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En medio de sospechas y lavado, que el árbol no tape el bosque…

Vicentín y ‘la novia’…

Rodolfo O. Gianfelici :: 15.07.20

Dentro de todo el escándalo del grupo Vicentín y de sus amigos de la alianza Cambiemos, todos –absolutamente todos- han obviado referirse a un tema sobre el cual los santafesinos han solido hacer referencia en numerosas oportunidades.

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare) Dentro de todo el escándalo del grupo Vicentín y de sus amigos de la alianza Cambiemos, todos –absolutamente todos- han obviado referirse a un tema sobre el cual los santafesinos han solido hacer referencia en numerosas oportunidades.

Vicentín además de ser un importantísimo exportador cerealero y de controlar numerosas empresas, disponía de puertos propios en el sur santafesino. Y el mes de julio del 2020 trajo la novedad que el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti intervino el Puerto de Reconquista (en el norte de la provincia de Santa Fe). Lo hizo tras el informe del representante provincial en el Ente Portuario que detectó irregularidades de la concesionaria de la terminal portuaria. En 1999 el gobernador Jorge Obeid le adjudicó la explotación por 30 años a Rios del Norte SA (sociedad del grupo Vicentín con Buyatti SAICA).

El tema portuario es clave para una exportadora –lógicamente-. Por ello no es casual que el grupo controle el 10,2% accionario de Terminal Puerto Rosario. En su propio sitio web la firma informa que “A través de su propia Terminal de Embarque localizada sobre el Río Paraná, sin restricciones de calado ni dimensiones de buques, Vicentin comercializa al mercado internacional lo producido en todas sus plantas”.

En el kilómetro 442 del río Paraná (a la altura de San Lorenzo), desde 1987 posee un muelle para descarga de barcazas y 2 muelles para carga paralela de sólidos y líquidos. En esta Planta y Terminal puede moler 16.600 toneladas por día; y un embarque anual de 6 millones de toneladas, recepcionando un promedio de 260 barcos al año (sin limitación de calado ni dimensiones).

A su vez, la Planta Renova, en la localidad costera de la santafesina Timbúes, dispone de 2 muelles de cargas de 13 millones de toneladas anuales.

Estamos refiriéndonos a una firma que en 2019 superó los U$S 4.200 millones de facturación solo con Vicentín SAIC. Un grupo que controla Vicentín Paraguay SA que compra cereales y oleaginosas en Paraguay y exporta a empresas del grupo en Argentina. Además, posee Vicentín SAIC Sucursal Uruguay, actuando en zonas francas uruguayas para importar y exportar. También en Argentina, es accionista de Playa Puerto SA, dedicada a la logística portuaria

Toda esta cita demuestra que Vicentín dispone de operatividad para mover mercaderías entre Argentina, Paraguay y Uruguay, y luego hacia otros países diferentes del mundo (como sucede).

Llamativamente, tras el escándalo de los créditos otorgados por el gobierno de Mauricio Macri, la convocatoria de acreedores y la intervención dispuesta por el gobierno de Alberto Fernández sobre firmas del grupo, apareció una agencia estadounidense.

Se trata del FBI que, “ahora”, podría comenzar a investigar al grupo Vicentín por lavado de dinero. Por cierto que, si así ocurre debería reconocerle al organismo estadounidense una lentitud propia de una política de complacencia o complicidad…

Pero por otra, algunos analistas sospechan que esta anunciada (futura) “investigación” en verdad pretendería ocultar, detener, frenar o inviabilizar una investigación mucho más grave y referida a… narcotráfico (¡).

Algunos acreedores argentinos consideran que la mejor forma de saber adónde terminaron o se fugaron los millones de dólares que debe el grupo (supera los 1.000 millones), sería el de pedir que agencias de investigación extranjeras tomen parte en el tema. Lo cual no deja de ser un despropósito y marca el nivel de colonización de muchos argentinos.

Lo conveniente sería que los acreedores exigieran a la justicia argentina que avance en este escándalo y que sea ella la que tome contacto –de ser necesario- con organismos estatales de control de empresas, de movimientos de capitales, de inversiones, de llegadas de remesas de dineros y de pagos de impuestos. Y que sea la misma justicia argentina la que –de ser necesario –recurra a algún organismo de investigación del exterior.

Porque de lo contrario se asiste a la doble moral, al doble discurso, de reclamar en Argentina “el respeto a la propiedad privada” (en este caso al quebrado grupo Vicentín) y a rogar que agencias del exterior le defiendan sus intereses económicos (¿?).

En pleno 2020, no es difícil monitorear a través del movimiento de transferencias electrónicas, cuáles han sido los movimientos de dineros ejecutados por quienes conducían al grupo.

Mientras tanto nada –absolutamente nada- se habla de la posible existencia del término ‘narcotráfico’ dentro de las actividades de Vicentín. Podrá ser un tema de corrillo popular; podrá ser un tema de comentario en ambientes de las bolsas de valores; podrá ser un tema de trascendidos entre empresarios agro-exportadores; podrá ser tema de sospecha de algunos jefes de fuerzas de seguridad… Pero si tanto se habla del tema, por lo menos debería comenzarse una profunda investigación.

Ha quedado plenamente demostrado que los últimos 12 años de gobierno socialista-radical en la provincia de Santa Fe, permitió que el narcotráfico se expandiera como jamás nadie se imaginó. Llegándose a niveles de participación de agentes de fuerzas de seguridad de manera gravísima no solo en cuanto a la cantidad, sino teniendo en cuenta los cargos desempeñados. Inclusive han existido altos mandos policiales condenados.

De allí que, si a ello se agrega que la provincia de Santa Fe sería un reconocido ‘puerto de salida’ de drogas con destino a Europa, no se necesita demasiada imaginación para indagar y atar cabos sueltos.

Por lo menos, ante tantos comentarios, acrecentados en los últimos años y existentes en tantos diferentes ámbitos del poder santafesino (y popular), lo menos que se debería hacer es una investigación. Si no se comprueba nada, habrán sido solo comentarios; de lo contrario, que tengan sus condenas.

A todo ello, desde febrero (pese a que la prensa argentina no le dio trascendencia), y a pedido de acreedores extranjeros (que reclaman más de 473 millones de dólares), la justicia de Nueva York inició un proceso de descubrimiento de activos relacionado con Vicentin.

Se sospecha de las transferencias electrónicas bancarias de Vicentin entre sus filiales, movimientos de sus ejecutivos, entre ellos mismos, y entre los miembros de las familias que controlan el grupo (usando a la vez algunas de las tantas firmas del grupo).

En el país existe un tema musical que suele utilizarse popularmente para relacionar con el movimiento narco. Se llama La Novia, que inmortalizara Antonio Prieto. En uno de sus párrafos dice: “blanca y radiante va la novia”. Lo de “blanca y radiante” refiere –popularmente- al paso de cocaína. De allí que resultaba común en la zona portuaria del sus santafesino que al pasar algún buque cargado de cereales, se hiciera referencia al mismo entonando: “blanca y radiante va la novia”…

La imposibilidad de pagos del grupo Vicentín (una semana después de recibir otro crédito otorgado por el gobierno de Mauricio Macri), ha sido la demostración de la prepotencia del poder, de la impunidad (a ambos lados del mostrador) y de un nuevo caso de muestra de la mayor irresponsabilidad empresarial. Es de esperar que en la investigación (si avanza), el árbol no tape el bosque…


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