Argentina

Aguer se quedó en el 55

Nuevamente el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, con una declaración profundamente política. Hacia el pasado reciente, el presente y el futuro.

Nuevamente el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, con una declaración profundamente política. Hacia el pasado reciente, el presente y el futuro. Si bien advirtió sobre el “despropósito del consumismo”, no dudó en cuestionar la política del anterior gobierno peronista al calificar la existencia del “consumo subsidiado por el estado”. Y avisó que ahora se afronta que “va a doler terriblemente la abstinencia de las compras”. Posteriormente, como para no quedar afuera del clásico pensamiento neoliberal reclamó la “creación de trabajo genuino”. Con total dureza atacó al peronismo porque en el país “ha reinado el consumismo, alentado desde arriba como una ilusión”.

Que eso era un “problema político” pero “sobre todo es un problema moral, ético, de visión de la vida, de manera de encararla”. Quizás sin entender lo que significa poder acceder a bienes y servicios de los que el capitalismo más duro negó por décadas. Épocas –bien vale recordarlo- en que Aguer no solía salir a reclamar para que los pobres y sectores populares dispusieran del derecho de acceder a ellos. Hablando como si fuera el mismísimo ministro de Economía del actual gobierno, apuntó que “comprar lo que no se necesita con la plata que no se tiene” era “lo que ha ocurrido en los últimos años en la Argentina donde ha habido un show de compras, pues parece que en los últimos años era fácil comprar. Parecería que era barato comprar con créditos infinitos o con subsidios… un efecto de teorías y decisiones macroeconómicas, y es que se ha identificado equivocadamente el desarrollo auténtico con el crecimiento y con un crecimiento basado en el consumo y un consumo subsidiado por el Estado”.

Tomando como cierto las expresiones del macrismo en cuanto a “la herencia recibida”, el arzobispo hablando televisivamente alertó que “es lógico que, ahora, el Estado no tenga ni un mango partido por la mitad y llegamos a esta situación que vamos a tener que enfrentar. El problema es que hemos adquirido el hábito del consumismo. Nos va a doler terriblemente la abstinencia de las compras, el cuidar la energía tratando de no dejar luces innecesariamente encendidas y tantas otras cosas que tenemos que moderar porque los bolsillos no nos dan”. Posteriormente apuntó a disponer de un Estado ausente, como sostienen los neoliberales: “no con un Estado que se mete en todo y se acostumbra a la autofagia, a comerse a sí mismo sacando plata a todas sus instituciones y dándole a la maquinita de imprimir papeles que cada vez valen menos. Cuando se rompen los platos siempre hay que preguntar quién los paga, y ¿quién los paga? Lamentablemente siempre pagan más los más pobres”. Resulta saludable que Aguer salga con semejantes expresiones.

Porque así como los golpistas de 1955 tuvieron sus bendiciones, apoyos y comuniones desde las iglesias, particularmente desde la super-estructura católica, en estos momentos debía tener su misma expresión. Y él no dudó en asumirla. Si bien las etapas no se repiten, pues en aquella década necesitaron de los militares, ahora el neoliberalismo y la derecha llegó al gobierno con los votos. Los apoyos, en ambos casos, internacionales -desde Gran Bretaña, la Unión Soviética, los europeos y Washington - y sociales locales, son los mismos. La única –e importante- excepción es la del Vaticano. Porque este Papa Francisco está muy lejos del neoliberalismo. Él reclama que los excluidos tengan su lugar y accedan a lo que son derechos conculcados. Posiblemente cuando Mauricio Macri fue recibido por Francisco, Aguer leía La Nación. No importa; su claridad resulta esclarecedora y demuestra que se ha quedado en el ’55 (*)

(*) El ‘55, refiere al año 1955 en que se produjeron un criminal bombardeo en Plaza de Mayo, asesinando a más de 330 civiles y al golpe de Estado posterior -de setiembre- donde fue derrocado el gobierno constitucional de Juan D. Perón.

Publicado en PrensaMare: www.prensamare.com.ar

SANTA FE-ARGENTINA ( Rodolfo O. Gianfelici)