Persecución a judíos negros

Tel Aviv como Baltimore

Niko Schvarz    21.May.2015    EE.UU.

Yo vi la grabación que muestra a un joven negro (que resultó ser un judío de origen etíope) que espera en una calle de Tel Aviv, cuando aparecen de improviso varios policías israelíes que lo derriban a puñetazos y lo siguen atacando en el suelo

. La escena fue grabada por una cámara de vigilancia y acabó colgada en la web. En pocas horas el video se hizo viral y exacerbó a la comunidad etíope en Israel, que desde hace años es víctima de abusos y humillaciones. La población israelí de ascendencia etíope salió a las calles para protestar contra lo que definen como “varias décadas de racismo”. Así ocurrió en Jerusalén y luego, en mayor escala, en Tel Aviv., donde la policía reaccionó con violencia, lanzando gases y chorros de agua contra los manifestantes.
Una nota de Pilar Cebrián del 12 de mayo, de la que tomo el título de esta nota, señala como antecedente de este caso el de Yosef Salamsa, joven de origen etíope víctima de la brutalidad policial en marzo de 2014. Estaba sentado en un parque con sus amigos cuando unos policías israelíes lo acusaron de haber realizado un delito, lo atacaron con porras eléctricas hasta dejarlo inconsciente, luego fue sometido a abusos, golpes y torturas en una dependencia policial, donde sus padres lo encontraron posteriormente atado de pies y manos. Poco tiempo después un helicóptero halló su cadáver en un acantilado.
La nota mencionada, bajo el subtítulo de “El Baltimore israelí”, señala que la brutalidad policial contra los judíos etíopes es, desde hace años, una realidad en las calles de Israel. Los testimonios relatan palizas a la salida de una fiesta, inculpaciones de delitos no cometidos y persecuciones en la madrugada. Asimismo, se informa que el 40% de los reclusos jóvenes en las cárceles israelíes son de origen etíope, una comunidad que apenas representa el 2% (135.000) del total. También en ese sentido establece un paralelo con lo que sucede en la ciudad de Baltimore, en los Estados Unidos, donde en el último período se han multiplicado los asesinatos de jóvenes negros a manos de las fuerzas policiales.
La persecución a los judíos etíopes en Israel se suma a la que se viene practicando sistemáticamente contra los palestinos, tanto en territorio israelí como en los territorios palestinos. En los últimos días Israel volvió a atacar por aire y por tierra a la Franja de Gaza, que ya ha quedado reducida a escombros en virtud de los intensos bombardeos anteriores, que se concentraron contra las viviendas, los hospitales, las escuelas, los centros de Naciones Unidas, en violación de las leyes internacionales. El nuevo gobierno de Benyamin Netanyahu se está comportando en esta materia con el mismo afán colonizador y destructivo que en el período anterior. Las imágenes que hemos visto en estos días del calamitoso estado actual de la Franja de Gaza hielan la sangre y son un llamado a multiplicar la solidaridad con su martirizada población.
Lo mismo sucede con la construcción de nuevos asentamientos en los territorios palestinos, que una vez más ha sido condenado por Naciones Unidas. Apenas se afirmó en su nuevo período de gobierno, el jueves 14, Netanyahu reiteró su decisión de construir nuevos asentamientos en territorios palestinos. El secretario general de la ONU, Bank ki-moon, instó a Israel a abandonar estos planes y “deploró fuertemente la continuación de las actividades de repoblamiento conducidas en las tres últimas semanas en tres ocasiones por las autoridades israelíes en Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén oriental”. El secretario general de la ONU “reafirma que esas implantaciones son ilegales para las leyes internacionales y pide al gobierno israelí que las abandone de inmediato y revoque las decisiones de este tipo, en función del interés de la paz y de una solución final equitativa del conflicto en Medio Oriente”.
Sobre este tema hay más aún. Un informe de la ONG Human Rights Watch (HRW) revela que los colonos judíos hacen trabajar a menores palestinos en los asentamientos agrícolas israelíes en los territorios ocupados, donde son sometidos a jornadas laborales de hasta 12 horas en condiciones peligrosas para la salud. De esta manera se están violando las leyes internacionales, que prohíben hacer trabajar a los niños, especialmente en las penosas condiciones en que lo hacen en los casos señalados. Centenares de niños palestinos de hasta once años se ocupan de las tareas de campo en las colonias del Valle del Jordán, cultivando, recogiendo y empaquetando productos agrícolas que en gran medida se exportan luego hacia la Unión Europea y Estados Unidos. Según el informe de 74 páginas publicado estos días, los niños palestinos reciben a cambio de su trabajo “salarios bajos y están sujetos a condiciones de empleo peligrosas que violan los estándares internacionales”, debiendo