¿Por qué no te callas?

Las y los gringos, tanto europeos como los de Estados Unidos, urgentemente tienen que tomar Ubicatex, no cachan en qué mundo y con qué territorio se van a encontrar sus atrevidas opiniones.

El pueblo boliviano hace más de 20 años que inició el camino de la dignidad, de la autodeterminación, lejos del tutelaje. Con procesos de liberación y construcción revolucionarios. La descolonización, la despatriarcalización no solo denuncian el atrevimiento de quienes se creen el modelo y el paradigma de la humanidad, sino que también proponen los caminos de sanación de un mundo que está en crisis. Un mundo expectante y con mayorías que sufren todo tipo de violencias, mientras que el pequeño grupito de familias —acumuladoras de los bienes de la humanidad y producidos por la humanidad—, en una exhibición de prepotencias, se permite opinar sobre nuestras desgracias y en tono mandón, decirnos qué hacer.

¡Guárdense sus opiniones! Opinen ante un espejo, vociferen para dentro de sus casas que están bastante mal y dejen de descargar sus crisis sociales y económicas sobre la explotación de nuestra madre y hermana naturaleza, sobre el pueblo migrante, y sobre las y los trabajadores de sus territorios. Por qué no se callan y antes de emitir sonido, primero piensan antes de hablar zonceras.

Sin duda que la administración de justicia desde el Estado Plurinacional es un pesado lastre del proceso de cambios revolucionarios, que el pueblo boliviano debe enfrentar. Fue histórico el quiebre descolonizador que se implementó al elegir por voto popular a los magistrados. Pero el problema no era solo eso, no, contamos con los bajos niveles de formación profesional, con la falta de preparación política. Ni tomamos cuenta de los grandes niveles de penetración y control corrupto en el que estaba el aparato de administración de justicia.

Vimos cómo de la noche a la mañana jueces y fiscales, quienes supuestamente eran parte de una reforma judicial del pueblo, se convirtieron en esbirros de la dictadura y se pusieron a perseguir injustamente a todo, el o la que opinaba contra los y las golpistas. Ciertamente que hoy siguen siendo los mismos que se vuelven a dar la vuelta, pero esta vez por la presión del pueblo que tiene claro qué es hacer justicia, muy lejos de inútiles venganzas. Es en medio de este aparato judicial convenenciero, donde aparecen opiniones comedidas sobre el juicio ordinario de la golpista. “Opinando” que debería ser de responsabilidades. Porque dicen que si no el voto del pueblo por Lucho y David no valdría.

¡Váyanse a engañar a sus pulgas! Nada que ver con sus triquiñuelas. Votamos en 2019 y volvimos a votar en 2020, las elecciones están blindadas por los mismos y coherentes resultados. Es la voluntad del pueblo el gobierno del MAS y punto. Si estos tinterillos quieren arrebatar la voluntad popular, ahí nos vamos a ver en las calles.

Ningún privilegio; ni simbólico ni judicial para las y los golpistas. ¡Juicio ordinario! Porque los y las mortales somos ordinariamente responsables de lo que hacemos, ningún privilegio para gente que de la calle se entró al Palacio Quemado, salió al balcón y se declaró presidenta. Juicio ordinario y que se defiendan en un debido proceso, porque al momento de rendir cuentas, a la golpista la dejan sola y todos los machos huyen y se lavan las manos. No pues, todas y todos a rendir cuentas.

Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria.