Perú

El diferendo Chile-Perú Post La Haya

Este viernes 16, se reunirán en Lima –por primera vez– las comisiones de Relaciones Exteriores del Congreso peruano y del Senado chileno. El encuentro se dará a pocas semanas del inicio de los alegatos orales –la primera quincena de diciembre– de las delegaciones del Perú y Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Este, el principal tribunal de la ONU, dirimirá el contencioso relacionado con la delimitación de la frontera marítima entre ambos países que abarca. El área en litigio es de 69.000 km2, de los que el Perú reclama 38.000, aparte de un triángulo externo al alta mar frente a Chile.

La agenda intercongresal tiene dos ejes: el intercambio parlamentario sobre asuntos trascendentes como las políticas sobre industrias extractivas, energía y migración internacional de nuestros nacionales, por un lado; y, por otro, los escenarios post La Haya y su manejo.

El caso limítrofe, la demanda interpuesta por el Perú ante sucesivas negativas del vecino del sur a tratar y resolver el problema bilateralmente, entra a su fase definitiva. Los alegatos orales darán pie al debate abierto de los argumentos de ambos países y a la deliberación de los jueces de la CIJ de La Haya para emitir un fallo que debería estar conociéndose a mediados del 2013. Cabe resaltar que Ecuador, con quien hay fronteras definidas expresamente el 2011, no se ha apersonado al proceso por decisión de su Estado al no existir contencioso alguno.

El reclamo peruano es que se establezca, a partir del Punto de Concordia (punto limítrofe terrestre a la orilla del mar definido en el Tratado de 1929), una línea limítrofe equidistante que distribuya equitativamente las áreas marítimas y el dominio sobre los recursos en esas áreas entre ambos países, ante una situación en la que Chile reclama dominio y soberanía sobre el total y recorta los derechos de nuestros departamentos del sur como Tacna, Moquegua y Arequipa.

Declaraciones de los jefes de Estado de ambos países han señalado que acatarán el fallo de La Haya, aunque en algún caso escuchamos declaraciones políticas que –haciendo referencia al uso de la fuerza en defensa de intereses nacionales– caldearon la política. Lo dominante ha sido y, queremos confirmar que sea, el asumir que la solución al diferendo será por la vía del fallo, su acatamiento e implementación, para que se imponga el carácter pacífico y diplomático.

Ciertamente, sería absurdo negar que hay desconfianza. Baste ver las encuestas. Y este es uno de los aspectos centrales que deberían enfrentarse. Tampoco resulta simple pues abarca momentos muy difíciles de nuestra historia y es una relación que está marcada por una narrativa que viene desde la escuela y los enfoques históricos.
Partiendo de un único escenario: el acatamiento e implementación del fallo, las relaciones peruano-chilenas tienen diversos ejes que marcarán la fase post La Haya. Por un lado, el peso de la migración peruana en Chile, unos 200.000 compatriotas, fundamentalmente trabajadores a diferencia de los exiliados de la primera mitad del siglo XX, cuya situación y regularización legal ha tenido mejoras que hay que reconocer y buscar extender en todo Unasur a los ciudadanos sudamericanos, a la par que defender sus intereses en los países desarrollados en crisis frente a recortes de derechos y políticas discriminatorias contra los migrantes. Ello deberá ir de la mano con enfrentar notorias actitudes racistas y discriminatorias de ciertos sectores sociales.

Igualmente nos vinculan lazos comerciales y económicos que han crecido y que podrían exigir regular más explícita y detalladamente los temas de interés estratégico y de seguridad nacional para cada país. Así mismo adoptar políticas comunes para operar en plataformas comunes, no solo en Unasur, APEC o la Alianza del Pacífico, sino por ejemplo ante temas como el de la minería –especialmente de cobre– en lo que refiere a integrar recursos nacionales, manejar políticas de tributación y regalías o de exigencias medioambientales, coordinadas.

El tema energético es de claro interés para Chile, como resulta un problema común el de nuestros connacionales en el extranjero en el marco de la crisis internacional.
Están abriéndose así, en medio del proceso que debe llevar a resolver el tema de la única frontera no delimitada del Perú, mecanismos para enfrentar las relaciones a futuro.