Desde México

Los molinos de viento del capitalismo

Las instalaciones eólicas en la Barra de Santa Teresa afectan directamente a toda la población del Istmo, impidiendo las actividades tradicionales y la economía de subsistencia de las comunidades.

Valentina Valle BarozValentina Valle Baroz“En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como Don Quijote los vio, dijo a su escudero: la ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla, y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza.” Ya, “qué gigantes”.
Si Sancho Panza estuviera en el Estado de Oaxaca, México, en vez de estar en el de la Mancha, ya no habría preguntado “qué gigantes”.

Con su potencial para generar energía eólica de 20.000 megavatios (MW), del cual Oaxaca tiene más de 5.000 MW, México parece de hecho el lugar perfecto para una producción de energía limpia a larga escala, así como fue previsto por el mismo Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 que propone impulsar un uso eficiente de la energía, disminuyendo el impacto ambiental generado por los combustibles fósiles tradicionales y conciliando la necesidades de la sociedad con el cuidado de los recursos naturales . A la fecha los proyectos eólicos en operación son quince en el estado de Oaxaca, uno en Baja California y uno en Chiapas . Mientras que los que están en desarrollo son dieciséis, de los cuales nueve se encuentran en Oaxaca, cinco en Baja California y dos en Jalisco . Todos proyectos importantes pero ninguno del tamaño del de el Istmo de Tehuantepec, concebido en el marco del proyecto Mesoamerica , manejado por la empresa española Mareña Renovables y que se consolidará como el mayor parque eólico de México y uno de los más grandes de América Latina: 132 torres con aerogeneradores y una línea de transmisión de 52 kilómetros para conectar el parque con la red eléctrica. Esto permitirá una reducción de emisiones de dióxido de carbono en hasta aproximadamente un millón de toneladas por año , un enorme “favor” al medioambiente y un gran paso adelante para el desarrollo de la Economía Verde, la nueva cara de un capitalismo atento a las necesidades del territorio y sus habitantes”.

Desafortunadamente para ellos, la realización de este megaproyecto es obstaculizada por la población local reunida en la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) y en la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT), que persiste en no comprender cómo los miles de litros de aceite utilizados para lubricar las turbinas (que contaminarán los suelos y las aguas), las miles de toneladas de concreto de las bases de los aerogeneradores (que obstruirán los mantos acuíferos modificando el paisaje de manera permanente) y el nivel de ruido electromagnético (que dañarán la salud y provocarán una pérdida irreparable de vegetación y fauna) sean consecuencias “absolutamente insignificantes” con respecto a los “beneficios” del proyecto. Beneficios como la cesión de la energía que se generará a la subestación de Ciudad Ixtepec (y de ahí al Centro Nacional de Electricidad) o a subsidiarias y miembros de Fomento Económico Mexicano, a FEMSA y a la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma (CCM – Heineken). O como los beneficios generados por el préstamo de hasta 1.100 millones de pesos mexicanos (unos US$72 millones) concesionados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la construcción del parque.

Es precisamente contra estos “beneficios”, y contra el desalojo de la nación Ikjots y Zapoteca de su territorio, que la Asamblea General de Pueblos de San Dionisio del Mar, constituida el 29 de Enero del año 2012, sigue luchando, con todas las herramientas a las que pueden echar mano. Desde la denuncia en el Encuentro de los pueblos Mesoamericanos (Capulálpam de Méndez, Oaxaca,16-18 de Noviembre 2012) hasta las barricadas de las últimas horas.

Los integrantes de la Asamblea de los Pueblos del Istmo denunciaban que ya en la mañana del 31 de enero fueron injustamente acusados de secuestro de persona cuando detuvieron una camioneta de la policía estatal que los convocaba a una mesa de diálogo con el gobierno y la empresa. Los pobladores se negaron y, aunque la circunstancia del secuestro fue desmentida, la situación se hizo más tensa. Jonathan Davis Arzac, Presidente del Consejo de Administración de Mareña Renovables, anunció que el proyecto eólico se iría a otro estado si no se les ofrecen las garantías para la inversión y esta amenaza resultó en el cercamiento de Álvaro Obregón y San Dionisio del Mar por cientos de policías estatales y judiciales. Pero la resistencia continuó.

El 1 de febrero los integrantes de las comunidades de la Colonia Álvaro Obregon bloquearon las carreteras hacia el territorio de San Dionisio del Mar, impidiendo el ingreso de Mareña Renovables en la Barra de Santa Teresa, territorio de uso común utilizado diariamente por todos los habitantes de la región. La reacción de la empresa fue inmediata: un ultimátum fue enviado al gobierno estatal para que garantizara el inicio de los trabajos de construcción y exigiera tomar medidas en contra de las comunidades.

A solo una semana de la Cumbre de Santiago de Chile donde Peña Nieto se comprometió a renovar los acuerdos con la Unión Europea para extender los tratados de libre comercio, no es difícil predecir quién recibirá el apoyo del gobierno, si la población del Istmo o una transnacional ex española y ahora con participación de capital holandés.

Así pues, durante los últimos días los pobladores sostuvieron un fuerte enfrentamiento con elementos de la policía estatal que intentaban romper el bloqueo y denunciaron que la estrategia de violencia también hizo uso de sicarios para intimidar sus portavoces. Los compañeros señalados han sufrido hostigamiento, amenazas y difamación y algunos, como Bettina Cruz Velázquez y Rodrigo Flores Peñaloza, han tenido que alejarse de la región después de recibir amenazas de muerte.

El comunicado de hoy de la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo alimenta la esperanza que la lucha Ikjots y Zapoteca por la protección de su territorio pueda salir victoriosa de este conflicto . Pero, aunque se afirme que “la ofensiva de Mareña Renovables ha fracasado rotundamente”, la comunidad nacional e internacional debería seguir alerta porque las palabras de los que están resistiendo y que afirman preferir “morir parados y no de rodillas a los cabrones ” puedan quedarse en palabras y no devenir en hechos.

El mapa enseña como las instalaciones eólicas en la Barra de Santa Teresa afectan directamente a toda la población del Istmo, impidiendo las actividades tradicionales y la economía de subsistencia de las comunidades.
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Valentina Valle Baroz desde México para Suramericapress
Para información más detallada:
http://http://www.facebook.com/pages/Asamblea-de-Pueblos-del-Istmo/
http://tierrayterritorio.wordpress.com/