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Un interrogante que necesita rápida respuesta desde el gobierno argentino

Qué pasa con el negocio porcino entre Argentina y China…?

Redacción Argentina :: 20.01.21

Inesperadamente comenzaron a aparecer desde el mes de julio de 2020, artículos, opiniones, advertencias y ‘análisis’ referidos al negocio porcino argentino.

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare) Inesperadamente comenzaron a aparecer desde el mes de julio de 2020, artículos, opiniones, advertencias y ‘análisis’ referidos al negocio porcino argentino.

Todos ellos ‘preocupados’ porque desde China se han interesado en instalar grandes granjas de cría de porcinos en el país.

Las preguntas que surgen son varias: Los que se quejan son defensores de los porcinos? Los que se quejan son defensores del medio ambiente? Los que se quejan son defensores de la producción nacional? Los que se quejan son importadores de cerdos estadounidenses (que se benefician por el permiso de Mauricio Macri)? Los que se quejan son vegetarianos y/o veganos?

Bueno; ante tantas posibilidades, puede que exista un poco de cada una de esas respuestas al tema en general.

Lo llamativo es que hasta que no se conoció el interés chino en producir en el país… ninguno de ellos se acordó de los derechos de los porcinos, ni del medio ambiente, ni de la producción local, ni del negocio importador, ni de quienes no consumen carnes, y mucho menos del precio de dicha carne…

Por lo cual se debe sospechar de todo. Máxime que los medios de comunicación hegemónicos (alineados con el imperio anglo-sajón) se han dedicado a otorgarle máxima cobertura, atención y “preocupación” a estos temas.

El 6-7-2020 un comunicado de Cancillería informó sobre el encuentro del canciller Felipe Solá y el ministro de Comercio de la República Popular China, Zhong Shan, donde analizaron el proyecto de producción de carne porcina para su exportación al país asiático. La idea sería la de duplicar en 5 años la producción del país. Ello generó la reacción antes referida.

Se dice que se instalarían unas 25 granjas en suelo argentino, con una inversión (en 2/3 años) de 3.500 millones de dólares, para producir 900.000 toneladas adicionales (hoy se producen 700.000).

Los detractores más duros rechazaron que Argentina se transforme en “una factoria de cerdos”, como en una “fábrica de nuevas pandemias” (adoptando el discurso de EEUU que responsabiliza a China del coronavirus mundial).

Es cierto que lo que está en juego no es una simple producción más grande o menos grande de carne porcina. Acá lo que está en juego es qué papel va a cumplir Argentina en un mundo capitalista en crisis, con modelos agroindustriales y ambientales no sustentables.

Inclusive algunos aparecieron como planteando la poblemática en base a defender la ecología y/o defender la economía, llevando la situación a una innecesaria puja. Porque la ecología no se opone a la economía, y el ambientalismo no es contrario al desarrollo. La cuestión es saber que se puede hacer para compatibilizar y reducir la agresión capitalista actual, y futura.

También están los que aparecen defendiendo la producción local, cuando en verdad ello no les interesa en absoluto y a lo que le temen es a perder su espacio ante una futura competencia (por cierto) agresiva y desigual.

Se habla de mayor producción de maíz que será necesaria para alimentar decenas de miles de cerdos, y también de la cantidad de puestos laborales que (dicen) se crearían.

Es bueno tener presente que la sojización de los campos ha llevado a la pérdida de granjas y tambos. Tanto que Argentina importaba cerdos de Brasil…

Del lado de los ‘industrialistas’ su voz defiende las megagranjas porque ello significaría venderle a los chinos carne porcina (con valor agregado, al ser engordados con alimentos de campos argentinos) a un valor elevado, y dejar de venderle soja (para que ellos alimenten a los cerdos chinos).

Un tema interesante (y no menor, por supuesto), estaría en saber quiénes serían los dueños de esas 25 megagranjas. Inversionistas chinos…? Inversionistas argentinos…? Terceros inversionistas…?

Y dentro de ello, cual sería -en definitiva- el modelo productivo argentino…? Qué intervención tendría el estado…? Parte de esa producción podría quedar en el mercado interno (apropiándose dicho sector del mismo)…?

El último brote de Peste Porcina Africana (PPA) sufrido por los chinos hizo que se sacrificaran más de 200 millones de cerdos, cayendo su producción nacional en más del 20%. Acaso China no posee espacio físico para instalar estas granjas…? Las autoridades chinas quieren evitar los riesgos de grandes problemas sanitarios en su país…?

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha advertido que la gripe porcina tiene potencial pandémico. Ella podría mutar y transformarse en infecciosa para los seres humanos…? Los chinos buscan minimizar en su país los riesgos sanitarios…?

Lo que está claro es que China elige a Argentina para producir; para comprar seguro. No para crearse un problema. Ello es así porque el país posee gran seguridad sanitaria. Las megagranjas ya existen en otros países del mundo y no se han presentado problemas como lo que se pre-anuncian para el futuro en el país.

Por otra parte, han aparecido en Argentina los preocupados por el precio de la carne porcina. Argumentan que los chinos tendrán el control al concentrar la producción (y comercialización) y fijarán (impondrán) el precio final. Con lo cual desplazarán a los pequeños y medianos productores argentinos. El interrogante actual es saber: Estos productores hoy fijan el precio según la realidad socioeconómica argentina, o por el contrario lo hacen mirando el valor del dólar, de la carne vacuna, del pollo, y su ambición por ganar dinero sin que ni los consumidores ni el estado argentino intervengan en el precio final…?

Es conveniente dejar de lado esta idea, en una etapa post-pandémica…? No existen propuestas alternativas…? No sería conveniente (a imitación de cuando se discutió la Ley de Medios Audiovisuales), llevar a todo el país el tema y que del debate y participación surja una propuesta viable y abarcativa…?

Argentina decidió apostar por una alianza estratégica con China. Se trata del país que lidera el comercio mundial y que sigue avanzando en sus necesidades alimenticias. Es conveniente darle la espalda a esta oportunidad, sin siquiera generar una amplia discusión interna…?

Si el tema es tan importante y transformador para el país, porque no se constituye una suerte de corporación estatal que lleve adelante el proyecto de las 25 megagranjas, y así lograr que las ganancias, en lugar de irse a manos superconcentradas (del negocio), queden en manos del estado argentino…?

Se habla de equilibrar la balanza comercial (entre lo importado y lo exportado): Porque no se aprovecha esta oportunidad para que el estado recaude directamente y que luego reinvierta en mejoras directas para la sociedad…?

No podrían servir las 25 megagranjas en puntales y motores de las economías regionales, al distribuirlas territorialmente en base a un proyecto nacional (y provinciales) de desarrollo…? Acaso no se generarán puestos laborales, más producción maicera, provisión de insumos, a la vez que se puede trabajar en la defensa del medio ambiente, el cuidado de la biodiversidad y los ecosistemas…?

Desde la embajada de EEUU (se sabe) han lanzado advertencias a medios de prensa, políticos, legisladores y periodistas amigos, respecto a la peligrosidad de este proyecto chino. Sin embargo, EEUU es un excelente proveedor actual de alimentos a dicho país asiático. Además, cómo es posible que EEUU se asuste de la política china, cuando ellos mismos (a través de sus multinacionales) controlan la agroindustria en Argentina…

Si los chinos están interesados en la producción porcina en Argentina, lo interesante sería que desde el gobierno argentino piensen tal situación desde las necesidades propias, y no desde las de China. Mucho menos, desde una relación de dependencia y subordinación.


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