Los incendiarios políticos y mediáticos están inquietos

Argentina y su negociación de la deuda externa

Mauricio Macri dejó una bomba a punto de estallar; se llama deuda externa. Impagable, y con vencimientos escalonados a breve plazo, para condicionar a cualquiera. Lo hizo por irresponsable y atentando los intereses nacionales. No existió error alguno. Fue algo perfectamente planificado y concretado ‘con éxito’ (para neoliberales, derechistas, usureros y el capital financiero internacional). Dejó al país en default, con el vergonzante respaldo de la prensa hegemónica. Y el silencio cómplice de la dirigencia en general.

Este gobierno peronista, en medio de la pandemia hizo una propuesta a los acreedores. La respuesta fue negativa, pero… se sabe que ellos están interesados en negociar. Porque? Porque lo que viene es un mundo caótico, y los acreedores desean tratar con Argentina y buscar un acuerdo rápido (si es posible) y lo mejor para ellos (si es posible).
Pero está claro que ellos mismos tienen urgencias, que en tiempos normales, no hubieran mostrado. Es más: hubieran apostado a que Argentina “estallara” asfixiada y sin recursos, para condicionarla aún más. Pero el panorama mundial cambió. Hoy y mañana. Por ello tratan de buscar “algo” seguro; de allí que se hayan predispuesto a negociar.

Inclusive las herramientas locales que posee el capital financiero internacional -que son los medios de prensa hegemónicos-, han preferido “no atacar” tanto. Se mantienen expectantes. No porque les interese el país y sus habitantes, sino porque forma parte de la estrategia de los acreedores internacionales.
Es así que, dentro de este panorama, la estrategia de Cristina Fernández y quienes la apoyan en la postura ante los acreedores, sigue firma y avanzando. Tanto que esos medios hegemónicos prefieren ocultarla, ignorarla y disimular que ella participa del esquema propuesto por Argentina a los acreedores.
Esta realidad negociadora es impensable para los irresponsables de llevar el país a esta situación de deuda, para la prensa claudicante, para la mediocre oposición, para los economistas neoliberales, y hasta para dos o tres embajadas muy preocupadas en que Argentina se vea obligada a realizar un pésimo acuerdo…

Los incendiarios políticos y mediáticos están inquietos. Este gobierno no se ha rendido de urgencia, como le reclamaban. Una cosa era el gobierno del PRO-UCR, manso ante los fondos buitres y entregado al FMI. Los que atacaban y destrataban al actualministro de Economía, Martín Guzmán, no solo fueron irrespetuosos y mostraron de qué ‘lado del mostrador’ estaban, sino que se equivocaron, y mucho!
Es bueno aclararlo (como al pasar) que los medios no informan, sino que forman parte del mega-negocio. Tanto es así que se sabe que el grupo Clarín es acreedor de Argentina (¡!).

De allí que al informar en verdad, des-informan. Ocultan que dicen lo que ellos quiere que suceda, sin importarle el país y sus ciudadanos.
Inclusive ocultan o menosprecian que la propuesta de pago argentina ha logrado tener importantes respaldos internacionales. Es que ese silencio tenía por objetivo el “aislar” al ministro Guzmán, para hacerlo caer y colocar en su lugar a alguno de sus “expertos” amigos, para cerrar un acuerdo entreguista.
Lo cierto es que Guzmán lleva adelante la propuesta que elaboraron Alberto Fernández y Cristina Fernández, con el respaldo de los gobernadores argentinos. Un dato no menor, en un país donde los medios siguen alimentando la confrontación, el divisionismo y el odio (que ellos mismo han denominado “grieta”).

Pero quizás lo que más molesta y causa pánico a estos poderosos grupos de poder y de presión, es que el gobierno asumido en diciembre de 2015 y que se acerca al primer medio año de gestión, ha venido resolviendo los problemas, afrontando la pandemia, teniendo presencia del Estado, administrando un país en default, conduciendo una sociedad partida por el odio, elaborando una propuesta de pago, y –particularmente- mostrando unidad política.
Nadie desconoce que Cristina Fernández y Máximo Kirchner fueron los principalísimos gestores de la unidad peronista en 2019, que le asestó una durísima derrota al neoliberalismo y la derecha que representaba Macri. El primer presidente argentino que buscó la reelección… y perdió.
Esa unidad que tenía como objetivo derrotar a Macri, se mantiene en plena dificilísima gestión. Y eso les preocupa.
Y tan preocupados están que se han “olvidado” de informar como marcha el proceso de negociación entre el gobierno y los acreedores. Un “olvido” nada honesto por cierto, pues ocultan al grueso de la sociedad a la que des-informan, que los poderosos acreedores han aceptado el concepto principal de cómo negociar propuesto por Alberto-Cristina-Guzmán (¡!).

