¿Qué han aprendido los españoles de la crisis? Parte III

El ejemplo de Ecuador

Mikel Itulain    23.Ene.2013    Europa

presidente de ecuador rafael correaEn artículos anteriores hablé más extensamente de los casos de Islandia y de Venezuela.(1), (2) Islandia, un ejemplo de ciudadanía que se hace respetar y que manda sobre sus políticos, haciéndoles cumplir con su trabajo y haciéndoles respetar la voluntad popular, todo lo contrario a lo que ocurre en España; o Venezuela, que vive la época más dorada de su historia con el mejor gobierno que ha tenido ese país, que lo está llevando a un progreso social enorme. En este texto haré un comentario muy breve sobre Ecuador, pero muy aleccionador.

Los españoles van a terminar de aprender algo con esta crisis que ya los engulle, aunque será por las malas, ya que por las buenas estaban poco dispuestos a aprender. Más vale tarde que nunca, dice el dicho, aunque será tal vez muy tarde.
El hombre sabio, que tiene algo de sabiduría, suele ser capaz de prever y, entonces, actúa en consecuencia, evitando un mal. El que no es sabio no es capaz de ver lo que tiene a su alrededor, lo que se avecina, y luego, cuando ya no es el momento oportuno, maldice su desdicha, aunque no se suele maldecir a él, aunque debiera.
Tal vez ustedes piensen que me estoy ensañando demasiado con el español de a pie, cuando en realidad no es el principal responsable. Bueno, no pretendo ensañarme, simplemente trato de mostrar que los españoles estaban y están demasiado aletargados, demasiado cómodos, sin ser conscientes de cuál era su situación real, su situación política y económica real. Pero lo que es todavía peor de este comportamiento no es en sí solo la irresponsabilidad pasada, que ya es bastante lamentable, sino la presente. Digo esto porque una vez que ya se ha visto el peligro de cara no se ha tenido la valentía de encarar el problema, de ver la raíz del problema y de ser lo suficientemente maduros para afrontar que no viven en un país con democracia, que viven en un país donde no son más que unos súbditos que a nadie le importan, que quienes dirigen el país no piensan en absoluto en ellos, o si piensan, solo piensan en mal sentido, en explotarlos todavía más de lo que ya están. No solo no se ha tenido esa valentía, sino que además se ha mostrado una despreocupación y también un cierto desprecio hacia verdaderos modelos de democracia y de gobiernos democráticos que sí se han preocupado por sus ciudadanos en otras partes del mundo.

En artículos anteriores hablé más extensamente de los casos de Islandia y de Venezuela.(1), (2) Islandia, un ejemplo de ciudadanía que se hace respetar y que manda sobre sus políticos, haciéndoles cumplir con su trabajo y haciéndoles respetar la voluntad popular, todo lo contrario a lo que ocurre en España; o Venezuela, que vive la época más dorada de su historia con el mejor gobierno que ha tenido ese país, que lo está llevando a un progreso social enorme.
En este texto haré un comentario muy breve sobre Ecuador, pero muy aleccionador.
Rafael Correa, el presidente ecuatoriano, ha tenido como prioridad el bienestar de sus ciudadanos, no el bienestar de la élite rica de Ecuador ni el de la élite rica mundial, y esto es crucial, ya que sus políticas han ido enfocadas en este sentido, con unos resultados evidentes de bienestar para la población del Ecuador. El presidente redujo la importancia de la deuda en su presupuesto y mandó auditar la misma deuda, para ver que había de cierto en ella, para ver que había de legal en ella. Los resultados fueron inmediatos y fundamentales, procedió a suspender un 70% de esa deuda pública, ahí es nada.

Como lógica consecuencia, el valor de la deuda ecuatoriana perdió un 80% de su valor en el mercado secundario. Quito aprovechó la ocasión para comprar 3 000 millones de su propia deuda por una suma de 800 millones de dólares, realizando así un ahorro de 7 000 millones de dólares de intereses que el país habría tenido que pagar hasta 2030.
Así, mediante una simple auditoría, Ecuador redujo, sin gasto alguno, su deuda en cerca de 10 000 millones de dólares. La deuda pública pasó de un 25% del PIB en 2006 a un 15% en 2010. Al mismo tiempo, los gastos sociales (educación, salud, cultura, etc.) pasaron de un 12% a un 25%.(3)

¿Qué les parece?, un ahorro de miles de millones de dólares que habría que pagar de intereses, dinero que es destinado a lo que tiene que destinar un gobierno, como lo hizo el ecuatoriano, a las inversiones sociales, que crean bienestar y crean riqueza. Como en España, ¿no les parece?
Pregúntense, ¿qué han aprendido los españoles de todo esto? ¿Tienen los españoles mucho que aprender de América Latina?, como indica Salim Lamrani. Yo creo, sinceramente, que sí.

Vivimos tiempos difíciles y van a venir tiempos mucho peores. Esto ya lo ven hasta los ciegos naturales. El desgobierno que sufrimos ya de una forma crónica ha enredado al país entero en una y mil deudas con los usureros. El dinero de todos irá a pagar algo por nada, a pagar intereses e intereses, sin sentido racional, sin sentido práctico, aunque sí con sentido lucrativo y egoísta de quienes prepararon esto mientras el resto dormía.

Notas:
(1) Mikel Itulain. ¿Qué han aprendido los españoles de la crisis que sufren? Parte I. El ejemplo de Islandia. Enlace
(2) Mikel Itulain. ¿Qué han aprendido los españoles de la crisis? Parte II. El ejemplo de Venezuela. Enlace
(3) Entrevista con Salim Lamrani. Europa tiene mucho que aprender de América Latina. Red Voltaire. 10.1.2013. Enlace

Mikel Itulain para suramerica