la Unión Europea a la extrema derecha, Inglaterra votó por la misma en un plebiscito el pasado jueves.

En los países escandinavos, donde hay todavía recelo por la UE (Noruega se mantiene al margen y es la economía más sólida de la región) todos los medios de comunicación señalan a la extrema derecha xenófoba como el motor de la campaña por abandonar el acuerdo europeo, ignorando a propósitos las voces de la izquierda e incluso de liberales y socialdemócratas que protestaban por lo que consideran un super estado que les quitó soberanía en múltiples aspectos de la vida económica, social y hasta cultural.

De todas maneras parece claro que la creciente fobia anti inmigrante en Europa también está pesando en esta decisión. Los partidos de extrema derecha que han crecido en los últimos años, han insistido que el freno a la inmigración solo se puede producir en un país que controle por sí mismo sus fronteras y rechace cualquier acuerdo de distribución de refugiados.

En los últimos días previos al plebiscito, los medios de comunicación en casi toda Europa coincidían en señalar que las encuestas daban una ventaja a los partidarios de mantenerse en la UE, y durante la jornada de votación filtraban encuestas a boca de urna que arrojaban el mismo resultado.
Al parecer, la manipulación de las encuestas para volcar la opinión de los indecisos hacia un bando no es exclusividad de los países en desarrollo, y también como en ellos, muchas veces fracasan decididamente. Con el 90% de los votos escrutados, en una participación que llegó al 72%, el voto por abandonar la UE era del 51,7%, ventaja inalcanzable que llevó a todos a reconocer el resultado.

Sin embargo el gobierno tiene todavía un as bajo la manga. Como en muchos países europeos, la consulta popular no es vinculante, es decir no obliga al gobierno a adoptar la decisión de las urnas. El primer ministro James Cameron podría trasladar la decisión al parlamento para que vote la propuesta.
Nadie cree que el líder conservador se atreva a tomar esa decisión que consideran un suicidio político, aunque todos le reclaman que renuncie al fracasar en su intento de convencer a sus ciudadanos de mantener al país en la UE.

De aceptar el gobierno el resultado de las urnas, deberá comenzar a negociar con la UE las condiciones de su retiro, y la seudo constitución de la Unión, aprobada no hace mucho en Lisboa, otorga un plazo de dos años para el retiro negociado, plazo que se puede extender si no hay un acuerdo que incluya a los 27 países miembros. Durante ese proceso las normas de la UE se seguirán aplicando como hasta ahora.

El gobierno señaló en los días previos al plebiscito que la economía caería entre un 3 y 6% de inmediato como reacción a la victoria de la salida de la UE, sin embargo hay quienes no creen en ese pronóstico. El viernes la libra esterlina cayó a su nivel más bajo desde 1985 con respecto al dólar, un 7%, como una respuesta de los mercados. Pero en su caída también arrastró al euro que cayó un 3,3% frente a la moneda norteamericana.
Este es el primer caso de un país que decide abandonar la Unión Europea, creada en 1992 después de la Comunidad Económica Europea creada en 1957. El único antecedente fue Groenlandia que se separó de la CEU en 1985.

Inglaterra, socio desde hace 43 años de la Comunidad Económica Europea, no adhirió a la moneda única y comenzó hace tiempo reclamando una negociación con la UE para reducir la alta tasa que debe pagar el país para mantenerse en el acuerdo entre otros temas.

El resultado del plebiscito en Inglaterra puede llevar a que en otros países de la UE se comience también a reclamar con más fuerzas una negociación en el marco del acuerdo, ya que muchos líderes políticos consideran que sus países pagan más de lo que reciben, y son obligados a aceptar una legislación regional que los obliga a cambiar sus leyes y relaciones internas. Además de que existe la sensación, no muy alejada de la realidad, de que países como Alemania y Francia, son quienes deciden las condiciones en la UE en sus provechos.