No temas, Jeanine, no somos como vos

A vos no te van a golpear hasta hacerte pulpa la cara.

No te raparan la cabeza hasta hacerte sangrar el cuero cabelludo, con las manos atadas a la espalda.

No te arrastrarán por las calles, después de arrojarte pintura roja, para el escarnio y la diversión de tus enemigos.

No lo permitirían “las polleras”, esas cholas que tanto despreciaste y perseguirste.

No tengas miedo, Jeanine.

Fuiste detenida y encarcelada sin que tus derechos humanos fueran vulnerados.

Fuiste conducida a una cárcel de mujeres, con acceso a defensa legal y ante los ojos del mundo, no humillada y aterrorizada por una jauría de machos rabiosos que te destrozaran y exhibieran tu miedo y tu dolor como un trofeo.

No tengas miedo, Jeanine.

Aunque hayas renegado de ser “una coya” y te hayas declarado aria, rubia y superior a esas pieles morenas y a esos ojos antiguos a quienes mandaste a cazar, no tengas miedo.

Ellas, nosotras, no somos como vos.

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