La cultura del odio goza de excelente salud en Argentina

Al final, el odio no pudo con Cristina…

Desde que sufrió una inesperada (para él y los medios hegemónicos) derrota en las urnas, Mauricio Macri ha intentado algunos golpes de efectos, apelando al odio, el resentimiento y su clara mediocridad intelectual.

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare) Desde que sufrió una inesperada (para él y los medios hegemónicos) derrota en las urnas, Mauricio Macri ha intentado algunos golpes de efectos, apelando al odio, el resentimiento y su clara mediocridad intelectual.

No se puede esperar otra cosa de un personaje tan limitado, incapaz, dañino y torpe. Designó a dedo a Patricia Bullrich al frente del partido PRO, para que fuera la todoterreno opositora, violenta y agresiva. Y ella cumplió.

El resto de sus peones, alfiles, caballos y alfuna dama… también cumplieron. Fuera por acciones, por omisiones, por silencios o por mediáticos. Todo suma… dirá Macri.

Desde que dejaron el gobierno, macristas, neoliberales, antiperonistas, radicales, aristas y coalicionistas no han sido capaces de hacer un solo aporte racional o pensante. Solo es oposicionismo puro. Odio.

Macri, se burló de los cuidados ante el coronavirus y se fue de visita social a Paraguay. Luego se marchó a descansar con su cónyuge a Francia, desde donde halagó la “libertad” francesa. También convocó a “resistir” (¿?).

Regresó al país y siguió violando las normas y recomendaciones de seguridad sanitaria y recibió a intendentes macristas. Finalmente reapareció para ofrecer una serie de expresiones propias de una persona que no entiende de política, que es un bruto convencido, que carece de la menor compresión de lo que es la realidad social. Solo aportó más odio.

Porqué todo esto…?

Porque él es así. Un millonario acostumbrado a tomar a todos por empleados o sirvientes; cuasi-esclavos. Para él no existen los ciudadanos; solo votantes que deben respaldarlo. Si no lo hacen, les responde con odio y destrucción, como lo hizo tras perder en las elecciones Paso, amenazando a la gente y provocando una megadevaluación (o sea: empobrecimientos).

Al necio; al inepto; al torpe; al que no aprende, solo se le debe responder con hechos incontrastables, palpables, para obligarlo a pensar. No a cambiar; este tipo de personas no lo hacen jamás; al contrario: a medida que pasan los años y sufren reveses, se vuelven cada vez peor (allá ellos).

Macri fue el protagonista de la más extensa campaña política que se haya llevado adelante en el país. Se extendió por casi una década, en que los medios hegemónicos lo protegieron y a la vez desarrollaron toda su capacidad maligna en contra de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Tuvieron un gran triunfo al convertirlo en presidente. Fue allí que creyeron estar ante el final de Cristina. Repitieron lo mismo que los criminales Pedro Aramburu e Isaac F. Rojas (y sus socios) en 1955 con Juan D. Perón. Repitieron lo mismo que los criminales Jorge Videla, Orlando Agosti y Eduardo Massera (y sus socios) en 1976. Inclusive repitieron el mismo pensamiento de la borrachera radical de 1983, que con un supuesto ‘tercer movimiento histórico’ decretó la muerte del peronismo…

Cristina a partir de diciembre de 2015 se transformó en el centro de todos los ataques y las persecuciones; fue criminalizada; los medios hegemónicos (y sus socios) la bastardearon. Todos unidos para tratar de encarcelarla (sin poderlo).

Kichner finalizó su mandato con tal nivel de aprobación, que le dejó servido el triunfo a Cristina Fernández en 2007. Ella realiza una buena gestión; debió soportar la maniobra desestabilizadora de las cuatro patronales del campo, perdió las elecciones legislativas en 2009, pero arrasa y obtiene su reelección con el 55% de los votos en 2011. Logró 10 puntos más que los obtenidos al ser electa por primera vez en 2007.

Antes que se votara en 2011, los medios hegemónicos pre-anunciaban el final del “kirchnerismo”…

En 2015, con todo el andamiaje del establishment y el odio desde los medios y la oposición, el candidato de Cristina Fernández (Daniel Scioli) logra el 48% de los votos, cayendo por 2 puntos ante Macri.

En 2017 Cristina es electa senadora y se convierte en la opositora que logra más votos en el país: superó los 3 millones, en medio de 2 años de persecuciones y mentiras.

En 2019 Alberto Fernández (designado por Cristina) y ella misma gana en primera vuelta las presidenciales con el 48%. Superó con claridad a Macri que en 4 años de administración perdió 10 puntos (respecto a los logrados en 2015). Transformándose así, en el primer candidato a la reelección en Argentina en perder.

En medio de un país machista, y de un discurso machista, ella “le prestó” su caudal electoral a un hombre (Alberto Fernández), pero debió integrar la fórmula para asegurar el triunfo. La misma que daban “por muerta” en 2015…

Se podría hacer un listado de opinólogos, ‘analistas’, ‘especialistas’, comentaristas, y editorialistas (inclusive un médico parlanchín del clarinetista Canal 13) que pre-anunciaron el final de Cristina y su derrota.

Todos movidos por el odio, el dinero (se alquilan al neoliberalismo de turno) y la incapacidad, sin siquiera entender de la historia.

Durante años todos ellos buscaron por cualquier medio instalar quienes eran los ‘peronistas buenos’ y quienes los malos (o “kirchneristas”, se entiende…). Y… fracasaron

No pudieron destruirla, sino que ella fue la mentora y gestora de la unidad de todo el peronismo para asestarle un golpe electoral histórico al proyecto más antinacional y más antipopular que se haya conocido en etapas democráticas en el país.

Lógicamente que no existió magia alguna, como tampoco una sola causal para el triunfo de Fernández-Fernández. Pero lo cierto es que en 2015, como en 2017, como en 2019 y ahora mismo, en 2020, Cristina continúa siendo la política que más capacidad demuestra y más votos colecta.

No es necesario realizar una comparativa. Pero por si alguien le quedan dudas, citemos: Macri, Elisa Carrió, Eduardo Duhalde, Juan Schiaretti, Ricardo López Murphy, Luis Zamora, Martín Lousteau, Miguel A. Pichetto, María E. Vidal, Néstor Pitrola, Horacio Rodríguez Larreta, José Wermus (Jorge Altamira), Nicolás Del Caño, Sergio Massa…

Ante esta realidad, muchos peronistas se preguntan cuándo Cristina Fernández comenzará a devolverle tanta lealtad de sus votantes, en medio del actual gobierno peronista…?