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Vacunas-Racismo

La industria farmacéutica se viste de muerte

Javier Cortines :: 21.05.21

La pandemia, que ya ha causado más de tres millones de muertos e infectado a 160 millones de personas, ha demostrado una vez más que la plutocracia prioriza el bienestar de los ricos y actúa con obsceno “racismo criminal” contra los países del tercer mundo que históricamente han sido esclavizados, explotados o ignorados

La industria farmacéutica, sabiendo que “el bichito” iba a mutar en gallina de los huevos de oro, se frotó las manos para inundar los mercados de vacunas que pondrían de nuevo “un precio a la vida”. Los inversores y Cía acumularían fortunas para seguir construyendo un modelo de sociedad donde el control masivo sustituye a la libertad y la democracia es amputada en aras de “la inmunidad de rebaño” .

Los laboratorios, cuyos nombres todos conocemos, pronto nos mostraron su lado más oscuro y, con una falta de ética y empatía que clama al cielo, fueron vendiendo sus vacunas al mejor postor. Los Gobiernos aprovecharon la ocasión para sembrar miedo y desviar el foco de “los problemas más graves y urgentes”. Su receta: pelear para regresar a la sociedad ideal, la del adagio del “burro, la noria, el palo y la zanahoria”.

La pandemia, que ya ha causado más de tres millones de muertos e infectado a 160 millones de personas, ha demostrado una vez más que la plutocracia prioriza el bienestar de los ricos y actúa con obsceno “racismo criminal” contra los países del tercer mundo que históricamente han sido esclavizados, explotados o ignorados. Nadie se molesta en limpiar la sangre, aunque sea por una cuestión de “estética”.

Es difícil comprender como los pueblos, acobardados por la pandemia y por el temor de que les quiten el trozo de tarta que les regala “Papa Noel”, no se rebelen contra Gobiernos ambiguos y la avaricia de los laboratorios-fantasma que aspiran a hacer “el negocio del milenio” aprovechando el sufrimiento de los débiles y de los que no tiene dinero ni medios para vacunarse en Dubai o en las playas de Miami.

Hoy día la rebelión es una necesidad. Si dejamos nuestras vidas en manos de los políticos que siguen las directrices de Bruselas y de la Casa Blanca, estamos aceptando una “parálisis cerebral” que nos llevará, en silla de ruedas, a la puerta del acantilado donde deciden la vida o la muerte esos robots-policías de la Era del Post-coronavirus.

Ahora EEUU, que ya ha vacunado a gran parte de su población, al igual que Reino Unido e Israel, dice a través de la boquita de Biden que se deben liberalizar las patentes para salvar a “todo el mundo”. Otra vez llegan los buenos «tras haber despreciado vacunas, como la china o la rusa, que podrían haber ahorrado muerte, hambrunas y sufrimiento a gran parte del mundo, y protegido su economía y millones de puestos de trabajo».

La Unión Europea tiene el corazón partido y no sabe qué hacer mientras la gente del tercer mundo, encabezados por India (donde la gente muere diariamente en la calle) vive en un auténtico infierno.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo recientemente, relajada, con el clítoris apaciguado, que Europa “está abierta a todas las propuestas” pero dio a entender que la liberación de las patentes es una salvajada. La UE, que cada vez representa menos a los europeos de a pie, defiende así su rechazo neofascista a liberalizar las patentes : “¿Y si viene otra pandemia, quien se va a molestar en fabricar vacunas?”.

El negocio de las vacunas produce réditos políticos y económicos. Los países que gestionen bien la pandemia avanzarán décadas sobre los que se quedarán en la estacada, allí donde la frontera es alambrada. Como siempre, el gran perdedor será el pueblo. La casta está a salvo. Si en su país las cosas empeoran, queda el exilio de oro.

En España y en muchos países de la aldea global la gestión es patética. La manipulación y la mentira “no nos hace libres”, nos hace ignorantes, condición idónea para convertirnos en seres agradecidos, sumisos.

Sobre los botellones o fiestas desbocadas de una parte de la juventud se deduce que para ese colectivo es más importante divertirse que la salud de los mayores. Tampoco se descarta que muchos de ellos odien a sus padres y/o a “los abuelos de la patria” (consciente o inconscientemente) y sueñen con asesinarlos virtualmente.

Por otra parte, los mensajes confusos y ambiguos de los Gobiernos (muchos títeres de los plutócratas y del “Gran Hermano) explican claramente la reacción del rebaño. Cuando no hay pastor ni integridad moral y se huele la llegada del lobo, se produce la diáspora de las ovejas descarriadas. El baile terminará cuando los buzos exploren los palacios venecianos y las máscaras devoren el verdadero rostro del hombre.

Blog del autor: Nilo Homérico


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