Un simple detalle muestra la irresponsabilidad de los neoliberales argentinos

Mauricio Macri el mega-endeudador de Argentina

El gobierno de Alberto Fernández logró cerrar un importante acuerdo con sus acreedores por u$s 68.000 millones de deuda externa.

SANTA FE-ARGENTINA (Editorial, PrensaMare) El gobierno de Alberto Fernández logró cerrar un importante acuerdo con sus acreedores por u$s 68.000 millones de deuda externa.

Esta situación, que originó una durísima negociación se debió al irresponsable endeudamiento que dejó el gobierno de Mauricio Macri cuando se fue en 2019.

Entre finales del 2015 y el cierre del año pasado, la deuda externa bruta creció 76%.

El responsable de llevar adelante la negociación fue el Ministro de Economía Martín Guzmán, el que sufrió un duro embate de parte de los lobistas (que trabajan a favor de los acreedores), los medios hegemónicos y la prensa argentina en general. El acuerdo fue con los representantes del Grupo Ad Hoc de Bonistas Argentinos, el Comité de Acreedores de Argentina y el Grupo de Bonistas del Canje y otros tenedores.

Desde 1966 a 1983…

La deuda externa creció exponencialmente. Las dictaduras de los generales Juan Onganía y Alejandro Lanusse la elevaron de u$s 3.276 millones a u$s 4.800 millones.

La presidenta María Estela Martínez dejó una deuda de u$s 7.200 millones. Los criminales de la dictadura (1976-1983) junto a la complicidad civil, la llevaron a… u$s 43.000 millones.

Carlos Menem la hizo subir a u$s 146.219 millones. El radical Fernando De la Rúa, y sus escandalosos blindaje y megacanje la instalaron en… u$s 170.000 millones.

Con los algo más de 12 años de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (incluyendo los montos en default), pasó u$s 178.000 -en 2003- a u$s 250.000 –en 2015-. Pero se logró la más grande de las renegociaciones y quitas, a la vez que entre 2003 y 2013 la reducción fue del 73% de su deuda externa respecto al Producto Bruto Interno (datos del FMI).

Kirchner y Cristina realizaron un proceso de desendeudamiento y regularización de la deuda pública iniciado en 2004, y concretado con los canjes de 2005 y 2010. La reestructuración tuvo una adhesión del 91% en 2010, y se canceló la totalidad de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, de u$s 9.500 millones

A inicios del 2015, la deuda argentina era del 42,8% del PBI, equivalente a u$s 221.748 millones. Cuando asumió Mauricio Macri (diciembre 2015), la deuda externa bruta era de: u$s 157.792 millones.

En 2016 (primer año de gestión de la alianza Cambiemos) se elevó a u$s 192.462 millones (pago, emisión de nuevos títulos, pago a los fondos buitres). Los buitres cobraron u$s 9.300 millones “cash”.

En 2017 Macri endeudó 21% más a Argentina. La deuda pasó de u$s 192.462 millones a u$s 232.952 millones. Era un año electoral (elecciones legislativas) y Macri incrementó en u$s 40.000 millones la deuda externa.

Para el 2018, el incremento fue de otro 19%, llegando a los u$s 277.921 millones.

En 2019 ya Macri no tenía acceso a los mercados internacionales y tuvo que gestionar en la crisis. Era el año en que él buscaba la re-elección y por ello EEUU y el FMI le otorgaron un escandaloso préstamo. Así, la deuda externa se fue a los u$s 277.648 millones.

Pero lo más irresponsable estaba en cómo escalonó los vencimientos de pagos de los dineros que tomó como deuda. Porque dejó una verdadera bomba de tiempo con el país en default. Los vencimientos de deuda pública obligaban a pagar en 4 años (2020 a 2023)… casi u$s 200.000 millones.

El análisis final establecía que el stock de deuda pública nacional que dejó Macri fue de… u$s 323.177 millones (el 60% eran títulos públicos, el 25% préstamos, y 10% en instrumentos de corto plazo).

Y los dineros que llegaron…?

Se fugaron. Así de simple, sencillo y escandaloso. Porque esa fue la política planificada por Macri y su equipo. Según el Balance Cambiario del Banco Central (BCRA), durante el período de macrista (diciembre 2015-noviembre 2019) la “formación de activos externos del sector privado no financiero” acumuló u$s 88.371 millones.

Ello se conoce popularmente como: “fuga de capitales” o “atesoramiento” de dólares por parte del público. Por otra se ha determinado que en los 4 años de Macri, el Estado subsidió (¡) en u$s 17.000 millones la compra de divisas de los privados.

En principal objetivo…

De Alberto Fernández hante la situación explosiva que le dejó Macri, fue la de tratar de ordenar semejante desquicio. Había que desarmar las bombas de vencimientos de pagos de deuda externa. Había que negociar y acordar.

Mientras existían presiones de todo tipo para forzar al gobierno a un ‘rápido acuerdo’ (y malo), Fernández dio la orden de no apurarse, no plantear exigencias (externas) de ajustes, y negociar, y negociar, y negociar…

Fueron casi una decena de meses y al final el país logró el mejor de los acuerdos negociables, destruyendo los anuncios y predicciones alarmistas (terrorismo des-informativo) de todas las operaciones de quienes deseaban una nueva claudicación.

Al final, el ministro Guzmán selló un acuerdo por u$s 68.843 millones de deuda en títulos en manos de acreedores internacionales. Ahora se debe negociar con el FMI, por un monto de otros u$s 44.000 millones de deuda.

Se ha dado la…

Vuelta a una etapa histórica de escándalos que se extendió por 4 años; de entrega y negociados encabezados por Mauricio Macri y sus aliados políticos del radicalismo, ARI y los coalicionistas, que respondieron a los intereses de la usura internacional, la oligarquía local, el complejo agroexportador, y los medios hegemónicos.