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Una vez más: ¡No al bloqueo!

En una nueva votación en la ONU fue contundente el rechazo respecto del bloqueo que mantiene Estados Unidos sobre Cuba, por ésta haber adoptado una matriz socialista de gestión soberana.
Por vigésimoprimera vez consecutiva los países miembro de la ONU dieron un contundente No al Bloqueo

Desde 1992, la Organización de Naciones Unidas (ONU) debate en Asamblea el bloqueo y embargo impuesto por Estados Unidos sobre la Cuba Revolucionaria de Fidel Castro y Ernesto Guevara, y que aún mantiene. Administración tras administración, Republicanos o Demócratas, la valoración de Cuba desde Washington es la misma: la autodeterminación y la matriz socialista de la experiencia que comenzó en la isla en 1959 no merece más bloqueo y embargo; y algún que otro atentado contra la vida de los líderes revolucionarios, claro.

Este martes, 13 de noviembre, no tuvo nada de “mala suerte” o “yeta” para Cuba. El bloqueo sigue vigente, pero el rechazo internacional al mismo fue contundente. Durante la votación, 188 países apoyaron -por vigésimo primer año consecutivo- el documento titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, presentado por la delegación del país caribeño. Tres se manifestaron en sentido contrario: Estados Unidos, Israel y Palau. Dos se abstuvieron: Islas Marshall y Micronesia.

En 2011, el texto fue apoyado por 186 de los 193 países miembro; Estados Unidos e Israel votaron en contra, mientras Islas Marshall, Micronesia y Palau se abstuvieron. La primera de estas votaciones se realizó en 1992 y en aquella ocasión hubo 59 adhesiones, 3 rechazos y 71 abstenciones.

La representación del Grupo de los 77 más China, a cargo del embajador de Argelia ante Naciones Unidas, Mourad Benmehid, dejó en claro que la permanencia del bloqueo impuesto por Washington de manera unilateral frustra los esfuerzos de La Habana para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Además, sostuvo que la postura de la Casa Blanca viola los principios de soberanía de los Estados y el de no interferencia en sus asuntos internos, por esos motivos, entre otros, respaldaron la Declaración.

La representante permanente de Brasil ante la ONU, embajadora Maria Luiza Ribeiro Viotti, fue la responsable de exponer la posición de los países del Mercado Común del Sur (Mercosur) y sus Estados asociados: Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

Ribeiro valoró la premisa de “convivir en paz” y “propiciar la comprensión mutua, defender la independencia y la igualdad de los Estados, así como la soberanía y promoción del respeto al derecho internacional”. Recordó que el bloqueo no solo viola las reglas desarrolladas por la Organización Mundial del Comercio sino que, además, “es contrario al principio de justicia y a los derechos humanos, genera carencias y sufrimientos a toda la población cubana”. Al igual que el vocero del G77 más China, explicó que esa situación “limita y retarda” la consecución en Cuba de los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

“Lamentamos, por lo tanto, que continúe sin modificarse la imposición del bloqueo contra Cuba”, dijo la brasileña, y lamentó que incluso se registre un “incremento en las restricciones a las transacciones financieras de la isla caribeña con terceros países”.

Según informó la representación cubana ante la ONU, los daños económicos sufridos por el bloqueo hasta diciembre de 2011 ascienden a un billón 66 mil millones de dólares. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que el presidente Barack Obama tiene la oportunidad de pasar a la historia si modifica la “política enferma del bloqueo contra Cuba”. “Será difícil y enfrentará recios obstáculos, pero el Presidente conserva las facultades constitucionales que le permitirían escuchar a la opinión pública y generar la dinámica necesaria, mediante decisiones ejecutivas, aún sin pasar por el Congreso”.