Si. Los acreedores han respondido por escrito, lo que significa que ya están negociando, y aceptan las condiciones de Argentina. Porque sus respuestas tienen en cuenta la sustentabilidad de la deuda, la reducción de la tasa de interés, y que se deben prorrogar las fechas de vencimientos de pagos.
Pero no solo eso, sino que hasta el FMI se transformó en aliado del planteo argentino (porqué lo hace, es otro tema que no entra en tratamiento y consideración ahora). A ese apoyo debe agregarse que las gestiones políticas y diplomáticas del gobierno argentino también han dado resultado.
Tanto es así que potencias como Francia y Alemania, junto a Italia y España, le dan apoyo a la propuesta argentina. Y si todo eso ya ‘molesta’ a los analistas, dirigentes y mediáticos incendiarios, aparece Washington manteniendo una posición expectante. O lo que es lo mismo: de aceptación a la propuesta de Argentina.

Lo cual no es un dato menor, si se tiene en cuenta que muchas de las cabezas de los grupos acreedores mantienen estrechísimos lazos con el poder económico, político, diplomático, financiero y militar de EEUU.

Acaso alguien de la derecha y el neoliberalismo que aplaudió a rabiar el desastre que azotó al país entre 2015 y 2019 iba a imaginar este panorama…? Claro que no. Si durante esos catastróficos años, los principalísimos políticos de Francia, Alemania, Italia, España y EEUU (junto al FMI)… aplaudían, felicitaban y halagaban a Macri y compañía.

La situación ha cambiado tanto, y el prestigio del gobierno argentino en medio de la pandemia es tan valorado, que ello ha llevado a que las maniobras con el dólar no hayan alcanzado -a nivel casero- lo que esperaban sus ejecutores. Inclusive Argentina no ha pagado los intereses de 3 bonos, y el país no estalló. Inclusive los medios hegemónicos se han visto ‘obligados’ a “dejar pasar” este tema, que en otra situación política interna, regional e internacional, hubiera sido transformada en un caos mediático.

En medio de un mundo con un futuro impredecible y donde solo los poquísimos ricos se han vuelto aún más ricos, la situación argentina está dentro de los carriles normales, pese al caos y default dejado por Macri ysus amigos.

Lo concreto es que el país negocia, y como en toda acción de estas características, habrá idas y vueltas, tires y aflojes; pero se negocia, que es lo importante. La idea de Alberto-Cristina-Guzmán fue la de elaborar algo creíble y cumplible; y los propios acreedores así tomaron la propuesta argentina, más allá que (lógicamente) la rechazaran.

Pero todos se han sentado a la mesa, aceptando la base negociadora (condiciones) establecidas por la propuesta argentina. Lo valorable –y no es poco- es que Argentina no aceptó las presiones y las recomendaciones del establishment; no se subordinó a los acreedores, para “contentarlos” y sellar un rápido acuerdo.

Y dentro de esa estrategia, los que ahora tienen una cierta urgencia para acordar son los acreedores. Nada está definido, ni se resolverá en horas o días. Se trata de una ardua negociaicón, con una Argentina tratando de mantenerse de pie, ante un grupo de rivales con todo tipo de herramientas para ‘golpear’. La ventaja de los argentinos que defienden esta oferta es que el mundo comenzó a cambiar (con la pandemia).

Este sentarse a negociar con estas condiciones aceptadas por los acreedores deja en claro que ellos aceptan que no están ante Macri y sus amigotes, sino ante otro gobierno que defiende otros intereses. Lógicamente que esta propuesta no es la óptima que muchos deseaban; pero es la posible; la que permite negociar; la que posibilita que el país no “estalle”, como desean ciertos acreedores, políticos locales y medios serviles.

La decisión de Alberto antes de dar a conocer la nueva propuesta de pago, fue la de mostrar un país predecible. Por ello, en medio de un momento difícil, de debibilidad y de fuertes presiones, envió un claro mensaje a los careedores, destinando 4.571 millones de dólares (de las reservas) para cancelar intereses y capital de la deuda.

Luego les hizo conocer lo que el país podría asumir como nuevo compromiso, con una oferta inicial que equivalía a 41 dólares (valor presente de los nuevos bonos). Lo hizo conociendo que los acreedores reclamaban cobrar un valor de 70 a 65 dólares (en enero 2020).

