En un año, Bolivia ha pasado de importar 72,6 toneladas de barbijos a 2.708,6

El negocio de los barbijos, inexistente hace unos 15 meses, ha movido en el último año $us 58,4 millones aprovechando la pandemia del COVID-19, que ya ha provocado más de 15.000 decesos y unos 387.000 infectados en el país.

Así las cosas, ya con la enfermedad propagándose a nivel global, las importaciones empezaron a subir paulatinamente. En enero y febrero las compras no habían variado mucho respecto a las adquisiciones de años anteriores. Pero desde marzo repuntan y alcanzan su punto más alto en julio (se importaron 899 t por un valor de $us 19,1 millones), durante la primera ola de la pandemia.

Según un análisis realizado por La Razón, a partir del procesamiento de datos extraídos del sitio web del Instituto Nacional de Estadística (INE), Bolivia importó el año pasado 2.708,6 toneladas (t) de barbijos por un valor de $us 58,4 millones, frente a las 72,6 t adquiridas a un costo de $us 502.173 en 2019.

Las compras efectuadas en 2020 con relación al año precedente pueden ser consideradas exorbitantes si se toma en cuenta que, comparativamente, las importaciones en volumen del material de protección sanitario se han multiplicado por 37 y en valor han aumentado 116 veces más. Un crecimiento de 3.631% en volumen y 11.532% en valor.

China es uno de los 50 países que ha abastecido al país con el material sanitario. El gigante asiático ha suministrado el 91,8% del total de los tapabocas comprados por los importadores bolivianos. Le sigue Hong Kong, antigua colonia británica y actualmente un territorio autónomo de China, con el 3,7% de las ventas. En tercer y cuatro lugar se ubican Paraguay y Perú, cada uno con el 1,1%.

No es de extrañarse que China sea el principal distribuidor de material sanitario hacia el país. Lo es también de la mayoría de los países del orbe. En 2020 sus exportaciones crecieron un 3,6% gracias a la venta de productos para luchar contra el coronavirus. La fuerte demanda de productos sanitarios y material para el teletrabajo (sobre todo computadoras) han impulsado sus ventas.

Para este año la situación ha cambiado poco. China sigue como el principal proveedor de este producto sanitario. Hasta abril, el 94,5% del volumen total de las compras tuvieron como origen el país asiático, seguido de Hong Kong (3,2%), Perú (1,0%) y Brasil (0,7%). El restante 0,6% se distribuye entre 17 países.

COSTO. Según los datos procesados por este medio, el precio por tonelada de las mascarillas importadas en 2019 llegaba en promedio a los $us 6.917, mientras que en la gestión pasada se había disparado hasta una media de $us 21.565. Al primer cuatrimestre de este año, el precio por tonelada ha bajado hasta los $us 4.868.

Pero, ¿qué tipo de mascarillas se importan a Bolivia? Hay varios tipos de mascarillas según el tipo de materiales con los que están fabricadas. No todas protegen lo mismo ni ofrecen las mismas garantías de protección pasadas un número determinado de horas. A Bolivia se importan principalmente los cubrebocas quirúrgicos y las mascarillas N95 o KN95.

Los primeros evitan la transmisión de agentes infecciosos por parte de quien la lleve puesta. Así, con el fin de evitar contagios, aquellas personas con síntomas o que han dado positivo deben llevar este tipo de mascarillas.

A diferencia de los tapabocas quirúrgicos, las mascarillas KN95 protegen de la inhalación de partículas peligrosas a quien la lleve puesta. Puede ser reutilizable cuando tienen la marca R, pero se debe limpiar y desinfectar el ajuste con la cara y no el material filtrante.

Según la Fundación Aquae, este tipo de mascarillas de protección pueden tener válvula de exhalación para facilitar la respiración y evitar la condensación. Pero al no filtrar el aire exhalado de quien las utiliza, no se deben colocar a pacientes contagiados, porque el aire saldría sin ningún tipo de retención y propiciaría la difusión del virus.

La Razón Digital