Bolivia, petroquímica

Tarda, pero llega

En varias oportunidades comentamos que se hablaba de Bolivia como un país con promisorio futuro para la petroquímica, allá por los años sesenta, cuando el Pacto Andino era solo una muestra incipiente de la integración regional.

Tuvo que pasar más de medio siglo para que esos vaticinios tempranos se cumplieran porque finalmente, dentro de unos días, concretamente el 27 de este mes, se realizarán las pruebas respectivas para que funcione la primera planta industrial de petroquímica.
Para algunas personas, la Planta Separadora de Líquidos del Gran Chaco, que es la que hará sus primeras pruebas en Yacuiba el 27 es solo el principio de la petroquímica y tienen razón, pero con algo se tiene que comenzar y esa planta será un buen paso inicial.
Seguramente vendrán luego otras plantas y pronto tendremos que familiarizarnos con etilenos y polietilenos, con monómeros, con polímeros y con isómeros, porque con la petroquímica, que es compleja, se pueden obtener miles de derivados del gas de petróleo.
Habíamos mencionado al Pacto Andino, que fue uno de los primeros experimentos de integración en América del Sur y en el cual participamos con Colombia, Ecuador, Chile y Perú y allí, en 1969 se habló de Bolivia y Ecuador como “países de menor desarrollo relativo”, que requerían apoyo.
En esa circunstancia se resolvió que la organización de países andinos respaldaría a Bolivia como potencial productora de derivados de la industria petroquímica, pero tuvo que pasar más de medio siglo para convertir ese vaticinio en realidad.
Al Pacto Andino se incorporó luego Venezuela y más tarde se retiró Chile, hasta que finalmente se convirtió, primero en Corporación Andina de Fomento, que es un banco regional y luego nació la Comunidad Andina de Naciones que ahora es parte de un proceso integrador mayor.
Estaba nuestro país, en esos años, pendiente de consolidar sus primeros hornos para fundición de estaño, y se le dio poca importancia relativa a la petroquímica, pero recordamos aún que en una edición de El Diario, de esa época, alguien comentó las grandes perspectivas de la petroquímica.
Dice un refrán popular que “la justicia tarda, pero llega” y es aplicable en este caso al paso inicial de la petroquímica boliviana, aunque no es un caso judicial propiamente dicho, puesto que allí, en los juzgados, a veces la justicia no llega nunca.
Estamos de plácemes, entonces, pero no solamente por el que parece ya inminente estreno de la planta separadora del Gran Chaco, sino también por el experimento multimedia del cual es parte el ejemplar del periódico que tiene en las manos.
El atinado nombre de este proyecto comunicacional es “Boquerón Multimedia” y deseamos que satisfaga las expectativas que ha despertado y que con seguridad se cumplirán sin necesidad de esperar tanto como hemos esperado por la petroquímica.
Y por eso, finalmente, apelando otra vez a los refranes populares, diremos que, para el correcto aprovechamiento de nuestros recursos naturales, sean estos minerales o sea el gas de petróleo, “es mejor tarde que nunca”.