Bolivia: Fundación de Santa Cruz

En la llanura de Chiquitos y por las cercanías de unas colinas se deslizaban las aguas de un riachuelo que los originarios llamaban Sutós. Hasta allí ingresaron los españoles que buscaban riquezas que saquear. Fue el 26 de febrero de 1561 cuando Ñuflo de Chávez y sus acompañantes fundaron Santa Cruz de la Sierra.

Las tribus circundantes, eran poco amistosas, así que en dos ocasiones consecutivas la nueva ciudad sufrió traslados para buscar más seguridad y protección de sus ataques. La primera vez, hasta un lugar denominado Cotoca, a sólo cinco leguas de otra urbe fundada por Lorenzo Suárez de Figueroa y que se denominaba San Lorenzo el Real.

Esta última, se había trasladado desde las orillas del río Guapay, donde se llamaba San Lorenzo de la Barranca. Esta y Santa Cruz de la Sierra se fundieron en una sola hacia 1622. Este 26 de febrero, se recuerda su 450 aniversario.

Durante todo el periodo colonial, el denominativo de Santa Cruz de la Sierra, se aplicó a toda la provincia situada al oriente del territorio de Charcas y a su capital el de San Lorenzo de la Barranca. Poco a poco, este último nombre fue quedando en el olvido y hoy se conserva sólo el de Santa Cruz de la Sierra.

En el occidente, las ciudades se desarrollaban rápidamente impulsadas por sus riquezas principalmente mineras. San Lorenzo de la Barranca, manifestaba un crecimiento lánguido y apenas llegó a formarse como núcleo urbano incipiente, según señala el historiador Enrique Finot.

Los obispos de la diócesis de Santa Cruz de la Sierra, preferían tener por sede a la villa Salinas del Río Pisuerga o Mizque. Los primeros religiosos de la nueva ciudad, fueron uno que llegó junto a Ñuflo de Chávez, cuyo nombre exacto no se consignó y otro de nombre Francisco Pérez, que el conquistador trajo consigo desde lima.

Hacia 1571, había un solo sacerdote en Santa Cruz de la Sierra y ante las quejas en ese sentido el Virrey Francisco de Toledo, designó al sacerdote Diego de Porres, Vicario de la gobernación cruceña (1572). Se mantuvo en el cargo por doce años. Hizo arreglar la iglesia principal, construyó el primer convento para frailes de su orden y otras obras.

El primer obispo de Santa Cruz, fue el sacerdote granadino Antonio Calderón y a él le siguieron otros que gobernaron la diócesis cruceña desde Mizque. Hoy, el villorrio inseguro donde se fundó la ciudad, es cada día más próspera urbe llamada San José de Chiquitos.

Y la antigua San Lorenzo de la Barranca, a donde los obispos no querían llegar por sus condiciones insalubres y la gobernaban desde Mizque, es la más moderna de las ciudades de Bolivia, con más de un millón de habitantes.