Los acreedores rechazaron la oferta argentina; aceptaron el mecanismo de negociación; y esperan una contra-oferta argentina.
Posiblemente cuando se arribe al acuerdo, Argentina termine pagando 50 o 51 o 52 o 53 dólares por bono, a 20 años. La respuesta de los acreedores ya ha dejado en claro que no reclaman aquellos 70 a 65 dólares de inicios de año.

Estamos hablando de un ‘ahorro’ argentino que superaría los 30.000 millones de dólares. Es decir: 2 fondos buitres de los pagado por Macri…!
Pero lo destacado es que en medio de la pandemia y cuando el Estado argentino realiza importantes aportes de recursos, que se contrapone con el pensamiento neoliberal/derechista, los acreedores (que son precisamente neoliberales/derechistas), le están otorgando un voto de confianza al gobierno de Alberto Fernández.

No es un dato menor. Porque este poderoso sector, a su amigo y halagado Macri, lo presionaron y le hicieron pagar a los fondos buitres todo, absolutamente todo, lo que éstos reclamaban. Y ahora con el gobierno peronista, se sientan a negociar…

Resulta claro (por eso ningún medio hegemónico lo cita o recuerda) que Alberto tomó como parámetro o referencia de negociación, lo hecho por Néstor Kirchner años atrás. El propio Fernández era en 2005 Jefe de Gabinete con el país en default. El canje organizado por el presidente resultó un gran triunfo y éxito para el país. Fueron 38 meses de negociaciones, con los medios hegemónicos atacando constantemente a la estrategia argentina. Al final ellos mismos también fueron derrotados.

Kirchner no aceptó imposiciones; no se apuró; no aceptó las ‘recomendaciones’ mediáticas; y mucho menos hizo caso a los ‘consejos’ de pagar más para ser confiables ante el mundo (¿?)…

Tanto en 2005 como en 2020, las propuestas argentinas presentan quita de capital, y de intereses.
En 2003 Argentina ofertó pagar de 8 a 10 dólares cada 100. Lo que se lo rechazaron. Al año siguiente le ofreció a los bonistas 30 dólares cada 100. Y allí de manera contundente, el 76% lo aceptó. Y cuando se reabrió la negociación en el 2010 (primer gobierno de Cristina), el total de los aceptantes sumó el 93%.
Lo concreto es que en medio de la pandemia (no olvidar de este escenario mundial!), Argentina ya está encaminada hacia un acuerdo con los acreedores. Eso le permitirá a Alberto saber con qué podría contar en los años venideros, además de acomodar el desastre dejado por Macri. A partir de allí el país puede ser un poco más predecible. Pero lo más importante será –sin lugar a dudas-, que con el país en default, con la economía argentina destruida y con la economía mundial paralizada (más las inversiones por la pandemia), Alberto habrá logrado un sensacional triunfo político.

Los acreedores son concientes que van a perder (o dejar de ganar) –en conjunto- alrededor de 30.000 millones de dólares. Pero el acuerdo con Argentina servirá de “modelo” al futuro que se viene con decenas, cientos de países que van a tener que renegociar sus deudas. Porque el coronavirus va a golpear (como ya lo está haciendo) a los países más endeudados, débiles o entregados.

De allí que los acreedores ya están pensando en el futuro, y van a querer mostrar su ‘éxito’, a aquellos con los que deberán sentarse a negociar (y presionar).

Ahora bien, en cuanto a la posición pro-Argentina del FMI, ello responde a sus propios intereses. De allí también el apoyo (con silencio) de EEUU. Si los acreedores internacionales lograr un reconocimiento muy elevado de pago por los bonos, en algún momento debería aparecer el FMI (y EEUU como importante aportante) para auxiliar a Argentina.

Pero además, tanto a Washington como a las potencias de Europa, les interesa que Argentina ‘esté tranquila’. No quieren un país convulsionado que podría poner en cuestionamiento ciertos “valores del capitalismo”. Algo así como: ‘apretar, pero sin ahorcar’. Ya demasiado tienen con el Brasil de Jair Bolsonaro que si bien está totalmente encolumnado con Washington, también ello está significando llenar de presión una olla que no se sabe hasta cuánto podrá resistir.

Por otra, los duros del Pentágono y algunos fascitoides europeos, se ilusionan con una intervención militar en Venezuela, y para ello, nada mejor que tener tranquilidad allí donde la necesitan.

Como se puede observar, la negociación con los acreedores no es un simple intercambio de números, sino que existen otros intereses en juego, en medio de un futuro donde las condiciones en los países capitalistas se harán más duras.
Los que sepan avisorar ese futuro durísimo, tendrán mejores posibilidades de salir airosos de negociaciones que algunos creen que son solamente económicas.

SANTA FE-ARGENTINA (PrensaMare)