C19 alias Pandemia

José Romero     09.Ene.2021    Opinión

El poeta boliviano José Romero, radicado en la ciudad sueca de Gotemburgo, nos entrega este poema, sobre la pandemía Covid19 que obliga al mundo a tomar extremas medidas para proteger a la humanidad.

C19 alias Pandemia
C19, una fórmula química,
Por el bien o por el mal,
En el camino unos se quedan
Los más, apenas alcanzan la orilla.

C19, un número demasiado grande,
Asfixia en gran magnitud
Inocente, por las calles caen,
Nubarrones invernales.

C19, vestido con su traje invisible
Cabalgas sigilosamente
por las praderas, llanos y valles
Occidente y oriente, de norte a sur
Llevando contigo extraordinarias horas de suplicio
Desprevenido nos cogiste.

C19, matemáticamente múltiple,
Sepultura consecuente
Silencio detrás de ti, dejas
Con la hoz al brazo despiadadamente
Te nutres siempre del inocente.

C19, irrespetuosamente
Tomaste asiento al borde de la cama
Acechando al cuerpo del anciano,
Quien batalla entre el laberinto de respiraderos
Y se le va la vida.

C19, logaritmo algebraico
C elevado a la potencia diez y nueve,
Llevan consigo viajeros hacia la eternidad,
Cada día se multiplicaron,
El año veinte, veinte.

C19, y los mandiles blancos,
Flamean en busca de la paz,
Un combate sin tregua alguna,
Mandil blanco de la primera línea
Mandil blanco de la esperanza.

C19, enemigo del abrazo,
De la sonrisa, del encuentro,
Uno debe tomar distancia,
Con el fin de reconquistar la fe.

Cuéntame, ¿qué me olvidé?
¿a qué hora llegaste?
Ya la memoria me falla,
¿Dónde te conocí?
Y el primer beso, que te di,
Voy hojeando las amarillentas hojas
Del libro de los recuerdos,
Leo tu verso,
Al amor que nació, aquel amanecer,
De un abril, casi otoñal,
Dependiendo del hemisferio en que tus suspiros
Y las primeras mariposas en el vientre juvenil,
Antes del primer encuentro,
Debajo el farol de la bienvenida,
Hoy deslumbra un olvido.
A un entierro sin previo aviso.

C19, químicamente desarrollado,
Mecánicamente manipulado,
Y por descuido extraviado
En un remate de mercado liberal,
C19, trae consigo el juicio final.

Tristes encuentros esporádicos,
A través de espejismos plastificados
Calles solariegas,
Cafés y negocios en cuarentena
Sin tregua alguna.

Laboratorios farmacéuticos, encendidos
Contra la lujuria incontrolable
Mandiles blancos incansablemente
Fluyen sus cuidados día y noche
En busca del encuentro del frenillo
Denominado, vacuna.

C19, y la primera línea
Barbijo, lavarse las manos, guardar distancia,
Y la primera línea,
Suda, puja,
Lloran, sonríen
Los de la primera línea, cantan odas
Balcones repletos de aplausos,
responden a la acción,
esperanzas vibran las voces
esperanzas a los barbijos,
a la distancia y sin abrazos fraternales,
con un respeto a la higiene de las manos.

Asintomáticos todos somos,
Mientras el señor C19 no nos alcance,
¿Aquí, allá, donde, cuando?
Y el C19 presente, ¡Oh! Bendito año veinte, veinte.

Su hermanastra, la señora vacuna
Respetable está por nacer,
En laboratorios universales,
Cristalina y paciente
Se perfila la esperanza.

C19, en algún país preferente
También estuvo presente,
con su gemelo político,
el Golpe de Estado,
destrucción y suicido
saqueo e infortunio
plagas de la sociedad.

Pueblo combativo,
Presente se impuso
En las urnas de la nación
Recuperando a la señora democracia
En el país multicultural.

La desilusión y el oscuro silencio
La marcha por la vida
Nuevamente presente,
Salud y un abrazo unitario
De paz y tranquilidad
Se avecina al horizonte.