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El resentimiento eclesial

*Iván Canelas Alurralde  :: 07.09.21

Con la llegada de Evo a la presidencia, el 22 de enero de 2006, terminó la enajenación de las empresas públicas y de los recursos naturales, la injerencia extranjera, principalmente de los Estados Unidos y el neoliberalismo que vendió, entregó y regaló todo.

Muchos sectores perdieron sus privilegios, sobre todo aquellos que vivían de los recursos del Estado. La nueva Constitución de 2009 cambió la República a Estado Plurinacional, hizo una Bolivia más equitativa e igualitaria. Reconoció a sectores que siempre estuvieron marginados, les otorgó derechos y estableció el libre culto.

La Iglesia Católica echó el grito al cielo, no tuvo respuesta por supuesto, porque las enseñanzas de Jesús están dirigidas a luchar por la igualdad, dignidad, su opción por los pobres es irrenunciable. La jerarquía católica perdió privilegios, no sólo económicos, sino de poder y no sólo religiosos, sino políticos.

Hay que reconocer que hay sacerdotes que hacen lo posible para andar por las sendas de justicia que Jesús mostró en los evangelios, sobre todo aquellos que comparten sus enseñanzas con la gente pobre, humilde y más necesitada que generalmente viven en las zonas rurales y suburbanas. Quizá es bueno mencionar a Mauricio Lefebvre y Luis Espinal que lucharon contra tanta injusticia y fueron asesinados.

Pero también están los de la jerarquía, aquellos que comen todos los días en mantel blanco, a los que les gusta codearse con el poder, que olvidaron la opción de vivir por lo pobres y la importancia de compartir lo que tienes, no lo que te sobra, con los que más necesitan.

Esta jerarquía fue siempre crítica al gobierno del MAS. Hubo algunos que decían que Satanás vivía en el Palacio, otros participaron en bloqueos de la oposición política, sacando una mesa a la calle, con una resistente silla, la cruz, la imagen de la Virgen y su Coca-Cola.

Participaron del golpe de noviembre de 2019. Apoyaron la violencia principalmente desde el Templo de Cala Cala en la ciudad de Cochabamba, del templo de San Clemente en Potosí cuando Marco, el hermano del entonces presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, era llevado desnudo a la plaza amenazado de muerte. Intentó refugiarse ahí, pero el párroco se lo negó. Alentaron la violencia de los motoqueros y la Juventud Cruceñista que patearon, insultaron, discriminaron a mujeres que vestían pollera y a personas que rechazaron la asonada golpista.

He buscado en vano, en medios y redes sociales, una declaración, una palabra, una reflexión, algo que hubieran dicho durante el gobierno de Añez y las andanzas de Murillo, para que se respeten los derechos humanos de los detenidos y perseguidos durante y después del golpe, pero no encontré nada.

Por qué tanto rencor, ¿por qué dejaron de ser la Iglesia oficial? Dónde está el amar a tu prójimo como a ti mismo, el dar la otra mejilla, el no mentir, tener la opción por los pobres. Deberían aprender a ser hacedores de la palabra, eso los salvará. (Iván Canelas Alurralde es periodista)

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