Ronald Godard es el representante de Estados Unidos ante el organismo, y a su turno respaldó la diesición de Washington de mantener la medida. Se trata de “una herramienta para asegurar el respeto de los derechos humanos y la libertad que son ideales de esta Asamblea”, explicó sobre el bloqueo. “El gobierno de los Estados Unidos se opone a la resolución propuesta por este organismo (ONU) porque esta resolución representa una distracción al verdadero problema del pueblo cubano. Llamamos a ONU para que permita que el pueblo cubano pueda ser autodeterminante en su futuro”, agregó.

Según el repaso que hizo en respuesta en Canciller cubano Bruno Rodríguez, durante la gestión del presidente Barack Obama, las multas por sanciones ascienden a dos mil millones 259 mil 732 dólares y duplican las correspondientes a ambos períodos del exmandatario George W. Bush.

El funcionario afirmó que “como el bloqueo es una política unilateral, deberá cesar unilateralmente”, a la vez que “no existe ningún motivo legítimo o moral para mantener este bloqueo que está anclado en la Guerra Fría”.

Además, dijo que la imposición de Estados Unidos tiene objetivos y efectos directos que permiten calificar al bloqueo “como un acto de genocidio y una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de un pueblo entero”, porque “provoca daños humanitarios y violaciones de derechos humanos”. Es “cínico el hablar de derechos humanos, libertad, prosperidad y bienestar del pueblo cubano después de conocer ejemplos de los daños que ocasiona el bloqueo norteamericano”.

Sobre lo expresado por Godard respecto de que en Cuba el pueblo no tiene determinación ni injerencia, Rodríguez afirmó: “Estamos aquí porque el gobierno de Estados Unidos ha intentado imponer sus designios a Cuba durante un siglo y porque el pueblo cubano defiende su derecho a la autodeterminación y la independencia con su propia sangre”. Y agregó que, en realidad, lo que Washington pretende “en Cuba es un gobierno dócil a sus intereses y eso no lo va a tener”.

Al mismo tiempo, consideró que el pueblo que no es escuchado por sus gobernantes es el estadounidense: “Escuchen a los que quieren ocupar Wall Street en vez de salvar a los banqueros que reciben bonos escandalosos, dejen de reprimir las manifestaciones, cesen los arrestos masivos de manifestantes pacíficos, paren el acoso a los inmigrantes y las minorías”.

El documento contra el bloqueo suscripto por 21 años consecutivos establece la necesidad de eliminar las restricciones a las ventas discriminatorias de productos agrícolas a Cuba, la autorización de créditos privados y la aplicación de las normas del comercio internacional. También el levantamiento del bloqueo en el sector de telecomunicaciones, que se permita la conexión cubana a los cables submarinos para acceder a internet y la erradicación de transmisiones ilegales y subversivas de radio y televisión.

Sobre las restricciones en los viajes entre ambos países, el canciller cubano cargó contras las disposiciones de Estados Unidos: “Respeten el derecho constitucional y la libertad de sus ciudadanos de viajar a Cuba como lo hacen a otros países incluso en tiempo de guerra”.

Tal como lo expresó el presidente cubano Raúl Castro, Rodríguez recordó que en Cuba existe “la firme voluntad de avanzar hacia la normalización de relaciones, mediante un diálogo respetuoso, sin condiciones previas, sobre bases recíprocas y de igualdad soberana” y “sin merma alguna a nuestra independencia y soberanía”. Para ello, la delegación caribeña ratificó la propuesta de acordar una agenda de diálogo que, entre otros puntos, trate la exclusión de Cuba de la de países terroristas que elabora unilateralmente Estados Unidos, la derogación y sustitución de la Ley de Ajuste Cubano y de la política de pies secos-pies mojados y la compensación por daños económicos y humanos. También se pretende solucionar la devolución del territorio ocupado por la base naval de Guantánamo, el fin de las agresiones radiales y televisivas y el cese del financiamiento a la subversión interna.

“La liberación de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos, cruel e injustamente presos o retenidos” en Estados Unidos también es un gesto que Cuba espera de Washington como resolución tomada en franco diálogo.

Por la Redacción de APAS |