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Los talibanes entre metales preciosos y drogas

Rodolfo Faggioni corresponsal en italia :: 26.08.21

Afganistán se caracteriza por tener un terreno árido y montañoso dominado por el Hindu Kush. Los países occidentales han demostrando siempre gran interés, no sólo por su posición estratégica: se encuentra en el cruce de caminos entre Europa y Asia y sino por la alta concentración de minerales en su subsuelo.

Los primeros en comprender el potencial escondido en el subsuelo afgano fueron los soviéticos involucrados en una invasión muy complicada que terminó con la retirada en 1989. Sin embargo, fue cuando la CIA tomó posesión de la documentación elaborada por los expertos de Moscú luego del derrocamiento de los talibanes por parte del ejército estadounidense en el 2021.

En el 2006 los analistas del Servicio Geológico de los Estados Unidos. llamados apresuradamente de Irak donde estaban participando en estudios petrolíferos, se enteraron de que Afganistán tenía un potencial oculto en sus entrañas. Luego de una serie de reconocimientos, los expertos establecieron que en esas tierras áridas e inhóspitas, habia 6º millones de toneladas de cobre, 2,2 millones de toneladas de hierro, 1,4 millones de toneladas de tierras raras, así como oro, plata, zinc, litio y mercurio.

El estudio elaborado por los geólogos estadounidenses no tuvo proseguimiento. El materiale depositado en el suelo afgano permaneció allí en espera de un nuevo “estudio” y quizás ahora toque a los chinos trabajarlos en medio del esceptisismo internacional. El temor es que ahora China tenga el control sobre materiales estratégicos.

La droga es la principal fuente de financiamento de los talibanes, cubre alrededor del 10% del PIB afgano y el valor de sus exportaciones excede el de todos los productos legales. La promesa de los autodenominados “estudiantes coránicos” de sofocar la propagación de la amapola de opio, en un País en del que, según las Naciones Unidas más del 90% de la producción mundial proviene de Afganistán

De Helmand a Kandahar, pasando por Oruzgan y Bagdihs, las provincias del suroeste de Afganistán han representado durante décadas el Eldorado de la amapola de la que se obtiene la savia para la producción de heroína y morfina. En esas áreas, las hectáreas dedicadas a estas plantaciones son decenas de miles.

Actualmente se ha convertido en una actividad criminal controlada por lo “señores de la guerra” que emplean más de medio millón de campesinos en las plantaciones, lo que les hace acumular enormes riquezas.


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