América Latina

Bolivia, largo viaje de 192 años

Pasaron 192 años, pero seguramente cuando el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, inició el proceso que concluyó el 6 de agosto de 1825 con la independencia del nuevo país, ignoraba la magnitud del actual homenaje a Simón Bolívar.

La Asamblea Deliberante reunida en esa fecha en Chuquisaca decidió que Alto Perú adoptara como nación independiente el nombre de República Bolívar en homenaje al Libertador, en tanto su capital recibió el nombre de Sucre, artífice de la creación de la patria nueva.

Tras 16 años de lucha por la independencia y la creación de un país propio, los próceres de entonces hicieron posible la unión de las 48 provincias del Alto Perú en una nación que nació con mar y enormes territorios que perdió junto al litoral por una invasión chilena en 1879.

Tuvieron que transcurrir 181 años luego de su independencia para que Bolivia iniciara el 2006, por el voto mayoritario de su pueblo liderado por los movimientos sociales, lo que con razón llamó Proceso de Cambio el primer presidente indígena electo, Evo Morales Ayma.

Y la transformación fue tan rápida, profunda y radical que quienes conocimos el país a finales del pasado siglo lo recordábamos como atrasado, con enormes inequidades sociales, dependiente económica y políticamente de Estados Unidos y sus aliados nacionales. Difícil resulta describir el cambio, pero en 11 años el analfabetismo pasó del 13 al 2,8 por ciento; la desnutrición infantil disminuyó 14 puntos, del 32 al 18 por ciento, la pobreza extrema se redujo de 38,2 al 16,8 por ciento, y la moderada es la mitad de lo que era el 2005.

La discriminación de la mayoría de los bolivianos por su raíz indígena y las costumbres heredadas de 36 pueblos originarios, se eliminó constitucionalmente al proclamarse como Estado Plurinacional e iniciar con Evo Morales una Revolución Democrática y Cultural.

La desigualdad de ingresos entre el 10 por ciento más rico frente al 10 por ciento más pobre se contrajo de 128 a 37 veces en poco más de una década y el programa gubernamental ‘Bolivia Cambia, Evo Cumple’ financió siete mil 245 proyectos sociales en todo el país.

Nada de eso hubiera sido posible sin la valiente decisión del gobierno de nacionalizar los hidrocarburos el 2 de mayo del propio 2016, con lo cual se revirtió la ecuación de sólo el 18 por ciento que dejaban las transnacionales extranjeras al Estado boliviano.

La inversión entre 2006 y 2016 de 12 mil 677 millones de dólares en el sector de hidrocarburos, mientras en los 20 años precedentes sólo fueron cinco mil 947 millones, permitió aumentar la inversión pública de 489 millones de dólares el 2005 a cinco mil 948 millones el 2016.

El conocido ‘Horario Evo’, inicia con reuniones a la cinco de la madrugada e incluye la inauguración de varias obras los siete días de la semana en lugares distantes de un país de más de un millón de kilómetros cuadrados, otrora incomunicado por falta de vías terrestres.

Dos de las obras más visibles del gobierno de Morales son la integración del país con una red vial que incluyen 15 mil 13 kilómetros de autopistas y carreteras asfaltadas, junto a la ampliación de la red eléctrica y su capacidad generadora para exportar a países vecinos.

El ejemplo de Bolivia, con el mayor crecimiento de Suramérica por tres años consecutivos y el firme liderazgo de Morales desataron los demonios hace una década en Washington, quien sigue promoviendo su desestabilización para impedir su continuidad después del 2019.

La unidad del pueblo y los movimientos sociales es la clave para lograr un nuevo triunfo electoral ese año y que el Proceso de Cambio cumpla su proyectada agenda 2020-2025 liderado por Evo Morales como el verdadero homenaje de Bolivia al Libertador.

Semanario Orbe