Por qué no te callas (II)

La caída del Rey Emérito y el Temor a la III República

Con oro amarillo y trozos blancos de jade comprábamos canciones y risas
y, ebrios, meses y meses, nos burlábamos de reyes y príncipes
Con nosotros estaban los más sabios, los más valerosos entre los Cuatro Mares,
hombres de pensamientos tan altos como las nubes…

Li Po o Li Bai (701-762)

Seguimos con el diario “Conversaciones en el Café Columbus” (ver nota al final de página)

Cartagena, 3 de junio del 2014, temperatura, 24º, cielo azul, viento fresco, ligero oleaje

En la barra del Café Columbus sólo están Félix Sánchez y el camarero marroquí, Hicham. El propietario está un poco abatido, parece que le ha afectado mucho la abdicación del monarca. Le veo reticente a iniciar una conversación. A pesar de su decaimiento, canta, al igual que los españoles cuando algo va mal, y se mueve inquieto de un lugar a otro.

El televisor pequeño del salón está apagado, pero se ve la muda imagen de Juan Carlos I leyendo el esperpéntico comunicado. Una línea escueta dice: El rey renuncia al trono de España. Félix Sánchez, que presiente lo peor, no quiere escuchar nada y enciende la radio para intentar distraerse con la emisora Kiss FM, especializada en canciones de los años setenta, españolas e internacionales.

Félix teme que llegue la III República y que España salte en pedazos. Una vez, tras analizar los graves problemas e injusticias que viene sufriendo el país durante los últimos años -lo que se ha agravado con la crisis-, me dijo lacónicamente: ¡Ojalá que no haya sangre! Con esa sentencia resumió todos sus miedos y preocupaciones.

Para evitar hablar de política, lo que sigue desquiciando a mucha gente de este país, le pregunto si se espera algún crucero hoy.

- No se espera nada para este martes, pero el domingo van a venir dos. Parece que son bastante grandes.

Cartagena, 4 de junio, temperatura 30º, cielo azul, brisa marina

Al día siguiente me encuentro al camarero Ángel (se apellida Sánchez, al igual que el dueño), y al ver su cara abierta, alegre y sonriente, le pregunto:

- ¿A ti también te ha afectado la abdicación del rey?

Por la expresión de su rostro veo que le es indiferente que el jefe de Estado sea Juan Carlos o Felipe o Cantinflas. El quiere (además de seguir enamorado platónicamente de Sofía Loren) que los dirigentes lo hagan bien y que haya limpieza y transparencia. Eso es todo.

- Tengo otras cosas más importantes de las que preocuparme- me contesta el hombre, que frisa con los cincuenta, y que es, a mi juicio, un gran descubrimiento humano, un excelente portavoz del sentir pueblo.

- Yo creo que la monarquía tenía sentido en tiempos remotos cuando algún héroe salvaba a su pueblo de una catástrofe y era divinizado. Cuando alguien inventaba algo útil para la humanidad, como la rueda o la escritura, y la gente premiaba a ese ser mítico, etc. Pero ahora ¿Qué sentido tiene mantener a una casa real con innúmeros lacayos, niñeras, jardineros, cocineros, masajistas, portavoces, aduladores, carroñeros de la prensa rosa, etc.? – le digo intentando que no me escuche Félix Sánchez que está desayunando en una mesa del salón con su carismática mujer, Carmen Vega (Mari) y un amigo, visiblemente afectado por la renuncia al trono del monarca.

Ángel sonríe con malicia y bromeamos un poco acerca de las caídas del rey y de los chistes de la prensa humorística –principalmente de El Jueves-, que no pierde la ocasión para ridiculizar los despistes de Juan Carlos o retrata con sarcasmo hechos cotidianos de la familia real, lo que recuerda, con un poco de imaginación, a las acuarelas de los hermanos Bécquer sobre “Los Borbones en Pelota” (1) que están firmadas bajo el seudónimo SEM .

Miro al pico esquina del local y veo que han cambiado el viejo televisor de ayer por uno moderno de plasma. Se trata de contemporizar con la copa mundial de fútbol Brasil´2014.

Ya en la calle recuerdo un poema de Li Po o Li Bai, titulado Carta de un Desterrado, que dice:

Con oro amarillo y trozos blancos de jade comprábamos canciones y risas
y, ebrios, meses y meses, nos burlábamos de reyes y príncipes
Con nosotros estaban los más sabios, los más valerosos entre los Cuatro Mares,
hombres de pensamientos tan altos como las nubes…

-1- Para ver artículo sobre esas acuarelas de los hermanos Bécquer pinchar en este enlace Los Borbones en Pelota.

Nota: Los interesados en echar una ojeada al diario pueden seguir la ruta del enlace “Café Columbus”, que aparece en la primera línea de este artículo. El diario corresponde al primer título que sale en el apartado de libros gratis. El texto de hoy es un extracto de la pág. 59 y sigs.

Blog del autor: Nilo Homérico