trabajar a elevadas temperaturas sobre todo en los meses de verano. Los niños deben acarrear pesados fardos y maquinaria y se exponen a pesticidas peligrosos y “en algunos casos deben costearse el tratamiento médico derivado de accidentes laborales o a causa de enfermedades”, señala HRW, cuya sede está en Nueva York. Agrega que niños de comunidades que se han empobrecido a causa de la discriminación que practica Israel y de las políticas en los asentamientos israelíes no van a la escuela y aceptan trabajos peligrosos porque sienten que no tienen otra alternativa. HRW señala en conclusión que “Israel debería desmantelar los asentamientos en territorio palestino y, mientras tanto, prohibir a los colonos que utilicen a los niños, de acuerdo a las obligaciones emanadas de los tratados internacionales sobre derechos de los niños y leyes laborales”.
Por varias vías la causa del pueblo palestino y del Estado palestino se ha reforzado considerablemente en el último período. Por una parte, desde el pasado 1º de abril la Autoridad Nacional Palestina (ANP) pasó a ser miembro pleno de la Corte Internacional de Justicia de la ONU, el Tribunal de La Haya, lo que consolida el frente diplomático para la constitución del Estado Palestino independiente y soberano, que ya tiene desde noviembre de 2012 el status de observador no miembro de Naciones Unidas. De paso sea dicho, Israel no integra el Tribunal de La Haya. Hasta el momento, 134 países reconocen a la Autoridad Nacional Palestina. Recientemente lo hizo Suecia, mientras que un conjunto de países europeos como República Checa, Hungría, Bulgaria, Malta, Chipre, Polonia, Bulgaria y Rumania tomaron esta determinación antes de pasar a integrarse a la Unión Europea.
Mahmud Abbas con el Papa Francisco
Por otra parte, el Vaticano ha reconocido oficialmente al Estado Palestino, por resolución fundada del Papa Francisco. Lo hizo el miércoles 13 de mayo, en preparación de la visita del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, prevista para el sábado 16 de mayo. El documento contiene pautas sobre religión y lugares de culto. Entre las actividades pautadas, se destaca la canonización de dos monjas palestinas: Sor María de Jesús Crucificado (Mariam Baouardy), nacida cerca de Nazareth en 1846, y Sor María Alfonsina (Mariam Sultana Danil Ghatas), nacida en Jerusalén en 1943, antes de la creación del Estado de Israel. Se estima que el Vaticano firmará con el Estado de Palestina un acuerdo sobre los derechos de la iglesia católica en los territorios palestinos, confirmando así su pleno reconocimiento de esta nueva entidad, en tanto que las negociaciones de uno similar con Israel se encuentran estancadas. El Vaticano está en conformidad con la formulación decidida por la ONU, que admitió en 2012 a Palestina como Estado observador, lamentando que el Estado en cuestión no exista a plenitud. Ya el 12 de diciembre de 2013 Francisco había recibido a un embajador de Palestina, Kasisié Isa, quien figura en el anuario pontificio como “embajador extraordinario y plenipotenciario, representante del Estado de Palestina ante la Santa Sede”.
En estas condiciones, el encuentro del Papa Francisco con el presidente palestino Mahmud Abbas, verificado el sábado 16 de mayo en el Vaticano, revistió el carácter de un acontecimiento histórico. Francisco lo calificó como “un ángel de la paz” y ambos líderes formularon un llamado a combatir el terrorismo en el Oriente Medio y a favorecer el diálogo interreligioso. Según un comunicado difundido por la Santa Sede, Francisco y el presidente Abbas conversaron sobre el proceso de paz bloqueado con Israel, deseando ambos que se produzcan negociaciones bilaterales directas con el fin de encontrar una solución justa y duradera para el conflicto. Ambos expresaron también su satisfacción por el acuerdo alcanzado sobre los derechos de la iglesia católica en los territorios palestinos, que se viene negociando desde hace 15 años. El día anterior, el presidente Abbas se había reunido con el presidente de Italia y con su canciller.
Estas actitudes del presidente palestino y el Papa inciden positivamente en la dramática situación que atraviesa el Oriente Medio, plagada de peligros para el destino mismo de la humanidad. A este tema se refirió recientemente el destacado analista internacional Noam Chomsky. Se le interrogó acerca del acuerdo nuclear con Irán, al cual se mostró favorable (porque la doctrina estratégica de Irán es defensiva), señalando que el gobierno israelí de Netanyahu se opone al citado acuerdo. Luego extendió su visión a la región en su conjunto, en estos términos: “Hay dos estados que devastan Oriente Medio, llevando a cabo agresiones, violencia, terrorismo, actos ilegales constantemente Son ambos enormes estados nucleares con sus grandes arsenales. Esos dos estados son los Estados Unidos e Israel”.

nikomar@adinet.com.uy
Publicación Barómetro