Demasiadas coincidencias generan sospechas

Los incendios en Argentina

En el 2020 se han ido presentando nuevos focos de incendios, que se acrecentaron con el paso de las semanas, se extendieron y están presentes en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, La Pampa, Buenos Aires, San Luis, Córdoba, Misiones, Santiago del Estero, La Rioja, y Catamarca. Once territorios provinciales, que se han cobrado ya, alrededor de 140.000 hectáreas (el tamaño o la superficie de toda La Pampa; y superando la superficie de Nicaragua).

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare) En el 2020 se han ido presentando nuevos focos de incendios, que se acrecentaron con el paso de las semanas, se extendieron y están presentes en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, La Pampa, Buenos Aires, San Luis, Córdoba, Misiones, Santiago del Estero, La Rioja, y Catamarca. Once territorios provinciales, que se han cobrado ya, alrededor de 140.000 hectáreas (el tamaño o la superficie de toda La Pampa; y superando la superficie de Nicaragua).

El Estado nacional, las provincias y municipios y comunas prestan recursos humanos, logísticos y materiales para atender las emergencias.

Confluyen a crear este panorama la situación climática (sequías), intereses inmobiliarios, intereses agroganaderos, desidia, intereses económico-financieros, e intereses ideológicos.

Respecto al clima, es lógico que la naturaleza –más tarde o más temprano- va pasando facturas por los desastres ambientales que el hombre produce; situación que hoy, está lejos de poder revertirse.

El tema inmobiliario refiere a que existen ideas o proyectos inmobiliarios que “necesitan” tierra arrasada, para poder llevarse adelante. Los agroganaderos apuestan a la ‘reconversión’, abandonando cría extensiva o tambos, para transformarlos en campos sojeros –se entiende-.

En cuanto a la desidia, ella siempre existe; no alcanza con ‘advertencias’ o ‘recomendaciones’: debe existir una cultura preventiva (lo que el el país –está claro- es deficiente).

Respecto a los intereses económico-financieros, se sabe que el dueño del capital está siempre en alerta y a la espera de la oportunidad. En ese sentido, la tierra siempre ha sido un buen negocio; de allí que están siempre con los ojos abiertos y con el dinero ‘contante y sonante’ para cerrar el negocio que les interesa.

Finalmente, el tema ‘ideológico’, aparece de manera clara y está directamente ligado a la nueva política que implementa el imperio anglosajón desde hace años en los países periféricos (como Argentina). Donde han dejado de lado a los criminales militares, y descartan los golpes de Estado y dictaduras (mal que le pese al desvariado Eduado Duhalde…). Pero alientan la constante desestabilización, a través de caceroleros (inventados por la CIA para derrocar en 1973 al chileno Salvador Allende); la prensa hegemónica servil; la clase dirigencial en general, alineada con la derecha y el neoliberalismo; sectores sociales desclasados; y las benditas ‘redes sociales’, que se transformaron en una herramienta generadora de ideología y odio, haciendo creer a amplios sectores sociales (particularmente los sectores medios) que “opinan” libremente…

Es así que los incendios no son ‘casuales’. Sino, miremos lo que le fue ocurriendo a Evo Morales en Bolivia… Pero también la actitud mercantilista y desaprensiva que utilizan los dueños de predios en Brasil, que apelan al incendio como forma ‘barata’ para deforestar (y con ello avanzar con sus actividades agrícolas).

Los incendios generan temor, inseguridad, desprestigio para los gobernantes (“que no pueden controlar nada”, se dice), pérdidas para el Estado, desvío de recursos (para atender tales urgencias), y análisis de cómo se reacciona desde el Estado ante las emergencias (lo que permite a espías y las Inteligencias de potencias, evaluar como funciona el país)…

Nada es casual. Nada ocurre de manera desinteresada.

En cuanto a las consecuencias directas, resulta importante tener en consideración lo siguiente: 1) La pérdida vegetal resulta incalculable y hace desaparecer décadas de desarrollos. 2) La pérdida de ganado es importante. 3) La fauna salvaje sufre un duro golpe. 4) Los principales afectados (más del 90%) son pequeños productores de menos de 100 animales. 5) Se queman inmuebles y producen evacuaciones. 6) Se incendian áreas de imposible acceso (en zona de islas del Litoral y Delta del Paraná). 7) El 95% de los incendios se deben a ‘la mano del hombre’ (informe del Servicio Nacional de Manejo del Fuego).

Lamentablemente la justicia no interviene como debería. Las acciones intencionales de incendio constituyen un ataque a toda la sociedad. Para peor, la clase dirigencial (política, económica, cultural, religiosa, empresarial…), o no le interesa el tema (más que para hacer declaraciones mediáticas) o corre detrás del problema.

Nada es casual; todo es causal. Que la pandemia no tape el bosque.