Latinoamérica

Lula y Alberto Fernández relanzan relaciones bilaterales y dan impulso a proyecto de moneda común

Los presidentes Alberto Fernández y Luis Inácio Lula da Silva sostuvieron este lunes un encuentro ampliado en la Casa Rosada y firmaron un acuerdo estratégico de suma importancia para el futuro de la relación bilateral y de la región en el que, entre otros puntos, apuestan por desarrollar instrumentos “que aumenten y faciliten el comercio sin obstáculos” mediante “moneda común”.

Los mandatarios dijeron que la intención es crear una moneda de circulación sudamericana en el largo plazo y hablaron del posible financiamiento que Brasil hará para el segundo tramo de la construcción del gasoducto Néstor Kirchner.

“Estamos dando origen a un vínculo estratégico profundo que durará por las próximas décadas”, dijo Fernández y habló del comienzo de “una nueva etapa”.

Lula, en su primera visita internacional luego de asumir el cargo el 1 de enero, aseguró que “recuperaremos una relación que jamás debería haber sido detenida”.

Además, ambos expresaron sus intenciones de hacer más eficiente el Mercosur y volver a poner en marcha la Unasur.

Uno de los grandes asuntos que los mandatarios argentino y brasileño buscan avanzar durante la cumbre en Buenos Aires es el desarrollo de una moneda común, de nombre sugerido Sur.

“Pretendemos superar las barreras a nuestros intercambios, simplificar y modernizar las reglas e incentivar el uso de monedas locales”, destacaron Da Silva y Fernández en una declaración conjunta.

Argentina es el mayor socio comercial de Brasil en la región y ambos presidentes subrayan que la unificación de una moneda entre sus dos países sería la base para una eventual extensión de la misma a más naciones latinoamericanas.

“También decidimos avanzar en las discusiones sobre una moneda sudamericana común que pueda usarse tanto para flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos de las operaciones y nuestra vulnerabilidad externa”, dijeron ambos presidentes en una declaración escrita.

Al encuentro entre Fernández y Lula se sumaron los ministros de Economía de Argentina, Sergio Massa, y de Brasil, Fernando Haddad, y los cancilleres Santiago Cafiero y Mauro Vieira. También estuvieron los embajadores Daniel Scioli y Reinaldo Salgado. En otro momento se incorporaron los secretarios de Relaciones Estratégicas, Mercedes Marcó del Pont, y de Secretaría General, Julio Vitobello.

Una vez concluido ese encuentro, se dirigieron al Salón Blanco, donde rubricaron acuerdos y dieron una conferencia de prensa. Allí, los ministros argentinos y sus contrapartes de Brasil suscribieron distintas declaraciones vinculadas a cada una de las áreas.

“Cuando Argentina y Brasil cumplen 200 años de relaciones diplomáticas estamos dando inicio a otra etapa”, dijo Fernández para romper el hielo, después de ingresar al salón Blanco junto a Lula.

Fernández recordó que “por Brasil pasó Bolsonaro y por Argentina pasó Macri. Los desafíos que tenemos son muy parecidos”, y que “el primer desafío es consolidar la democracia y las instituciones”.

Dirigiéndose a Lula, afirmó: “Quiero que sepas, querido amigo, que desde Argentina vamos a estar siempre a tu lado y no vamos a dejar que ningún delirante ataque la democracia y las instituciones de Brasil. Nuestros pueblos no quieren odio, quieren libertad y quieren diálogo”.

Añadió que “debemos trabajar también en organizar un entramado energético que garantice el desarrollo de nuestros pueblos. Hemos hablado de la posibilidad de que el gas de Vaca Muerta llegue a Brasil, así como de que la electricidad de Brasil llegue a nosotros”.

Lula, declaró que “volví para hacer buenos acuerdos con Argentina, para compartir la construcción de lo que falta construir, para ayudar a que Brasil y Argentina puedan crecer económicamente y que nuestros pueblos puedan tener viviendas, para asegurar que nuestros pueblos puedan comer por lo menos tres veces por día, para que nuestros pueblos puedan volver a estudiar, trabajar y tener acceso a la cultura”.

El líder de izquierda brasileño dijo esperar que Argentina “no permita que la extrema derecha gane las elecciones, porque la extrema derecha no funcionó en ningún país que gobernó. Espero que el pueblo argentino, en su inteligencia, no permita que ocurra un desastre electoral”.

En la declaración conjunta firmada, dedicaron un párrafo al “insustituible rol” que las instituciones judiciales tienen en los ordenamientos constitucionales de ambos países “como garantía de los derechos de las personas frente a las persecuciones por razones políticas y el lawfare”.

En ese punto, subrayaron que los sistemas republicanos de gobierno “necesitan que las instituciones judiciales mantengan su independencia e imparcialidad frente a los intereses económicos, políticos y mediáticos”.

Posteriormente, Fernández y Lula estuvieron en el Museo del Bicentenario para participar en un encuentro con empresarios de ambos países, al que se sumaron algunos gobernadores, como el de la Rioja, Ricardo Quintela, y sindicalistas de la CGT, como uno de sus secretarios generales, Héctor Daer.

Luego, en un encuentro privado, Lula propuso a Fernández dar una vuelta de página en la relación bilateral y lo invitó a viajar a Brasil en junio de 2023, mes en que se celebran los 200 años del establecimiento de relaciones diplomáticas, a lo que Fernández accedió.

En julio, Lula volverá a Argentina para el traspaso de la presidencia protémpore del Mercosur.

Según comentaron quienes participaron en la reunión, el encuentro entre el mandatario brasileño y el argentino fue “alegre”. La última vez que se habían visto fue el 2 de enero, cuando Fernández viajó a la asunción de Lula en Brasilia y tuvieron una bilateral.

Una vez que terminaron el encuentro a solas, mientras los ministros de Economía daban una conferencia de prensa conjunta explicando los acuerdos que habían firmado y detalles de la moneda común y sobre el financiamiento para el gasoducto Néstor Kirchner, Lula y Fernández se dirigían al Salón de las Mujeres para reunirse allí con los organismos de DDHH.

Esa reunión fue uno de los puntos de mayor emotividad de la jornada y duró más de una hora. En un momento, Lula dijo a los presentes que todo el progresismo de la región tiene que estar muy unido “porque la derecha fascista no puede avanzar”, y que tienen que seguir luchando con su ejemplo por la memoria, la verdad y la justicia.

(Con información de Página/12 y agencias)