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Bolivia mirará de rabillo las elecciones chilenas en que también se debate su derecho marítimo

Coco Cuba    19.Nov.2017    Destacados

Bolivia seguirá de reojo las séptimas elecciones presidenciales desde recuperada la democracia -en 1990- en Chile, en que 8 candidatos pugnarán el voto de 14 millones de chilenos en las urnas, donde también se juega, entre 4 temas cruciales para el país trasandino, el reclamo boliviano ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, por una salida soberana al mar Pacífico.

La verificación de las elecciones presidenciales en Chile recibió  la salutación del presidente boliviano Evo Morales y el ministro de Defensa, Reymi Ferreira dijo que La Paz no esperaba gran cosa cualquiera fuera el resultado de los comicios chilenos.

“Saludamos al hermano pueblo de Chile que asiste a las urnas y ejerce su derecho de voto en elección presidencial. Que sea una fiesta democrática”, obsequió.

El líder boliviano formuló votos para que con el siguiente gobierno de Chile se alcancen acuerdos para resolver  “temas pendientes” entre ambos países.

“Bolivia ratifica su convicción de una relación de amistad y hermandad que permita resolver temas pendientes, sin vencedores ni vencidos”, insistió.

Las afirmaciones de Morales se registraron a poco más de un año de que la CIJ falle en el juicio marítimo que Bolivia le instauró a Chile en abril de 2013, durante el gobierno del entonces presidente Sebastián Piñera, candidato favorito para suceder en la jefatura de La Moneda a la presidente saliente Michelle Bachelet.

- A su vez el Ministro boliviano de Defensa se mantuvo escéptico que un cambio de guardia en La Moneda implique un giro a favor de Bolivia.

“Lamentablemente creo que no va haber un cambio para mejor con Chile, con  Piñera. Piñera va mantener, quizá, va profundizar el encono de algunos personajes como Heraldo Muñoz contra nuestro país y la reivindicación marítima. Va ser una relación complicada pero Bolivia no se allana, Bolivia está esperanzada en el derecho internacional y no tanto en la voluntad de la élites chilenas”, puntualizó.

Piñera, un acaudalado empresario representante de las élites duras de Chile con la causa marítima de Bolivia, ha rechazado de todas las formas posibles el derecho boliviano a una salida al mar Pacífico.

En una órbita electoral signada por la apatía y en momentos en que sufragar no es obligatorio, no se espera que él y no otro, que encabeza las intenciones de voto en su país, gane la primera vuelta electoral y mantenga su favoritismo para volver a gobernar, en el período 2018-2022, el Chile más distante y erizado de y con Bolivia de los 3 últimos lustros.

Fundado en una decena de promesas de Estado que hizo por décadas a la mediterránea Bolivia desde 1920 para devolverle la calidad marítima que le amputó en 1879, cuando, armas de por medio, Chile adicionó  a su soberanía 400 km de litoral y 120.000 kms2 de territorios bolivianos de desembocadura en el mar, preñados, además de ingente riqueza minera, Bolivia recurrió a la CIJ después que el presidente Evo Morales se gastara 5 años en gestiones estériles  para convencer primero a Bachelet y luego a Piñera de la necesidad de reparar la más grande injusticia de la historia de Latinoamérica.

Si las predicciones demoscópicas no fueran como se han perfilado en los últimos meses y no ganara Piñera en la primera o en la segunda vuelta, Bolivia y Chile podrán escuchar relajados en fallo de la CIJ, a la que La Paz le ha impetrado sentar a Santiago en una mesa de negociaciones de buena fe y efecto vinculante para que le otorgue un corredor y una plaza marítima de 20 km de ancho con el fin de que, tras siglo y medio, recupere su contacto con el mundo de ultramar.

Quien resulte ganador de las elecciones de este domingo deberá plantar, de todas formas y con su talante de estilo, cara al juicio boliviano abierto en La Haya.

En números redondos y con más candidez que cautela y realismo, de los 8 aspirantes a La Moneda, Bolivia podría alcanzar, pos fallo de la CIJ, algún acuerdo con 4 de ellos, provenientes de partidos o formaciones de izquierda y centro.

Se trata de Marco Enríquez-Ominami, del Partido Progresista, cuya tesis es disparar en el norte de su país un potente eje de desarrollo conformado por el sur de Perú (que en su calidad de aliado de Bolivia perdió,  a manos de Chile en la guerra que libró entre 1879 y 1883 sus provincias de Arica e Iquique), el oeste de Bolivia y el norte de su longilíneo país que tiene 4.000 km longitudinales de litoral.

También de Eduardo Artés, de la ultraizquierdita Unión Patriótica; de Alejandro Navarro, de la agrupación País y un senador de izquierda empático con la mediterraneidad de siglo y medio de Bolivia.

Y, por último, de Beatriz Sánchez, del Frente Amplio (izquierdas) que se ha dicho dispuesta a conversar con Bolivia en tanto y en cuanto Morales levante el juicio en La Haya, cosa tan probable como que Piñera se avenga a una conversación llana con La Paz y retroceda en su convicción de que Chile nada debe a Bolivia a la luz del Tratado de 1904, que selló el encierro geográfico boliviano.

El plano de entendimiento buenamente posible con el Palacio Quemado se reduce a más de la mitad y algo más si los oficialistas Carolina Goic (Partido Demócrata Cristiano) y Alejandro Guillier (Nueva Mayoría) ganaran las elecciones de este domingo.

Y, dadas las afirmaciones de los últimos años, en el caso del primero, y meses en el del segundo, ronda el mínimo si Piñera, tercer hombre más rico de Chile, según Forbes, volviera a paso de parada a la silla de Portales o si el independiente José Antonio Kast, diputado de derechas y que viene de enfrentar a Morales por Twitter y de hablar mal de Bolivia, diera el batacazo.

El ganador de las elecciones chilenas de este domingo asumirá en marzo, cerca de la celebración de los alegatos orales boliviano chilenos en la CIJ y entre 8 y 9 meses de que el alto tribunal internacional consagre su fallo.

ABI