Drones asesinos Destacado

Ernesto Bustos    08.Feb.2013    Opinion

Durante los últimos doce años, la denominada lucha contra el terrorismo se ha convertido en una excusa o cortina de humo para que el sistema hegemónico mundial, liderado por el Gobierno estadounidense, ponga en marcha sus planes expansionistas y bélicos en el mundo, particularmente en la región de Oriente Medio, en los países musulmanes que cuentan con una situación geoestratégica e inmensas riquezas naturales

Tras los atentados terroristas que tuvieron lugar el 11 de septiembre de 2001 en territorio norteamericano, la Casa Blanca desató devastadoras contiendas bélicas, primero en Afganistán y posteriormente en Irak, so pretexto de combatir y erradicar el terrorismo. Esta medida se extendió luego de manera directa o indirecta por otras naciones de la zona.

Amén del despliegue de decenas de miles de soldados norteamericanos junto con efectivos de sus aliados de la OTAN, EE.UU ha recurrido a otros métodos en las invasiones salvajes contra sus supuestos blancos militares.

Vuelos para matar

Aviones no tripulados conocidos mayormente como drones, se cuentan entre los medios más terroríficos de la maquinaria de guerra del imperio norteamericano.

El Ejército estadounidense suele usar estos aparatos teledirigidos en Afganistán, Paquistán, Yemen y Somalia, entre otros, para abatir, según Washington, a elementos terroristas de Al-Qaeda y Taliban; no obstante, de acuerdo con las autoridades locales y los múltiples informes presentados a nivel global, los civiles son las principales víctimas de las misteriosas incursiones aéreas aprobadas por los ‘Señores de la Guerra’. Un estudio de la facultad de Derecho de Stanford y la Universidad de Nueva York señala que el número de objetivos de alto nivel abatidos dentro del total de víctimas alcanza solo el dos por ciento.

Cabe recordar que la saliente secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, en una entrevista concedida en mayo de 2012 a la cadena Fox News, reconoció precisamente que su país creó y armó a Al-Qaeda con el objetivo de hacer frente a su rival tradicional, la hoy extinta Unión Soviética.

Arma favorita del premio Nobel de la Paz

Aunque el uso de aviones no tripulados en Afganistán y Paquistán comenzó durante el mandato de George Bush, su sucesor demócrata y galardonado con el premio Nobel de la Paz, Barack Obama, ha intensificado notablemente las misiones llevadas a cabo con sus juguetes asesinos favoritos.

Desde el año 2009, cuando asumió la jefatura de la Casa Blanca, Obama ha multiplicado el uso de drones, particularmente en las regiones tribales de Paquistán.

Es interesante conocer que el mandatario de un país primermundista, durante los últimos meses, haya intentado legalizar las injustas e ilógicas agresiones realizadas por los drones. El pasado mes de noviembre, entre los medios estadounidenses, circuló esta intención de Obama y, al parecer, la Casa Blanca acaba de terminar la elaboración de las normativas de la autodenominada lucha contra el terrorismo.

Estas reglas justifican las operaciones de asesinato con aviones no tripulados de EE.UU. De hecho, la conciencia del señor presidente estará ahora totalmente tranquila, porque no ya no estaría cometiendo crímenes de guerra al enviar sus drones a matar a los ciudadanos paquistaníes, afganos, yemeníes, etc.

Voces ignoradas

Los bombardeos de los mensajeros de la muerte han provocado amplias protestas, tanto en los países afectados como en otras partes del mundo, incluso en suelo norteamericano. También se escuchan voces discrepantes en las Naciones Unidas.

Sin embargo, la administración de EE.UU. y el propio presidente Obama hacen oídos sordos a las críticas y tratan de imponer, a cualquier precio, su visión mortal al mundo.

Lamentablemente, hasta el momento, los Gobiernos de países que sufren las sangrientas incursiones no han levantado lo suficiente la voz contra estas misiones fatales, dirigidas por un imperio obsesionado con el derramamiento de sangre.

Parece que las autoridades norteamericanas, en busca de sus intereses ilegítimos en territorios ajenos, no comprenden que los incesantes bombardeos y la matanza de civiles generarán más odio hacia Washington, aunque los impulsores de la guerra imaginen que están garantizando la seguridad de su pueblo.

“Quien siembra vientos recoge tempestades”

ALERTA ROJA / Shahram Zolfaghari / ybm/ab/