Bolivia: Balance de los desgastes

A dos meses del Decreto Supremo 748 y su abrogación, que introdujo al
país en el contexto internacional de precios con alta fluctuación,
cuyos efectos han alcanzado a remover algún gobierno en otro
continente, la evaluación de los desgastes debe hacerse entre el
oficialismo con respecto a la oposición.

Por extraño que parezca, a solo un mes de haber iniciado sus
entusiastas ataques por el descontrol en los precios que endilga al
gobierno, la oposición se pulverizó en el Senado, quedando entonces
con solo 8 representantes, desnudando su profunda crisis interna y
levantando variados comentarios respecto al fenómeno de su
inexistencia, dando paso a la fugaz aparición de aislados
opositores.
La escasez del azúcar mereció la respuesta gubernamental de dos
subidas de precio de parte de la EMAPA, la primera a mediados de
enero de Bs 4.30 a 5.30 y la segunda a fin de ese mes hasta Bs7.50,
junto con una curiosa promesa de superar el desabastecimiento en 10
días; anuncio que la prensa opositora se encargó de amplificar hasta
la saciedad, para recordar lo que fue el desgobierno de la UDP y la
incumplida promesa de reordenar la economía en 100 días, pero solo
para caer en cuenta que las abarroteras y gremiales ofrecen ahora el
blanco producto por debajo el precio establecido por el gobierno.
Caída de bruces de esa prensa que quiere hacer creer tiene
credibilidad. Esta situación fue aprovechada por el oficialismo para
criticar la falta de compromiso de la empresa privada oligopólica con
el país, que provee precisamente de azúcar y cemento; crítica
corroborada por su máximo representante que reconoce que el gobierno
pone el salón y la música pero no bailan porque sienten no los
seducen. ¡Vaya! Insoportables niños bonitos con los que se tiene que
bailar.
El diputado Oliva de Convergencia Nacional, quien se siente
adolescente y cree no arrastra el pasado neoliberal de su partido,
creyó tener una gran idea e interpeló al Ministro de Economía y acabó
demostrando su ignorancia en temas económicos, pero sobre todo, su
absoluta soledad política, al recibir apenas dos votos de adhesión de
toda la Asamblea Legislativa.
La crisis de la oposición no se detuvo y arrastró consigo al que se
suponía emergente MSM. Un veleidoso y distraído ejecutivo municipal
de La Paz respondió públicamente con una amenaza de juicio contra el
Ministro de Economía a una rutinaria observación de esa Cartera de
Estado, que bien pudo haber sido resuelta acudiendo a los
procedimientos burocráticos de bajo perfil, como bien se explica en
un aburrido y carísimo comunicado televiso pagado por la misma
Alcaldía paceña, haciendo evidente sus flaquezas, dado que el
legislativo municipal del MSM, con más alboroto que argumentos, debió
salir en defensa del Alcalde y su gestión. Queda claro que cuando de
problemas se trata, el Alcalde no se pinta y el MSM no tiene equipo
en el ejecutivo municipal. Mala señal si pretenden gobernar el país.
Como si fuera poco el vapuleo que le infligió la burocracia
secundaria de ese ministerio, el mismo alcalde paceño se encargó de
autoflagelarse. En su primer informe al Concejo Municipal reconoció
que se construyó costosos puentes que los paceños no usan, los que
inauguró como el “cinturón vial más importante de la ciudad”, y
edificó un gélido e incómodo mercado que nos recuerda lo bueno que
era el derruido. Ofreciendo como solución la respuesta oficinesca, de
que mandará minibuses a los primeros y gremialistas al segundo; un
poco más y promete hacer pasar el río bajo el puente construido.
El balance del desgaste se presenta ampliamente favorable al proceso
de cambio, el presidente goza de un privilegio casi inexplicable, los
dardos y lanzas se proyectan y rompen por debajo de su inalcanzable y
unificadora figura. Inclusive en las protestas callejeras, en las que
no se salva ningún componente de su equipo de gobierno, se le reconoce
su duro trabajo, su incorruptibilidad, su decisión de acompañar
cotidianamente al pueblo. Y aparentemente, va logrando devanar ese
ovillo que le dejaron, enredado por mil pícaros gatos, por el único y
áspero camino, de tomar la punta del ovillo y encarar puntualmente
cada uno de los problemas.
Lidiando con su propia base social, el presidente debe alcanzar a
resolver los problemas de la producción, pero hasta en ello le
acompaña los hados, el nuevo repunte del precio del petróleo crudo
por encima los 100 dólares, asegura su base macroeconómica sobre la
cual transita; brindándole tiempo para ejecutar los ajustes y
recursos para encarar la producción en el agro, rumbo a convertir al
país en productor agropecuario diverso, alejado de los monocultivos
que son el complemento de la comida chatarra. Inclusive las intensas
lluvias, que ahora son motivo de preocupación, en el invierno
posiblemente le favorezcan con una mayor producción agropecuaria.
El contexto internacional, que crea problemas en la definición de
políticas de precios, también presenta oportunidades. En el tiempo
exacto se muestra el interés de varios países, incluido el Japón, en
explotar de forma asociada, con respeto al medio ambiente, el litio
del Salar de Uyuni. Se esperaría acuerdos beneficiosos en empleo e
industrialización que concreten la anhelada agregación de valor
interno en toda la ancha base social.