La actualidad política argentina

El odio viene por todo

Estos días que están transcurriendo desde que se voto en las elecciones Paso y se avanza hacia las legislativas generales de noviembre 2021, se asiste a un inusitado planteo político de la derecha y el neoliberalismo, representado en Juntos por el Cambio.

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare) Estos días que están transcurriendo desde que se voto en las elecciones Paso y se avanza hacia las legislativas generales de noviembre 2021, se asiste a un inusitado planteo político de la derecha y el neoliberalismo, representado en Juntos por el Cambio.

Es bueno tener presente que desde el gobierno nacional se pensaba que con lo hecho durante la pandemia alcanzaba para que la sociedad le respondiera en las urnas. Lo cual no ha sido así. Ello expone a que la gestión de Alberto Fernández “se quedó corta”.

La mayoría que le dio el triunfo en el 2019 no está satisfecha. Por ello muchos –cientos de miles en cada distrito- ni siquiera fueron a votar. No fueron a ‘defender’ con su voto la administración albertista.

Ello deja al descubierto que la tibia gestión cosechó una fuerte indiferencia y descontento.

El resultado sorprendió a grandes sectores del oficialismo del Frente de Todos. Puede ocurrir ello…? No debería; pero sucedió. Lo que demuestra que los administradores caminan por un sendero y la sociedad que los votó, por otro.

La conclusión rápida y sencilla del evento electoral muestra que, a la hora de contar los votos:

· El macrismo con sus socios menores no aumentó su caudad de votos.

· El peronismo y sus aliados bajó su cosecha.

· Un candidato ultraderechista colectó los votos que había dejado ‘huérfanos’ algún candidato de años pasados.

· El poder comunicacional instaló que el Frente de Todos “perdió” (sin explicar absolutamente nada). También que Juntos por el Cambio, “ganó” (a causa del ‘rechazo al peronismo).

· Fue baja la participación de votantes; a la vez que importante el voto en blanco y el inutilizado.

Pasados los días del shock albertista, de la manipulación de los medios hegemónicos, y de la alegría antiperonista, se dispusieron cambios en el gabinete, anuncios de acciones, y promesas que –posiblemente-, no alcancen para ‘convencer’ al electorado enojado. El tiempo dirá…

Lo realmente importante y grave es la estrategia de la derecha y el neoliberalismo, que ha entendido el resultado electoral y la incapacidad de la conducción política del gobierno nacional, como una debilidad a aprovechar.

De allí que lanzaron un abanico de acciones para convencer a la sociedad de su regreso, presentándolo como una ‘necesidad’ para el país. Lo han hecho planteando más de lo mismo que hicieron (y destruyeron) entre 2015 y 2019.

No solo que no han hecho autocrítica de la destrucción del país que llevaron adelante planificadamente desde el gobierno con Mauricio Macri, sino que ahora redoblan la apuesta y plantean ambiciones que ni siquiera los criminales de la dictadura cívico-militar (1976-1983) alcanzaron a impulsar.

Es así que entre los planteos (desde diferentes protagonistas) son expuestos y repetidos desde los medios hegemónicos y su cadena nacional privada. Es allí que reclaman:

· Eliminar las indemnizaciones de los trabajadores

· Eliminar las retenciones agropecuarias

· Profundizar el desmanejo judicial

· Impulsar sindicatos por empresas

· Instalar bases militares estadounidenses

· Avanzar sobre Formosa a la que consideran “provincia irrealizable”.

Pero sin lugar a dudas dentro de esa artillería sintetizada como clásico antiperonismo militante, la ambición de María Eugenia Vidal para ‘anticipar’ su llegada a la presidencia de la Cámara de Diputados, ya muestra la estrategia.

El objetivo de la derecha y el neoliberalismo es el de pasar a controlar dicha Cámara para desde allí impulsar sus proyectos y a la vez impedir que el gobierno nacional y sus legisladores, puedan aprobar los suyos.

Son los juegos de esta democracia? Si es verdad.

El grave problema es que amplios sectores de la sociedad no comprende lo que está en juego. Se expone la propia gobernabilidad del año 2021 al 2023. No es poco, cuando el país todavía no ha podido ponerse en marcha como lo ambicionan millones de ciudadanos, que en el 2019 le dieron el voto a Fernández.

A poco de asumir, la pandemia afectó al mundo, la región y el país; se la gestionó y se la está superando de la mejor manera (es justo reconocerlo). El tema es que Fernández seguramente consideró que con ello le alcanzaba para ser reconocido (y votados sus candidatos).

Pero lejos de ello, existe un malestar entre sus votantes; una suerte de decepción, de desánimo, de desinterés y hasta de indiferencia. Ni el presidente, ni sus colaboradores se dieron cuenta (2019 a 2021) de ello. Si las elecciones Paso han servido para que tomen conocimiento de ello, bien sería que también sepan que por el país pasó el peronismo.

Para administrar la miseria, para simular preocupaciones, para mostrarse como progresistas ya existen otras fuerzas políticas… El peronismo existe para otra cosa.